El amor de pareja, una decisión diaria El amor de pareja, una decisión diaria

El amor de pareja, una decisión diaria

A dúo 1 June, 2016 María Alejandra Echeverry


El matrimonio actual no es como el que vivieron los abuelos. Enfrentamos múltiples retos que se convierten en oportunidades y que nos ayudan a fortalecer una relación.

ASESOR
GLORIA HURTADO
Psicóloga Clínica, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

 

Este es el tema de no terminar. Cada tanto aparece alguien con pequeños secretos, con cursillos fáciles para hacer del matrimonio lo prometido: un nido de amor que se parezca al paraíso. Quizá lo mejor sea decir la verdad desde el inicio: no es fácil —ninguna convivencia los es, ¿o qué podemos decir de la vida laboral?— y el éxito puede estar más del lado del sentido común.

Se ha dicho, por ejemplo, que los matrimonios contemporáneos están en crisis, que la mayoría de parejas no son como las de antes —no tienen que serlo—, que nuestros abuelos sí sabían aguantar, soportar, sufrir, vivir el día a día. No obstante, los tiempos cambian y es importante hacer un diagnóstico que nos permita saber cómo estamos en pareja. ¿Siente que las cosas andan bien con su cónyuge, novio, etcétera? ¿Ha pensado en saltar del barco antes de que este se hunda? Quizás sea hora de tomar un respiro y mirar desde otra perspectiva su situación.

revista-salud-coomeva-el-amor-de-pareja-2El primero parece una verdad tan obvia, pero la mayoría de las parejas lo infringe: hay que tener espacio propio, intimidad. En palabras de Gloria Hurtado, psicóloga clínica especializada en parejas, no todo se tiene que compartir ni siempre hay que salir juntos a almorzar, a comer o a tomar unos tragos. Hay que tener amigos propios y amigos en pareja, “tiene que haber un yo, un tú y un nosotros. La mesa se sostiene con esas tres patas. El espacio propio es muy importante, todos necesitamos la intimidad, el mundo propio”.

Y, claro, entre estos consejos no puede faltar el tema crucial: el dinero. Es sabido que aquí yace el criminal que acaba con tantas parejas, que tira relaciones de años al traste. Nuestra experta hace una recomendación que no se puede tomar con ligereza: hay que tener cuentas independientes. Nada compartido. Lo sentencia con una frase como para enmarcar: “Yo no me caso para dejar de ser persona”. Lo explica diciendo que el plural —nosotros— no puede abolir el singular —yo—. “No renuncio a mi yo. Hay mucha gente que pide cuentas compartidas. Pero uno de los problemas más grandes para acabar con una relación es que cada uno trae un manejo del dinero, y cuando se comparte eso, uno renuncia a su manera. Cuentas aparte. No le tengo que dar cuentas a mi pareja de mi plata”.

El cambio

La mayoría de las parejas que acuden al psicólogo se quejan de que el otro ya no es como antes, que perdió su esencia, pero hay que entender que todo cambia. Nadie ama igual todo el tiempo, así que el espejo retrovisor debe eliminarse de toda relación conyugal para mirar hacia adelante, con los ojos bien puestos en el presente.

¿Ha escuchado usted la frase: “primero es mi papá, primero es mi mamá”? Nadie puede negar que cuando la familia de la pareja entra en la escena familiar, todo se puede complicar. No hay una madre que vea en su hijo o hija a un victimario: nunca. El niño, o la niña, es la pobre víctima de lo que sucede dentro del hogar, es el pobrecito; ah, pero si las cosas marchan bien es el héroe de la trama.

“La familia política acaba con cualquier relación, con cualquier pareja. Mi papá y mi mamá deben ir a un segundo plano porque primero es mi pareja”, dice Hurtado, lo que resulta en una versión secular del texto de Génesis: y dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer. Piense en esto: no solo su suegra puede ser el problema, sus propios parientes también pueden afectar su relación. Así que tome las mejores decisiones.

revista-salud-coomeva-el-amor-de-pareja-3Y está el diálogo. Lo que las parejas más hacen en la vida es conversar. Sí, están las deudas, la comida, el sexo, pero la columna de todo es la conversación, que algunas veces es amena, o pura cotidianidad, pero otras tantas es el encuentro para arreglar las diferencias. La conversación debe ser cualquier cosa, menos un ring de boxeo en el que hay un ganador y un derrotado. “Cuando dialogamos, no dialogo para convencer, lo hago para que conozca lo que pienso. No es una campaña política. Hablamos para oírnos no para convencernos” Se trata entonces de no imponer, de no hacer del otro lo que a nosotros nos parece. Lo que nosotros queremos.

En todo caso, el punto es ser feliz, ¿no? Y la pregunta importante es ¿qué nos hace felices? ¿Quién nos hace felices? La respuesta de la psicóloga es invariable: Ninguna persona tiene la misión de lograrlo, aunque sea mi pareja. “Si menos espero mejor me va, eso no quiere decir que sea un amargado, solo quiere decir que la felicidad viene de mí, yo la construyo”. Y este tema va ligado a otro muy cotidiano y que se vuelve el origen de un sin número de problemas: el cónyuge que se cree el salvador o trata de convertirse en mamá o papá. La misión de las parejas no es terminar de educar y de preparar al otro.

Es necesario desprenderse de la idea romántica del amor, ligada a los sentimientos y las emociones, que tan pasajeros son. El amor es una decisión de cada día, una decisión por comprender al otro, no intentar cambiarlo•

10 hábitos de las parejas felices

  1. Que las peleas no lo sigan en los sueños. Váyase a dormir sin estar bravo.

  2. Una llamada en el día para decir “te amo” mantiene la conexión viva.

  3. Eso que piensa y siente tiene que salir a flote. No se guarde los sentimientos.

  4. Incentive el diálogo sin la necesidad de imponer sus ideas.

  5. Vuelva a lo básico. Los pequeños detalles nunca pierden su encanto.

  6. Busque la felicidad en usted y no en su pareja.

  7. Resuelva los problemas de pareja sin inmiscuir a la familia.

  8. Compartan hobbies e intereses, sin dejar de lado sus espacios privados.

  9. Recuerde siempre lo que lo enamoró de su pareja. No trate de cambiarla.

  10. Mantenga el contacto físico y la sexualidad vivos.