El poder emocional de los vínculos El poder emocional de los vínculos

En todas las etapas de la vida se establecen relaciones sociales que contribuyen con nuestro estado emocional e impactan positivamente en la salud.

Asesor: Edwin Etayo, Geriatra

Todas las personas activas socialmente tienen menos incidencia de enfermedades crónicas, depresión y deterioro cognitivo. Así, en las diferentes etapas de la vida, la socialización y el establecimiento de vínculos con nuestros semejantes tiene múltiples beneficios que vale la pena tener en cuenta.

De la etapa de bebé a la infancia
Desde el nacimiento el contacto físico es muy importante, por ejemplo, es uno de los beneficios de la lactancia. Resalta el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia que no solo el contenido nutricional de la leche materna es vital, “sino también su contribución emocional, pues el vínculo afectivo que se establece entre la madre y su bebé constituye una experiencia especial, singular e intensa, que vincula al padre y a la familia”.
El Ministerio también promueve el método Madre Canguro para prevenir las muertes de niños prematuros. Consiste en mantener al pequeño en contacto directo con la piel de otra persona las 24 horas del día. El bebé debe recibir lactancia materna cuando es posible y con seguimiento médico, puede completar su desarrollo en casa, cuando no hay los recursos suficientes para dejarlo en una institución médica. Este es un método creado en Colombia, que se ha difundido exitosamente en muchos países del mundo, teniendo como objetivo humanizar los cuidados neonatales. Actualmente se estudian otros aportes de este procedimiento en el desarrollo del bebé.
Una vez se establece ese núcleo de apoyo familiar, también es importante la relación con los semejantes que permite aprender del otro y conocer realidades diferentes. Los especialistas señalan que la amistad infantil ayuda a mejorar la autoestima y a regular las emociones, pero no se debe forzar. Los padres pueden propiciar los ambientes para que los niños se encuentren alrededor del juego y creen un vínculo con naturalidad; cuando este no se da, es una decisión personal y se debe respetar.
También se ha evidenciado que los niños toman mucho del ejemplo, si los padres se muestran sociables y llevan buenas relaciones con amigos, pueden aprender a manejar las propias.

En la juventud
Para los adolescentes, los amigos no solo son fuente de experiencias, sino que pueden actuar como un apoyo cuando el mundo parece tan ajeno y hostil. Al ver que los demás pasan por cambios similares a los que ellos deben vivir, se sienten menos solos y encuentran un espejo para sobrellevar sus propios conflictos. Los amigos también son una excelente fuente de entretenimiento y diversión, cuando ya no se puede encontrar tan fácilmente en el juego o con los padres, estas experiencias son positivas para su estado de ánimo y evitar que caigan en depresiones.

La relación entre padres e hijos debe ser fuerte y sólida para que el niño mantenga una autoestima elevada y pueda
afrontar las vicisitudes de la vida con seguridad y confianza.

Para los adultos
El panorama de la amistad en la edad adulta no es tan sencillo. Es común que los amigos se pierdan entre las obligaciones y poco a poco se reduzca el círculo a las personas que frecuentamos a diario, que no son buenos amigos necesariamente, sino que pueden ser simples relaciones casuales que no provean los beneficios de la amistad real. También es común la tendencia a hacer amigos “especializados”, es decir, que responden a un tema o actividad específica, con los cuales no podemos compartir todos los aspectos de la vida, sino, por ejemplo, lo relacionado con el deporte que practicamos o el trabajo que hacemos. Aunque ese solo contacto es positivo, en esta edad es importante hacer un esfuerzo por no perder los vínculos más íntimos.
Según el sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid, Luis García Tojar, en entrevista con el diario El País, de España, cada vez la amistad es más volátil, es decir, se hace y deshace con facilidad, además, muchas veces responde a intereses más allá de la mera socialización, como el famoso networking que se usa en los negocios. Además, la sociedad actual tiende a volverse más individualista, la tecnología permite aislarnos del mundo fácilmente o establecer contacto más fácil con personas lejos de nosotros que con las que tenemos más cerca.
Los amigos en esta etapa de la vida pueden acompañarnos en momentos de transición como la jubilación o la salida de los hijos del hogar, con ellos se pueden crear nuevas rutinas.

Para los mayores
Según el geriatra Edwin Etayo, la socialización ayuda a evitar el síndrome de fragilidad y de discapacidad en los adultos mayores, inspirándolos a seguir en actividad. Aunque hay un problema identificado en el modelo biopsicosocial, “el confinamiento en casa, la construcción del espacio de vida y la restricción de participación es común y el individuo se encuentra en mayor riesgo de presentar complicaciones físicas y psíquicas”.
Para el especialista es importante que las personas salgan de casa, interactúen con otros y se mantengan activas. “Los grupos, denominados de la tercera edad, centros y grupos de vida son de importancia y creo que en nuestro medio todavía son subutilizados”, explica Etayo.
Es aconsejable incentivar a las personas mayores a mantenerse en actividad, evitar la sobreprotección y fortalecer la red de apoyo, para que se pueda responder oportunamente ante cualquier eventualidad.
Es normal que haya etapas de quietud, en especial cuando se atraviesa por un duelo, sin embargo, cuando se convierte en algo común, es mejor intervenir, ya sea con ayuda profesional o motivar las salidas, sin obligar

Los vínculos afectivos están presentes prácticamente en todo lo que hacemos. Es fundamental su influencia en los comportamientos, así como en el desarrollo social de una persona.


Sin comentarios

Sé el primero en comentar!

Your email address will not be published. Required fields are marked *