Chupetes: ¿qué tan malos son? Chupetes: ¿qué tan malos son?

Chupetes: ¿qué tan malos son?

CON TU MUNDO 26 August, 2016 Ana María López de Mesa


Mucho se ha hablado sobre el uso de los chupetes, chupos o, como se traduce del inglés, los pacificadores.

Están quienes recomiendan evitarlos al máximo, pues perfectamente un niño podría crecer sin ellos y son más los riesgos que los pros que tienen. Otros los defienden como un instrumento indispensable para la mujer de hoy, que por sus múltiples ocupaciones y su papel activo en el mundo laboral no puede dedicarse tanto a los pequeños como lo hacían las mamás de antes.

En ambas caras de la moneda hay algo de cierto. Aunque el ideal generalizado es no usarlos, la verdad es que el chupete no tiene tantas contraindicaciones como sí las tiene el tetero o biberón.

No es cierto que los chupos dañen la dentición; de hecho, son preferibles sobre el hecho de chupar dedo que sí afecta la formación de los dientes. Tampoco interfieren en el proceso de lactancia materna, pues no hacen que el pequeño pierda el interés en el seno materno, como sí aplica en el caso de los biberones. Por otro lado, se ha encontrado una asociación entre la succión que hace el niño con el chupete durante el sueño y la disminución del riesgo de muerte súbita durante el primer año de vida, algo que según un estudio reciente del Instituto Monash de Investigación Médica se debe a que el chupete mejora el control cardíaco del recién nacido.

Ya después de los primeros 12 meses de edad se recomienda ir dejando el chupete para prevenir la dependencia emocional que pueda crear en los pequeños.

Y es que este último punto sería el problema más grande asociado al uso de este tipo de elementos, ya que los niños encuentran en ellos un consuelo que puede terminar en apegos y problemas emocionales a largo plazo.


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