Atención Plena: los beneficios de la meditación Atención Plena: los beneficios de la meditación

Atención Plena: los beneficios de la meditación

CON TU MUNDO 1 April, 2015 María Alejandra Tavera


El mindfulness es una corriente que aprovecha los beneficios de la meditación para mejorar la concentración y lograr metas.

Asesor: David Levinson, investigador del centro para la mente saludable de la Universidad Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

Hace algo más de cuatro años, las escuelas públicas de San Francisco se aliaron con el Centro para el bienestar y el logro académico para implementar un programa de meditación llamado “Tiempo de silencio”, donde los alumnos le dedicaban a la meditación 15 minutos al comienzo del día y 15 al final. Al principio, las autoridades escolares eran escépticas, pero las cifras se encargaron de acabar con sus dudas: las suspensiones se redujeron en más del 75%, la asistencia y el desempeño académico mejoraron notablemente, y los estudiantes se mostraban más conscientes de sus acciones y menos temperamentales. Esos son precisamente los beneficios del mindfulness.

Mindfulness se traduce como “atención o conciencia plena”, es una técnica que surge del budismo y consiste en tratar de concentrar la mente en una sola acción y prestarle toda la atención a esta. Para muchos se convierte en una forma de vida, pero también puede ayudar a combatir el estrés y alcanzar el bienestar, entendido como un estado óptimo del cuerpo y la mente.

Aunque se trata de una práctica que tiene origen hace más de 2500 años, solo hace 30 se ha integrado a la medicina y la psicología de occidente. El interés sobre ella apareció por su modo efectivo de reducir el estrés, aumentar la autoconciencia y mejorar el bienestar general. La atención plena nos ayuda a recuperar el equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona: cuerpo, mente y espíritu. Consiste básicamente en cortas sesiones de 5 o 10 minutos diarios, en las que se trae la mente al presente y se conecta con una respiración profunda y las sensaciones del momento.

La práctica se puede iniciar al “contar la respiración”, tal como hace énfasis los estudios conducidos por la Universidad de Wisconsin-Madison y publicados en la revista Frontiers in Psychology. “Contar no debe ser el foco sino la experiencia de respirar”, indica el investigador Daniel Levinson.

Por ejemplo, una sesión de mindfulness puede consistir en concentrarnos en el enfado que estamos sintiendo y aceptarlo sin considerarlo bueno o malo, simplemente identificarlo y dejarlo estar. También puede tratarse de llevar nuestra mente al tiempo presente o en concentrarse en el estado de nuestro físico actual. El pasado y el futuro no importan tanto como la aceptación del presente, de lo que se tiene y de lo que se es.

La meditación es una práctica muy espiritual, pero también se puede ver como un ejercicio que ayude a compensar la velocidad con la que se mueve el mundo de hoy. Implementarla es un esfuerzo pequeño comparado con todos los beneficios que puede trae.

Empezar a meditar

Dicen los expertos que basta con 10 minutos de meditación diaria para empezar a percibir sus beneficios, a continuación una serie de aspectos clave que lo ayudarán a adquirir el hábito:

Busque un espacio silencioso y aislado donde nada pueda molestarle.
Póngase ropa cómoda y respirable que le permita concentrarse más fácil.
Apague su celular y cualquier otro aparato que pueda sacarlo de este estado.

Asocie sus momentos de meditación con las pausas que hace a lo largo del día, por ejemplo, antes de desayunar o de la comida, para que se vuelva una costumbre.

Si no está cómodo sentándose derecho, empiece tumbado en el suelo con los ojos cerrados y concentrándose en
la respiración.

Beneficios de esta práctica

Disminuye la presión sanguínea y los efectos del estrés.

Meditar ayuda a estar más centrado en el aquí y el ahora, lo que evita perder el tiempo divagando en preocupaciones sin importancia.
Facilita la empatía con los demás.

Mejora la habilidad del aprendizaje y la memoria, así como la autoconciencia, la compasión y la introspección.
Mejora la capacidad de concentrarse y prestar atención.

Aumenta la plasticidad de las neuronas y mejora la coordinación entre las células del cerebro.

Al bajar el ritmo cardíaco mediante la respiración se reducen los índices de ansiedad, nerviosismo y depresión.