El equilibrio, la clave para una infancia feliz El equilibrio, la clave para una infancia feliz

El equilibrio, la clave para una infancia feliz

CON TU MENTE 1 April, 2015 María Alejandra Tavera 0


Permitir que nuestros niños repartan su tiempo en múltiples actividades es esencial para alejarlos de situaciones difíciles. El juego, el estudio y la familia son pilares para el equilibrio.

Asesora: Angela reyes – Psicóloga, adscrita a Medellín Coomeva Medicina Prepagada.

La niñez es una etapa de inocencia, donde impera la espontaneidad y la picardía. Pocos creen que durante este estadio haya cabida para algo distinto, pero lo cierto es que los pequeños son tan vulnerables a un desequilibrio emocional como lo pueden ser los adultos. A los padres es a quienes corresponde cuidar celosamente de ese balance, y la mejor forma de hacerlo es permitir que el niño reparta su tiempo en diversas actividades que lo formen, lo entretengan y lo edifiquen.

Para Ángela Reyes, psicóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana y especialista en psicología clínica de la Universidad del Norte, son varios los factores que hay que tener en cuenta para lograr ese delicado equilibrio en nuestros niños. La terapeuta, consultada por la revista Coomeva, los enumera en una lista a saber: “promover la buena salud, lo cual incluye una dieta saludable, suficiente sueño y practicar ejercicio, e incentivar actividades en las que se relacione positivamente con los demás”.

El juego es parte fundamental de la ecuación, de acuerdo con un estudio de la revista Pediatrics, la actividad mejora el comportamiento de los pequeños, esto se comprobó con niños que tenían más de 15 minutos de recesos escolares al día. La explicación puede estar vinculada a que el entretenimiento al aire libre les permite liberar tensiones para posteriormente estar más enfocados en sus deberes académicos. Reyes, por su parte, recomienda actividades lúdicas como “juegos de mesa, pequeñas labores de cocina o actividades del hogar”.

La terapeuta continúa subrayando lo importante que es que los niños “limiten el tiempo que pasan frente a las pantallas”. Reyes insiste en que aunque algunos padres opinan que sus niños están bien entretenidos al frente de televisores, videojuegos y tabletas, la realidad es que la sobreexposición conlleva a una pérdida de la interacción familiar. No se trata de prohibir pero sí controlar el tiempo y la calidad del contenido. “El padre de familia debe estar presente, debe saber qué programas ve su hijo para que le haga la orientación respectiva”, enfatiza Reyes.

Aunque suena obvio, la psicóloga recalca la importancia de la presencia permanente de los padres. “Los pequeños deben pasar más tiempo con ellos, saber elogiar su buen comportamiento, que le hagan ver sus fortalezas, le ayuden a examinar los problemas de una manera diferente y le permitan expresar sus sentimientos y pensamientos”, manifiesta.

El diálogo, continúa Reyes, es el elemento que alimentará todos los sanos hábitos que mencionamos anteriormente, ya que abrirá espacios para que el menor manifieste opiniones, deseos e incluso situaciones que le preocupan. Esto puede suceder en caso de que el niño esté siendo expuesto a acoso escolar o matoneo, una realidad desafortunadamente frecuente en nuestra sociedad. La especialista recomienda facilitar instancias para que el menor exprese sus preocupaciones frente a estos temas.

los pequeños sí se deprimen

No se puede tratar el tema del equilibrio emocional de los pequeños sin abordar el fenómeno de depresión infantil que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, afecta al 3% de la población infantil mundial. Dicha condición, de acuerdo con diversos autores, ocupa entre el 10 y el 15% de las consultas en psiquiatría para menores.

La doctora Reyes define la situación como un “trastorno del estado de ánimo que puede llegar a ser altamente incapacitante e incluso interferir en el normal desarrollo del niño”. Para considerar que el paciente está presentando esta condición se deben identificar al menos cuatro síntomas (ver recuadro) por un periodo ininterrumpido de quince días.

Se desconocen las causas que lo ocasionan, pero la doctora Reyes establece al menos tres posibles detonantes, a saber: “predisposición genética, inhibición de producción de neurotransmisores en el cerebro, o puede desencadenarse debido a experiencias específicas”, explica la especialista.

La clave para mantener esta condición a raya, especialmente frecuente en niños que atraviesan la etapa de prepubertad, es que los padres y demás miembros de familia asuman conductas preventivas. Lo más recomendable es no alarmarse, en lo posible, y “mantener una actitud positiva frente a la resolución de la situación”. Evidentemente, también se hará necesario consultar con un profesional, esto, cabe aclarar, con previo consentimiento del pequeño.
Para no caer en estas condiciones, los padres no deben descuidar su rol comprometido con los pequeños. Son ellos facilitadores de su sana interacción y como tales deben animarlos a “expresar sentimientos y escuchar con amor y comprensión”, concluye la doctora Ángela Reyes •

alerta con estos síntomas de depresión
Tristeza frecuente.
Llanto.
Pérdida de interés en sus actividades favoritas.
Falta de energía.
Aislamiento social.
Manifiesta sentimientos de culpabilidad.
Sensibilidad extrema hacia el rechazo y el fracaso.
Aumento de la irritabilidad.
Dificultad en sus relaciones sociales.
Quejas frecuentes de enfermedades físicas.
Ausencia a clases escolares.
Dificultad para concentrarse.
Cambios notables en los patrones de apetito y sueño (aumento o disminución).
Pensamiento y expresiones suicidas.


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