Cuando comer se convierte en un trastorno Cuando comer se convierte en un trastorno

Las presiones sociales de la vida moderna introducen nuevos hábitos de alimentación que pueden causar trastornos y afectar la salud de los más jóvenes.

Asesor: Jaime Adams Dueñas, médico psiquiatra, adscrito a Coomeva Medicina Prepagada

Hay muchos tipos de trastornos que afectan la salud de la población mundial, entre los que se incluyen unos más conocidos como la anorexia y la bulimia. Las manifestaciones extremas con que la forma de la alimentación juega en contra de la salud, aumentan o se profundizan durante los últimos años debido a los nacientes estilos de vida y sus exigencias, desde el punto de la aceptación social.

El médico psiquiatra, Jaime Adams Dueñas, indica que esta tendencia se debe a los estereotipos de la apariencia física que la publicidad crea a través de los medios como la televisión y la internet y considera que esta recrea un ideal de vida y bienestar en las personas que no corresponde con la realidad y le hace daño a quienes tratan de adoptarlo por alcanzar la belleza, la juventud eterna o la supuesta buena salud.

IMAGEN DISTORSIONADA

“La influencia de estos mensajes y el ideal de personas que muestran puede afectar en mayor medida a quienes desde sus factores psicológicos sean sensibles a padecer estos trastornos”, explica el especialista.

Los niños y jóvenes suelen ser los más propensos a los desórdenes relacionados con la ingesta de los alimentos, sin embargo, esta es una condición que también sortean personas adultas. De acuerdo con el experto, los trastornos alimenticios se pueden manifestar en la forma del consumo (cómo se come), en la cantidad (mucha o poca comida), y en el tipo de alimentos (qué se consume).

Lo peligroso es que, aunque, en comienzo, las personas no parezcan enfermas y el cuerpo aparentemente se vea mejor, la mala nutrición descompensa el organismo y hasta puede derivar en otras enfermedades como la hipertensión y la diabetes. Por lo anterior, Adams recomienda estar alerta a señales de alarma y, para el caso de los niños y adolescentes, que los padres aprendan a detectar si hay comportamientos inusuales.

“La única alimentación saludable es la que incluye una dieta balanceada, sin excesos en cuanto a la cantidad de alimentos ingeridos y que se acompaña de actividad física moderada”, asegura el médico.

La recomendación general es acudir a los servicios de salud cuando se padezca algún tipo de trastorno alimenticio. Allí el paciente podrá recibir atención integral, que pasa por el médico general, especialistas en nutrición, en psicología y en psiquiatría, que ayudarán al paciente a que pueda hacer de la alimentación un hábito saludable y placentero. Se describen, a continuación, algunos de los nuevos tipos de distorsión de la alimentación.

  1. La ortorexia que, según Adams Dueñas, se refiere a la obsesión de los afectados por la buena alimentación y la vida sana, muy en línea con la idea de la vida eterna que vende la publicidad. “Están muy pendientes de todo lo que consumen y suprimen las grasas y las proteínas pensando que es lo más saludable. Ello los afecta porque en este tipo de alimentos hay una importante fuente de nutrientes”.
  2. La permarexia, por su parte, es una creencia del consumidor que no da espacio a que muchas personas sientan placer cuando se alimentan, ya que cada que realizan este hábito sienten temor a engordar. Según el psiquiatra, esta obsesión se manifiesta en que hay una necesidad de vigilar y llevar la cuenta de las calorías que ingieren.
  3. “También está la vigorexia, que se da en las personas que hacen ejercicio en exceso y en lugar de nutrirse bien consumen suplementos y beben agua”, explica el médico.
  4. La drunkorexia se manifiesta cuando las personas, sobre todo jóvenes y adolescentes, ingieren alcohol y, para “compensar” las calorías de estas bebidas, restringen la alimentación. Otra forma de restricción de la alimentación es la potomanía, que se refiere a la tendencia a ingerir líquidos en lugar de sólidos por encima de la cantidad recomendada por día (4 litros).
  5. Finalmente, está la ingesta evitativa-restrictiva, que es diferente a la anorexia en su propósito, ya que este último es ocasionado por el temor a subir de peso, mientras que el primero simplemente es una condición en la que el interés por comer desaparece.

Los trastornos alimenticios

se pueden manifestar en la forma, la cantidad y el tipo de alimentos ingeridos. Es importante observar a la persona para detectar comportamientos inusuales.

Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir trastornos de alimentación. Suelen presentarse con depresión, crisis de ansiedad y abuso de drogas.

¿Cómo evitarlos?

Aunque los nuevos hábitos de consumo pueden alterar las formas de alimentarse de las personas, existen maneras de evitarlos o tratarlos a tiempo cuando se presentan. El psiquiatra entrega las siguientes recomendaciones para que tengan en cuenta tanto las personas adultas, como los cuidadores de niños y adolescentes:

  • Poner atención al estado anímico.
  • Realizar ejercicio moderado y sin la meta de lucir como lo enseña la publicidad. Hacerlo por salud.
  • Comer sin excesos y procurar una dieta balanceada (la Organización Mundial de la Salud recomienda que se incluyan 400 mg de frutas y verduras al día, unas cinco porciones; así como limitar el consumo de grasa al 30 % de la ingesta calórica diaria).
  • Reflexionar y revisar cuál es la relación que cada uno tiene con la alimentación.
  • No creer en todo lo que se encuentra en la internet. Buscar información en revistas científicas o de salud.

Aceptar el problema

El tratamiento de los trastornos alimenticios puede pasar por varias etapas y requieren de atención integral, según la condición del paciente.

“Lo más importante es que la persona acepte que tiene un problema con su alimentación, porque en muchos casos usa mecanismos de defensa racionales y justificaciones falsas para no asumirlo”, indica Adams Dueñas. Para el médico, también es esencial el papel de la familia que, en algunos casos, solo empeora el problema sin darse cuenta cuando, por ejemplo, hace comentarios sobre la apariencia física de la persona que padece el trastorno •


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