Enseñar con el juego comunica más que memorizar Enseñar con el juego comunica más que memorizar

Los padres se enfrentan al dilema de enseñar de la forma tradicional para evitar que los pequeños caigan en las trampas de la tecnología.

Asesora Adriana María Arango Góez
Bióloga genetista, especialista en Educación Ambiental y directora académica de Logros

Seguro que la inspiración para quienes quieren conservar su niño interior proviene de la gran capacidad que despliegan los más chicos cuando se atreven a imaginar; de su facilidad natural de aprender de manera genuina, al ceder espacio a nuevas experiencias. Esto sucede porque cada pequeño sabe soñarse, crearse, inventarse y reinventarse a medida que va descubriendo el mundo que habita.

Es por lo mismo que la bióloga genetista y educadora Adriana María Arango Góez  dice que, durante todos los ciclos de la vida, el ser humano puede aprender cosas nuevas. La diferencia está en que los niños tienen su mente abierta y permeable al aprendizaje, sin miedo a equivocarse. Mientras que los jóvenes y los adultos, por la misma experiencia, crean barreras y prevenciones que limitan su curiosidad.

“Neurológicamente no hay diferencias en el proceso de aprendizaje desde el punto de vista de la flexibilidad cognitiva, pero posiblemente sí las hay en la forma en cómo un niño o un adulto categoriza. Un pequeño aprende desde la imaginación y la creatividad. En la infancia, no hay temor a imaginar, a proponer, a plantear hipótesis, a soñar y así es como aprende”, explica la profesional.

Y si hay algo que invite a los pequeños a imaginar es la lúdica. ¿O quién no recuerda los sueños edificados durante las largas horas de juego de la infancia? El juego es tan importante para su desarrollo que la ONU reconoció la recreación y el esparcimiento como un derecho fundamental, desde 1959.

En el más reciente estudio Aprendizaje, recreación y juego, de Unicef, se especifica que jugar es un asunto muy serio en todas las etapas de la niñez, sobre todo, en los primeros años de vida. Acerca de la primera infancia, el documento detalla que la lúdica proporciona la estimulación necesaria para que, desde bebés, los seres humanos aprendan para el futuro. “A través del juego, el infante explora, inventa, crea, desarrolla habilidades sociales y formas de pensar; aprende a confrontar sus emociones, mejora sus aptitudes físicas y se descubre a sí mismo y sus propias capacidades. En la infancia, el juego constituye una sólida base para toda una vida de aprendizaje”, se indica en el documento.

Lo anterior refuerza una idea que Arango Góez ha logrado establecer durante más de 30 años de experiencia como educadora: “Solo aprendemos si estamos motivados. La motivación es la gasolina del aprendizaje”.  Motivar implica acompañar en ese descubrimiento paulatino que cada chico hace del mundo que le rodea. Y en ello los padres son fundamentales porque guían, dan ejemplo, aconsejan, ponen reglas, normas y dialogan sobre las cuestiones que surgen. Así se aprende.

Nuevas formas de jugar

Es necesario, además, entender las nuevas formas del juego. El auge de las tecnologías de la información y la comunicación confunde a los padres acerca de cuáles deben ser los espacios para la recreación de los hijos. En especial cuando el uso del tiempo libre se utiliza para permanecer horas frente al computador y los aparatos electrónicos.

La educadora señala que es cierto que los juegos tradicionales son importantes para el desarrollo físico y mental de los niños, pero asegura que es inútil pelear con la tecnología debido a que los dispositivos y programas hacen parte de su entorno. Además, muchos de los aparatos con los que juegan los pequeños hoy ofrecen posibilidades de aprendizaje importantes que deben ser bien canalizadas.

“Se trata de sacarle provecho a la tecnología y hacer uso de ella de una manera limitada. Un niño no debe tener libertad total de acceso a ella, pero tampoco conviene convertir las nuevas formas del juego en monstruos. Es mejor que sean aliados para apoyar los procesos de aprendizaje”, asegura la especialista.

Al momento de elegir una aplicación para dejarles a los niños, es usual pensar que mientras más seria y formal sea, mejor carácter educativo tiene. No obstante, la sicóloga Susan Weinschenk explica en su blog que una app que produzca risa genera un mejor resultado. Para respaldar la relación del aprendizaje y la risa, la científica del comportamiento cita un reciente estudio publicado en la revista Cognition and Emotion, que se realizó con pequeños de 18 meses, y determinó que la interacción con un asunto divertido realza la atención, la motivación, la percepción, la memoria y, por supuesto, la capacidad para asimilar conocimiento.

Los padres, como tutores, pueden ayudar a que los niños elijan bien la manera en que aprenden jugando si están atentos a cuáles son aquellas estrategias que les gustan, los motivan y les enseñan. Se trata de permitirles ser para incentivar sus talentos.

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Estilos de aprendizaje

Para ayudar a los niños a aprender mejor, la educadora Arango Góez recomienda que los padres se conviertan en observadores natos del comportamiento de sus hijos, debido a que existen diversos estilos de aprendizaje; tales como:

  • Visual: se aprende desde la observación. Los videos funcionan muy bien para estos niños.
  • Auditivo: hay personas que son más sensibles a los estímulos auditivos, como la música y las palabras.
  • Kinestésico: la información se procesa con los movimientos y el juego.
  • Reflexivo: el proceso de aprendizaje pasa por el pensamiento y se usa la indagación.
  • Emotivo: consiste en hacer pasar la experiencia por los sentidos. Se relaciona el aprender con el sentir.

La clave está en encontrar la forma como mejor aprenden los niños y así utilizar las estrategias adecuadas.

Juegos recomendados

Estos son algunos de los juegos tradicionales y digitales que pueden estimular el aprendizaje de los niños:

Tradicionales:

Ajedrez, rompecabezas, tangram y juegos de mesa, en los que haya que socializar como Scrabble, Rumicú, dominó, parqués

Digitales:

Videos, plataformas para aprender idiomas, juegos de estrategia y juegos de memoria.

Más que pelear con los dispositivos, la idea es incentivar la risa y el juego como estrategias.

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