En una pareja gana el buen trato En una pareja gana el buen trato

Respetar al otro es una clave fundamental para que una relación funcione en armonía, sea saludable y fluya el amor.

Asesora: Claudia María Moreno Gómez, psicóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

La convivencia trae espacios maravillosos, pero también retadores, a los que una pareja debe adaptarse con la certeza de que es necesario construir un ambiente de respeto. Una palabra que sirve de cimiento para una relación sana, armoniosa, que se desarrolla en el buen trato y que sabe superar las dificultades.

Sana no quiere decir libre de conflictos, que son los que enseñan a crecer y a madurar, la clave está en cómo se abordan. “Sana quiere decir que hay una buena comunicación, que las dos personas eligen que pueden compartir, vivir y estar en una felicidad —entre comillas— diaria o cotidiana. Entre comillas, porque al mencionar felicidad estoy hablando de que los dos sepan qué es lo que quieren”, afirmó Claudia María Moreno Gómez, psicóloga, magíster en psicología clínica y de familia.

Aunque haya enamoramiento, ilusiones y ganas de que las cosas funcionen, no todo es color de rosa porque no somos perfectos ni hay situaciones ideales. Y esta es una realidad que hay que enfrentar con amor. Por eso, el buen trato debe trabajarse cada día, sabiendo que es muy fácil, con el estrés laboral, las adaptaciones en la pareja, los temperamentos distintos y las presiones sociales, cruzar la peligrosa línea que lleva a irrespetar al otro con palabras, actitudes y acciones.

“Es pensar que no le hago al otro lo que no quiero que me hagan a mí. El buen trato es no agresión y hoy hablamos tanto de maltrato físico como de maltrato psicológico. El maltrato emocional a la otra persona, en la esencia de su ser, es un acto de violación a sus derechos”, explicó. Se maltrata cuando se descalifica, se ignora, se manipula, cuando se cae en el chantaje emocional. (Puede ser de su interés: Parejas: entre dos se fortalece la comunicación).

Construir entre dos

“Convivir no es solo compartir un mismo techo”, así lo enfatizó María Victoria Álvarez Vélez, directora de Desarrollo Familiar, de la Universidad Católica Luis Amigó. Es tener claro que la pareja está integrada por seres humanos diferentes, en el sentir, en el actuar y en el pensar, pero con puntos de encuentro: que se unieron libremente, que se aman y que cada uno tiene derechos y deberes.

“La vida en pareja son tres maletas: la tuya, la mía y la nuestra. En la de los dos empaco lo que nos sirve como pareja; en la mía dejo lo que es para mí. Eso es muy sano. No fusionarme con el otro, tener mi propio proyecto de vida, permitir que el otro lo tenga, pero también que ambos tengamos uno que nos permita construir, porque la esencia de la vida de pareja es crecer desde el ser”.

Para ese buen trato, recomendó a las parejas que se vean desde lo positivo, convirtiendo lo negativo en insumo para resignificar, desaprender para aprender y una oportunidad para crear.

“Eso evitará que empiece a aparecer la llamada violencia sutil, traducida en expresiones que se hacen, supuestamente, en nombre del amor por el otro y que no somos tan conscientes de ellas, pero que destruyen y afectan la autoestima, “como esos ‘te ves como gordita’, ‘ya se te ven los añitos, mi amor’, ‘ella es como brutica, tan linda’. De ahí que sea tan importante el buen trato desde la palabra, desde el cuerpo, desde los sentimientos”, indicó María Victoria. Esos comportamientos de violencia sutil pueden tomar fuerza con los años y afectar la convivencia.

Es importante, recordó Moreno Gómez, que las dos personas caigan en la cuenta de que están irrespetándose. “La dificultad es que, a veces, pueden tratar mal al otro, pero no ser conscientes. Eso genera mucha indisposición. Puedes encontrar que uno diga, ‘es que me estás gritando’, y el otro le responda, ‘¡es que así hablo!’ Entender que hay algo que está fallando”.

Al reconocer el hecho, se pueden buscar soluciones como hablar con un terapeuta, decidir si se quiere o no seguir con esa persona, pues una pareja no es aquella que resuelve los problemas y vacíos del otro; tampoco es una posesión. “Si siento que no quiero estar con alguien vale la pena manifestarlo y no aparentar, porque así maltrato no solo al otro, sino a mí mismo”, concluyó •

Pautas para vivir en equilibrio

Mantener la admiración y el amor. Siempre reconocer qué le aporta la pareja. El día en que no se admire a la pareja, que comience a molestar lo que el otro hace, fácilmente se pasa a maltratarlo.

Comunicación afectiva, efectiva y oportuna. Es el hilo conductor para cualquier construcción. Muy importante la libertad de ser, de sentir, de pensar, de actuar y de construir con el otro y desde el otro, sin perderse a sí mismo.

Saber escuchar. Que sea activa, porque somos seres diferentes. Construir y comunicarnos con el otro desde la diferencia.

La conquista permanente. Porque la rutina afecta significativamente la pareja. Ser creativos, crear para la vida en pareja.

No idealizar. Dejar de construir una imagen de la otra persona que no es cierta o pensar que, al casarse, el novio o la novia, va a cambiar esos rasgos que tanto disgustaron en la etapa del noviazgo.


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