Conectarse con el arte para transformar el mundo Conectarse con el arte para transformar el mundo

La capacidad de crear y expresarse es innata, por lo que practicar un arte representa múltiples beneficios para la salud integral.

Asesora Martha Isabel Parra, psicóloga

El equilibrio entre la mente y el cuerpo se alcanza a través de hábitos como la buena alimentación y el deporte; sin embargo, el arte también impacta de manera positiva la calidad de vida de las personas, pues al practicarlo aumenta los niveles de creatividad, mejora la actividad física y mental y se convierte en un medio de expresión para manifestar diferentes emociones, cumpliendo así funciones terapéuticas. “El ser humano tiene la capacidad de transformar el mundo. Con un material como la arcilla crea figuras y, al entrar en contacto con la madera, se la ingenia para armar un mueble o una casa, por eso el arte es una condición innata”, explica Marta Isabel Parra, psicóloga y terapeuta de EmocionArte, centro de arterapia.

Ya sea sobre el lienzo al realizar una pintura, en la armonía de los acordes cuando se toca algún instrumento, por medio de los movimientos de la danza, al usar una paleta de colores para pintar o decorar un espacio, o sobre las tablas de un teatro, estas actividades conectan a los individuos con su instinto creador, lo que se traduce en sensaciones de bienestar y armonía. Igualmente, el arte puede encontrarse en la vida cotidiana: “Cuando cocinamos, resolvemos situaciones o buscamos hacer las cosas de manera diferente, estamos alineados con la creatividad connatural”, afirma.

El arte está presente en todas las etapas de la vida y cada ser humano posee el talento o la habilidad para ejecutarlo.

Creatividad y fantasía en la niñez

En los primeros siete años de vida, los niños son 100 % creativos, “razón por la que el arte debe estar presente no solo como una actividad, sino en su cotidianidad. La fantasía es parte de su realidad y debe estimularse para contribuir a su desarrollo físico e integral”, comenta María Isabel Parra. La pintura, la expresión corporal o el teatro, por ejemplo, fortalecen la autoestima y les brinda diferentes herramientas para expresar sus emociones. Además, la enseñanza musical les aporta beneficios relacionados con el entendimiento de los números y ejercicios matemáticos, ya que los menores aprenden sobre el ritmo las notas musicales. La psicóloga recomienda que en casa los padres les lean cuentos de manera lúdica, invitándolos a interactuar con elementos del hogar como almohadas, cobijas o sillas para usar el principio de fantasía de manera positiva.

Expresiones distintas en la adolescencia

Los jóvenes entran en una etapa de búsqueda de identidad, por lo general son callados y marcan una distancia de los adultos. “A través del arte se les puede motivar a que expresen sus sentimientos, por ejemplo, la música. Al tocar un instrumento, cantar o ser parte de una banda con un grupo de amigos, ellos pueden sacar emociones negativas como el miedo o la frustración, o sensaciones positivas como la alegría. Cuando crean una melodía o hacen una obra de arte, le ponen su sello personal y asumen cierta disciplina física y mental que les aporta a su formación académica y personal”, afirma la psicóloga Martha Parra.

Salir de la rutina en la madurez

Con el ritmo laboral, los adultos suelen pensar que el arte es solo para aquellos que estudian una carrera creativa, pero lo cierto es que “al escoger una profesión, elegimos algo que nos apasiona y por eso el arte se evidencia en la vida cotidiana”, agrega la especialista. El arte tiene que ver con la exploración y la creatividad para cambiar la rutina y hacer las cosas por diferentes caminos. Actividades como el yoga, la danza, la pintura y el teatro contribuyen a despejar la mente, a liberar el estrés y a hacer catarsis de sensaciones negativas. La invitación es a hacer de la profesión una obra de arte, complementarla con labores académicas y con otras actividades de interés, para sentirse a gusto con lo que se realiza, buscando nuevos métodos de actuar y crear.

Elevar la autoestima en la tercera edad

Con esta población sucede algo interesante “y es que ellos vuelven a ser como niños. Cuando se conectan con jóvenes se crean alianzas muy fuertes y se refuerza su autoestima”, explica la especialista. Actividades como tejer son un gran beneficio para la salud de estas personas, pues además de despejar la mente, eleva la concentración y es un arte que invita a la conversación. Cuando tejer es una tradición, ellos pueden transmitir este conocimiento y hacer de este una terapia de entretenimiento y fortalecimiento de la memoria.

Nuevos estímulos

Sin importar la actividad artística que se practique, estos son algunos beneficios del arte en la salud de las personas:

  • En el cuerpo: ayuda a desarrollar ejercicios que aportan a la motricidad. En el caso de la danza, esta contribuye al fortalecimiento de los músculos y articulaciones.
  • En la mente: estimula la imaginación y se despiertan las funciones cognitivas al hacer, crear, ejecutar, observar y escuchar para crear una obra de arte. Se mejora la concentración, la memoria y estimula el aprendizaje.
  • En la autoestima: cuando una persona se siente creadora de algo, aumenta su sentimiento de confianza, conecta sus emociones, siente que vale y que puede marcar la diferencia.
  • En las emociones: el arte permite que tanto las emociones negativas o positivas se expresen de una manera auténtica y liberarlas de un modo sano.

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