¿Cómo cuidar a la pareja durante la enfermedad? ¿Cómo cuidar a la pareja durante la enfermedad?

¿Cómo cuidar a la pareja durante la enfermedad?

A dúo 1 October, 2015 María Alejandra Tavera 0


Dinámicas y roles de pareja deben modificarse y adaptarse cuando se afecta gravemente la salud de uno de los  miembros del núcleo familiar.

ASESOR
HERNÁN SALAZAR
Médico

Una discapacidad motriz o cognitiva, un daño cerebral o enfermedades como el Alzhéimer, son algunas de las condiciones que exigen que el paciente esté acompañado y protegido por una persona durante la mayor parte del tiempo.

Esta responsabilidad generalmente recae sobre la pareja de la persona afectada. Con ella, se activan una serie de procesos de adaptación y supervivencia en los que el bienestar del paciente depende en gran medida del cuidador. Así mismo, la persona que atiende al otro con esmero y entrega merece protección para que no sufra consecuencias negativas a raíz de esta interacción y transformación del ritmo de vida.

En el desarrollo de una circunstancia como esta, es esencial la participación de un especialista que involucre al cuidador con la evolución de la enfermedad y le transfiera conocimientos sobre sus características y posibles complicaciones. De esta forma, se puede determinar un protocolo de respuesta que permita conservar la armonía de la pareja y prolongar el bienestar del paciente.

Cuando se enfrentan a una enfermedad, cuidador y enfermo deben aprender un nuevo orden de vida, que contemple acciones que logren satisfacer las necesidades de cada uno de ellos. Los profesionales de la salud son fundamentales para orientar comportamientos que proporcionen comprensión y manejo adecuado de la situación.

“El cuidador tiene que entender que no puede hacer todo solo, aunque ame mucho a su pareja. Como mejor pueden ayudar a mejorar o estar estable, es comprendiendo al otro, acompañándolo y controlando correctamente esta condición, sopesando cargas y organizando bien las rutinas”, indica el médico Hernán Salazar.

BUSCAR AYUDA DE TERCEROS

Algunas enfermedades requieren que el acompañante tenga disponible la mayoría de su tiempo para cuidar a su pareja. También existen otras afecciones que necesitan atenciones más técnicas y especializadas para garantizar el bienestar del paciente.

En casos como estos, es importante que el cuidador reconozca que debe recibir colaboración de otra persona, ya sea una enfermera o alguien que se dedique específicamente a proteger al enfermo.

“Para muchas parejas es difícil tomar la decisión de involucrar a un tercero en el cuidado del enfermo, pues es dejar pasar a alguien extraño a su intimidad. Es preciso considerar esta opción cuando es necesaria mayor experiencia y disponibilidad”, afirma Salazar.

La opinión del médico encargado del paciente es fundamental en este proceso de solicitar la ayuda de alguien más. Además, es importante que exista mucho diálogo, respeto y comprensión en la pareja, para que se expongan intereses, miedos y perspectivas, y se concluya de la forma más adecuada.

El 40% de cuidadores de familiares con Alzhéimer reportan estrés alto según ALZHEIMER’S DISEASE INTERNATIONAL (ADI).

 

CUIDAR AL CUIDADOR

Al emprender un camino en el que se busca cuidar a la pareja durante una situación de enfermedad, no solo se debe poner atención en el paciente. El cuidador necesita permanecer fuerte, tranquilo y no desfallecer frente a las dificultades que se presentan.

Esta persona está expuesta a una importante situación de estrés, que tiene que ser drenada de forma adecuada para que no se presenten consecuencias negativas en su estado de ánimo y condiciones físicas.

Cuando no se trabaja como prioridad lo que siente y piensa el sujeto que protege al enfermo, se puede presentar el Síndrome del Cuidador. Este trastorno se reconoce porque  se manifiesta un notable agotamiento físico y psíquico.

Se produce en gran medida por momentos marcados por un prolongado estrés, generado por la lucha diaria contra una enfermedad, que agota también las reservas físicas y mentales.

Este síndrome produce además cambios repentinos de humor, depresión, ansiedad, trastorno del sueño, alteraciones del apetito y de peso, aislamiento social, conductas de consumo abusivas, problemas de memoria y dificultades para concentrarse.

Para tratar esta problemática es necesario que un profesional asesore y acompañe el proceso, para que guíe al cuidador a través de un tratamiento que le permita proteger a su pareja con calidad de vida y afecto, acuda a sus unidades integrales de salud para obtener guía •


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