Aprender a enfrentar a la amputación Aprender a enfrentar a la amputación

El punto de partida de la rehabilitación tras una amputación es la atención médica. Esta abarca desde la extracción de las suturas y grapas hasta el cuidado de las heridas y el control del dolor.

Explica el doctor Saul Morris, doctor en Filosofía, especialista en psicología y medicina, y quien tiene una amputación por debajo de la rodilla, en la página de Coalición de Amputados de América que, en algún momento, durante los primeros tres meses, es probable que el cirujano remita la atención del paciente a un médico especializado en medicina física y rehabilitación o fisiatra. Sin embargo, existen unos desafíos que deben tenerse en cuenta en el proceso de recuperación. Estos son: 

La pérdida de una extremidad tiene un impacto emocional importante tanto en el paciente como en su familia. La recuperación emocional es una experiencia personal sin márgenes de tiempo concretos. Algunas personas sienten que alcanzan rápidamente un nivel de aceptación luego de la lesión o cirugía, y, al tiempo, se enfrentar a sentimientos de angustia cuando menos lo esperan. Durante los primeros tres meses de la recuperación es importante que el paciente cuente con el apoyo de un psicólogo o un grupo de apoyo.

La mayoría de los amputados se remiten a un protésico después de la extracción de las grapas o las suturas quirúrgicas. En ambos casos, es importante que la persona comprenda que quizás deba trabajar en forma conjunta con el especialista por el resto de su vida.

Un año después de la amputación, la persona debe haber aprendido sobre cómo adaptar su vida y usuario de una prótesis. Habrá descubierto nuevas formas de realizar tareas simples y complicadas. En cualquier caso, el acompañamiento médico y familiar es predominante.

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