Cibercondria: enfermos que se validan en la web Cibercondria: enfermos que se validan en la web

Excederse con las búsquedas sobre enfermedades en internet pone en riesgo la salud. Esta información jamás remplaza la que da el especialista.

Asesora: Jaime Adams Dueñas, psiquiatra, ascrito a Coomeva Medicina Prepagada.

A nadie le gusta enfermarse. Así que la posibilidad de que ocurra genera un temor que, hasta cierto punto, es natural. Sin embargo, en nuestro círculo cercano es fácil detectar personas para las que cualquier posibilidad de padecer un mal en el cuerpo constituye una preocupación mayúscula y cada síntoma les hace creer que están sufriendo una grave enfermedad. Son los hipocondríacos.

El trastorno que les da el nombre, hipocondria o hipocondriasis, es una obsesión que incita a buscar, por todos los medios, diagnósticos que corroboren las sospechas de enfermedad, pese a las evidencias de que no existe. Este padecimiento ha encontrado en las nuevas tecnologías una forma de recrudecerse. Se llama cibercondria y es algo así como la hipocondría, pero en el ciberespacio.

“Internet se ha convertido en una consulta de primera mano. Y parece que nadie escapa a la tentación de averiguar allí sobre su salud. Pero, en el caso de los hipocondríacos, esa tendencia obsesiva a hallar respuestas en la red sobre las enfermedades que imagina o teme acentúa más el trastorno”, asegura el médico psiquiatra Jaime Adams Dueñas.

Información clara

La razón para que el trastorno se profundice cuando se consulta en la red, es que entre más información se acumule, más ansiedad causa. Aunque los estudios sobre la cibercondria aún son incipientes, centros internacionales como Pew Internet Research, revelaron en 2006 que el 10 % de quienes consultan sobre enfermedades en la web terminan más ansiosos.

“El riesgo de que esta persona sufra de un trastorno obsesivo compulsivo, o de que entre en una crisis de pánico, es mayor. Cuando esto ocurre hay que tratar al paciente con una terapia cognitiva conductual”, advierte.

A partir del diagnóstico, no está mal explorar en busca de información complementaria, para eso existe la tecnología, pero se debe tener cuidado de que esos datos no contradigan lo recomendado.

“Puede ser que internet ayude a aclarar algunas dudas sobre el consumo de medicamentos y síntomas de la enfermedad que no se trataron en la consulta, pero el encuentro del paciente con el médico jamás será remplazado por ese tipo de información”, explica. Y, si se consulta para complementar la visita al especialista, debe hacerse en portales confiables.

La frecuencia de consulta en temas de salud en los buscadores es considerada normal desde la psiquiatría cuando esta práctica ocurre una vez a la semana o después de ir al médico.

Además de moderarse en las búsquedas para evitar la cibercondria vale la pena saber que los síntomas de una patología varían de una persona a otra, y no todas reaccionan igual. Seguir estas recomendaciones hará que confíe en los procesos validados por la medicina, que en conjunto con la actitud personal frente a la enfermedad, garantizan una óptima recuperación.

Efectos a considerar

El otro riesgo que reviste la cibercondria es que también incide en la automedicación, una práctica que es muy riesgosa para la salud.

“Se ha vuelto frecuente que las personas, después de navegar en la web, encuentren medicamentos para aliviar sus síntomas o enfermedades y empiezan a consumirlos sin considerar los efectos secundarios en su cuerpo. Hay que insistir en que las personas solo consuman los medicamentos que les receta su médico”, asegura el doctor Adams.

De igual forma, es conveniente que cuando se acuda al mundo virtual para hacer algún tipo de consulta complementaria, se distinga entre información general y científica.

La primera, aunque es una guía que puede dar pautas para que el paciente indague con el especialista o monitoree su cuerpo, no es aplicable a todas las personas y tampoco está basada en evidencia científica. La segunda es más confiable al tratarse de datos recopilados en portales médicos especializados y avalados por entidades de salud o asociaciones médicas más reconocidas.

Sitios de confianza: 

Entre los portales médicos de confianza se destacan:

 


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