Aprender a expresar emociones, una costumbre que sana Aprender a expresar emociones, una costumbre que sana

Si bien la forma de expresar lo que se siente internamente es diferente en hombres y mujeres, todos necesitamos canalizarlo de forma asertiva y adecuada para no causar daño.

Asesora Alejandra González – Psicóloga

Hay seres humanos que se muestran imperturbables. Parece que nada los hiciera llorar o reír. Y cuando se les pregunta cómo se sienten pocas veces se les escucha articular una frase que complemente sus acostumbrados: “bien”, “normal” o “tranquilo”. Son, por lo general, personas con dificultades para expresar sus emociones, una condición que desde la psicología se denomina alexitimia.

Pero reprimirse no es la única dificultad de una persona con sus emociones. También sucede que la manifestación puede ser exagerada, equivocada, excesiva o, intencionalmente, esconder lo que en realidad se quiere expresar.

La forma en que se manifiesta una emoción está generalmente condicionada por el entorno y por la manera en que se enseña desde la niñez. En ese sentido, no es gratuito que los niños crezcan y apropien como ciertas estas sentencias: “no seas llorón, que los hombres no lloran”, “hay que ser fuertes” o “calladita te ves más bonita”.

La doctora en psicología y terapeuta de familia, Alejandra González, considera que la expresión de las emociones es, sobre todo y aunque estas sean espontáneas, una cuestión de género.

“Las emociones en hombres y en mujeres son diferentes por los modelos sociales y educativos. Nos enseñan a sentir y a reprimir de determinadas maneras. A las niñas y a los niños les enseñan lo que pueden y deben expresar. A las niñas, la delicadeza y la ternura; de pronto más sentimientos y emociones de cuidados. Los niños están autorizados para ser más rudos, más fuertes, más decididos y para expresar sus emociones y deseos”.

De acuerdo con la experta, lo anterior está reforzado en las estadísticas sobre trastornos que afectan la salud mental. Estas muestran que las mujeres se enferman más de depresión, ansiedad y fobias; y los hombres padecen más dificultades con el control de impulsos, hiperactividad y problemas con la acción.

Canalizar emociones

Ya que emocionarse ante cualquier estímulo, positivo o negativo, es tan natural como respirar, la experta afirma que enfermar o dañar a otros por no controlar la emoción es evitable si se logra “identificar y controlar las emociones y no que ellas nos controlen a nosotros”.

Aunque la cultura condicione la forma en que se manifiestan las emociones, el riesgo de incrementar las enfermedades de salud mental es un llamado de alerta para que desde la crianza se motive y se aprecie que los niños las expresen de manera permanente y adecuada en lugar de reprimirlas. Los padres son los principales responsables de que así sea y de que con sus acciones y ejemplo no se perpetúen aquellas prácticas culturales que las reprimen o condicionan.

Atreverse a evidenciar una emoción, o hacerlo en el momento oportuno, también es conveniente en la adultez y se puede aprender si se siguen los consejos o se tiene el acompañamiento de profesionales, en caso de dificultades significativas.

De acuerdo con la doctora González, evitar a las personas que se denominan tóxicas (aquellas que siempre critican o están desanimadas) y rodearse de gente positiva puede ayudar. “Los pensamientos positivos, ser optimista y pensar que se puede, que la vida tiene cosas muy positivas, que hay que disfrutar de la gente cercana, sube mucho el control de las emociones y nos ayuda a estar mejor”.

Lo anterior puede complementarse con prácticas como la meditación, algún tipo de espiritualidad y el silencio.

Controlar el estrés es también esencial. Dice la experta que hay que “bajarle al acelere, porque si se tienen 30 mil tareas diarias las emociones, al final, pueden ser de irritabilidad, de decepción o de autocrítica. No se puede ir bien cuando vamos a tope”.

Un paso definitivo es aprender a decir lo que se siente sin ofender a los demás, con la claridad de que no hacerlo puede comprometer la salud mental. Callar es de sabios, pero no siempre.

La asertividad, esencial para expresar emociones

Otro factor esencial para expresar las emociones de manera adecuada es la asertividad. Los psicólogos aseguran que es muy importante que cada ser humano tenga la capacidad de decir con libertad lo que quiere y que su respuesta no esté condicionada por presiones de índole social o cultural.

Los sentimientos pueden expresarse de forma verbal (hablando de ellos) o no verbal (actuando en función de estos). Es fundamental evitar que la vergüenza, la timidez o el miedo los repriman.

Las emociones y los sentimientos son diferentes

Las emociones no son lo mismo que los sentimientos. Según la psicología Alejandra González, las primeras son espontáneas y tienen que ver con algo circunstancial, que hace movilizarse hacia la tristeza, la rabia, la melancolía, el susto, el miedo, etcétera. Los sentimientos hacen referencia a la experiencia permanente y su significado. Es la continuidad de una emoción. En tal sentido puede hablarse del aprecio, del amor, de la envidia, la compasión, entre otros.


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