Enfrentar el acoso virtual Enfrentar el acoso virtual

El ciberacoso es una combinación nociva y suele ser anónima. Los papás deben propiciar el diálogo sobre la interacción de sus hijos en la red.

 Asesor Nover Ruiz – Psicólogo y docente de ética

Un ataque o molestia que se recibe a través de internet o redes sociales podría equipararse al golpe ocasionado en la mitad de la calle o al causado por una piedra lanzada por un desconocido. No hay a quién pedirle una explicación, hay confusión, sin embargo, el dolor está ahí, en ese lugar en donde cayó el impacto. Así es como se entiende el cyberbullying o el ciberacoso, como un impacto, un insulto, una amenaza, un chantaje. La diferencia es que se da en la red, es decir, de manera virtual. Igualmente, el acoso puede disfrazarse de miedo, como ha sucedido con el caso de Momo Challenge, una figura de ojos saltones, pelo negro y boca delgada inmensa, cuyo nombre hace alusión al dios griego del sarcasmo y la burla, un peligroso reto viral que incita a que los menores se quiten la vida.

El emisario puede ser un adulto o un compañero de clase. El receptor suele ser un menor de edad con acceso a un computador, redes sociales o a un celular inteligente. A diferencia del acoso ocurrido frente a frente, este tipo de hostigamiento puede llegar a otra ciudad o país, producirse en horas de la madrugada, permanecer si el autor así lo desea y compartirse por medio de mensajes a través del celular. Por ejemplo, si un niño es insultado durante el recreo escolar, el episodio podría terminarse al regresar al salón, cuando el afectado hable con el profesor, el psicólogo o el coordinador de sección, para que tomen las medidas pertinentes. Caso contrario a lo que ocurre en una red social, en la que la burla o el insulto se establecen en forma de comentario visible a decenas de personas.

Diálogo y equilibrio emocional

Nover Ruiz es docente de ética y coordinador del proyecto Unidos por la diferencia del Colegio Theodoro Hertzl, en 2012 obtuvo el segundo lugar en Colombia en el Premio Santillana en experiencias educativas, por sus iniciativas para prevenir el bullying, orientadas a “mejorar la convivencia entre niños y jóvenes, dentro y fuera del colegio, identificar situaciones, crear conciencia y generar espacios de introspección”.

El profesor, con estudios en psicología y que analiza el tema de forma permanente, indica que “al estar en las redes, el maltrato es permanente, una circunstancia que no desaparece y esto dificulta la situación. Respecto a los autores de estos ataques, en muchos casos suelen ser jóvenes en edad escolar y con dificultades en sus habilidades sociales para comunicarse o establecer relaciones. Algunos de ellos adquieren poder a través del anonimato que da la web. Cada caso es diferente y por esto es difícil hacer cualquier generalización”, explica. Agrega que, en algunas situaciones los acosadores han sido maltratados en su ambiente familiar y buscan replicar lo que han vivido, pasando de víctimas a victimarios.

Para este profesional, la mejor manera de prevenir el cyberbullying es por medio de la promoción del diálogo y la comunicación entre hijos, padres y docentes. “La forma más efectiva de evitar que esto se produzca y permanezca es buscar la conversación. A través de ella se le explica al niño qué está bien, cuándo alarmarse, a qué debe estar atento, y también se precave el hecho de que se encierre en sí mismo y no quiera hablar o expresar sus sentimientos. También nos permitirá conocer qué tipo de amigos tiene en redes sociales, con quién se comunica y brindarle pautas de cómo quitarse el miedo ante figuras como el Momo o La ballena azul”, añade el especialista.

Adicionalmente se revisan temas como la forma de ver el poder, la posición del niño o niña ante la idea de debilidad ajena, sus dinámicas familiares o las formas en las que busca encontrar seguridad o sentirse fuerte y poderoso.

Hacer preguntas, escuchar los pensamientos de los hijos o estudiantes, acercarse a ellos de una forma real y efectiva, saber si tienen miedos, si son acosados o si se comportan de forma inapropiada hacia otros, es fundamental para comprender la situación. Es importante entender que regañar solo aumenta la distancia e incluso ocasiona que la comunicación no fluya. El docente también menciona la existencia de aplicaciones de protección parental, como Qustodio (www.qustodio.com), capaces de permitir a los padres de familia hacer seguimiento a la actividad en internet de los niños y buscar juntos una solución ante una situación específica.

Comprender el lenguaje

Los siguiente términos ayudan a entender mejor las prácticas que se dan en el universo virtual con sus realidades y amenazas:

  • Sexting: es la combinación de la palabra sex (sexo) y text (texto). Hace referencia a mensajes enviados a través de las redes sociales o el celular, cuyos contenidos son principalmente sexuales. Según un estudio publicado en 2018 por la revista JAMA Pediatrics, y basado en distintas investigaciones, es una forma de comunicación usada, sobre todo por jóvenes de 15 años. Alrededor del 47 % son hombres.
  • Grooming: es el deseo de un adulto de establecer amistad con un niño o niña para obtener satisfacción sexual a través del envío de imágenes eróticas o pornográficas. En muchos casos, la solicitud de envío de estas imágenes llega a través del celular o de las redes sociales. De acuerdo con el informe Análisis del Cibercrimen, de la Dirección de Investigación Judicial de la Policía, entre 2017 y 2018, se recibieron denuncias diarias relacionadas con esta situación por parte de padres de familia.
  • Cyberdating: consiste en tener una cita en un espacio virtual, como un chat, en lugar de un espacio físico.
  • Stalkear: se denomina como stalk a esa figura que vigila de forma obsesiva a otra dentro del ambiente digital.
  • Bully: generalmente se le conoce así a la persona que acosa. Es quien, generalmente, es el autor del hostigamiento.

Como bullying se entiende el ataque o molestia causada a una persona en un espacio físico. Y como cyberbullying  el hostigamiento que ocurre en internet.

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