Deporte en adolescentes: Guiar y no obligar Deporte en adolescentes: Guiar y no obligar

Deporte en adolescentes: Guiar y no obligar

CON TU CUERPO 1 April, 2015 María Alejandra Tavera 0


La actividad física es importante en todas las etapas de la vida, pero obligar a desarrollar alguna práctica en particular, a veces no deseada, puede frustrar y llevar al abandono, en especial en edades tempranas.

Asesor: héctor fabio cruz Médico-deportólogo. Adscrito a Coomeva Medicina Prepagada.

La práctica deportiva resulta fundamental en todas las etapas de la vida, siempre teniendo en cuenta la edad y la etapa específica de desarrollo por la que se pasa en un momento dado. Los primeros años se trata de un asunto muy lúdico, que no obstante aporta bastante en el proceso de crecimiento y, además, permite ver las particularidades de cada persona y sus necesidades.

El doctor Héctor Fabio Cruz, médico deportólogo, destaca cómo en la actualidad, muchas guarderías y preescolares, ya tienen involucrado en sus programas una actividad física adecuada a la edad y que les permite identificar las diferencias de cada alumno. “Hay niños que se caen de un muro muy bajo y se fracturan una pierna, mientras otros se caen de un segundo piso y se paran sin un rasguño, de ahí la importancia de saber qué hay que trabajarle o reforzarle a cada uno”, anota el profesional.

Deporte siempre, mesura también
Tener una práctica deportiva cuando se llega a la adolescencia, resulta mucho más fácil si esta se inició desde la niñez, no se trata de obligar a los pequeños a que hagan tal o cual deporte –quizás el que sus padres habrían querido practicar–, sino de mostrarles posibilidades y guiarlos, hasta que encuentren el de su preferencia. “El estrés es una de las causas más grandes de abandono de la práctica deportiva en los niños, y puede darse porque están en un deporte que no eligieron ellos mismos, o porque aunque practican el de su preferencia, se sienten presionados a obtener medallas y destacarse”, reflexiona el doctor Cruz.

Entonces los padres deben tener muy claro que este no es el objetivo de que sus hijos practiquen un deporte, pues la importancia de hacerlo radica en el aporte que da a su etapa de crecimiento y desarrollo, además de la disciplina que obtienen, que luego se lleva a otras esferas de la vida. Así, tampoco tiene sentido que haya adolescentes practicando cuatro y cinco deportes, en unas jornadas extenuantes.

La práctica a estas edades puede ser diaria, pero con una carga y tiempo mesurados, porque resulta fundamental respetar los procesos biológicos de los niños, que se ven afectados cuando la carga se exagera. Obviamente todas las personas viven procesos diferentes, y habrá aquellos que tengan un gusto y aptitudes sobresalientes, descubiertas a temprana edad y decidan entrar a competir, lo cual tampoco es malo per se, mientras sea bien orientado.

En cualquier caso, la motivación para practicar uno u otro deporte debe ser endógena, es decir propia del niño, y nunca exógena, en este caso, por sugerencia, a veces obligados por los padres. “Está bien que sus tutores los guíen y acompañen, pero no deben forzarlos nunca a practicar un deporte que no quieren o a competir sin sentirse a gusto”, anota el deportólogo.

Más preocupante aún, el doctor Cruz dice que ha visto padres obligando a sus niños a tomar suplementos y sueros, para que tengan un mayor rendimiento, algo que en su concepto no tiene ninguna presentación. Lo importante es que los adolescentes se alimenten e hidraten bien, tengan un sueño reparador y una vida y actividades acordes a su edad, aun siendo deportistas.

Orientar y no obligar parece ser la máxima, los padres están para abrir puertas y mostrar alternativas, pero son los hijos quienes en última medida deciden, lo cual también es cierto para motivar y promover la práctica deportiva entre los adolescentes

La alimentación
Como parte fundamental del proceso de crecimiento y desarrollo, la alimentación de los adolescentes debe ser muy completa y balanceada, más cuando se practica algún deporte. El doctor Cruz recomienda entre cinco y seis comidas al día, en cantidades moderadas (acordes a su edad) y que incluyan frutas, verduras, proteínas y carbohidratos sanos –buscando evitar los azúcares refinados–.


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