Hacia la conexión psicológica con ejercicio en pareja Hacia la conexión psicológica con ejercicio en pareja

Hacia la conexión psicológica con ejercicio en pareja

A dúo 7 December, 2015 María Alejandra Tavera 0


La flexibilidad no es solo física, sino que es una manera de fortalecerse y tener una conexión profunda también en el plano emocional. Se crea con diálogo e interacción.

ASESORA
Ana Isabel Jiménez
Psicóloga – Coomeva Medicina Prepagada

La flexibilidad hace referencia al ejercicio físico que beneficia la salud, disminuye los niveles de estrés, mejora la concentración y, por qué no, incrementa el diálogo.

Pero este concepto tiene una doble interpretación. Es posible que quienes tienen un cuerpo flexible, también lo sean de pensamiento; sin embargo, si estamos hablando de hacer ejercicios en pareja que se enfoquen en esta cualidad, nos referimos a esa unión de dos personas, que crea un espacio único, emocional, vivencial, donde se genera una dinámica y ambos tienen una conexión profunda. Esta se da en diferentes frentes: la comunicación, la sexualidad, el manejo de las redes familiares y laborales, y la capacidad de hacer acuerdos, entre otros.

Fomentar la comunicación

Según explica la psicóloga clínica y consteladora familiar, Ana Isabel Jiménez, la flexibilidad en pareja se va creando en la medida en la que se posibilite el diálogo, no solo de palabra, sino también de interacción, de ejecución de ciertas acciones, en esa comunicación gestual, afectiva y emocional.

 Los espacios de flexibilidad se crean cuando algo no está funcionando bien. El libro Acuerdos perdurables en pareja, de la psicóloga Olga Susana Otero, es claro al decir que “permanecer en el amor es entender lo que no está funcionando para cambiarlo de común acuerdo”.

  Estos espacios se deben ir dando en la medida en que se crean momentos de diálogo con los que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo. Por ejemplo, cuando existe una convivencia de pareja, se establecen una serie de roles y se dan ciertos ejercicios de solidaridad tanto del compromiso con un hogar, como del uno con el otro. En ese caso, por ejemplo, es importante sentarse a dialogar para crear acuerdos de colaboración, según los gustos y preferencias de cada uno. “Pero si estamos esperando a que el otro tome la iniciativa y adivine nuestro pensamiento, y no lo manifestamos, se van generando resquemores que deterioran la convivencia y la resolución de conflictos”, afirma la doctora Jiménez.

   Los espacios de flexibilidad se van creando; con iniciativa de ambos se introducen ciertos rituales de conversación, si es necesario, por ejemplo, tener un momento en la semana para discutir sobre finanzas, vacaciones, o hablar sobre a cuál de las dos familias se va a visitar en las fiestas de fin de año; es decir, tener la posibilidad de tomar decisiones en conjunto y no por sí solo. Por ejemplo, si alguien los invita a comer, y se responde que sí, sin contar con el tiempo del otro y sin tener en cuenta su opinión, lo estamos ignorando y, de paso, fracturando la relación.

Algunas herramientas

Es importante comprender que en toda relación hay buenos momentos, tensiones y crisis, y lo valioso de una pareja es tener la capacidad de salir mejores seres humanos de una discusión, crisis o mal momento. Es clave crear espacios cotidianos en los que se hable abiertamente y con tranquilidad sobre la relación y las decisiones.

   Escuchar a la otra persona, en lugar de suponer algo sin tener la información completa de lo que el otro diga. También, hay que hacer o poner reglas con anterioridad para dialogar, por ejemplo, llegar al acuerdo de tener una señal o una frase que ambos conozcan, que le haga caer en cuenta al otro que la situación de diálogo está poniéndose álgida. Así, poder posponer el momento difícil y retomarlo cuando se esté más preparado para negociar.

   Es importante inventar o proponer alternativas propias, por ejemplo, crear un espacio de quejas y reclamos. Así, cuando no esté de acuerdo con su pareja, por algún motivo, solicite ese tiempo, que ya se había acordado, para presentar su queja o reclamo, pero de la manera más amorosa posible.

“Alguien tiene que ceder”

No solo se trata de llegar a acuerdos y de dialogar, sino también de ser flexibles. La mente adaptable ayuda a establecer mejores relaciones con la pareja, construir el día a día y, aprender a entender los comportamientos y costumbres del otro, con los cuales, no siempre voy a estar de acuerdo. “La fuerza del pensamiento flexible radica en que, a pesar de la resistencia y los obstáculos, nos permite inventarnos a nosotros mismos y fluir con los eventos de la vida sin lastimar ni lastimarnos”, afirma Walter Riso en su libro El poder del pensamiento flexible.

   Por ejemplo, si uno de los dos es muy rígido con respecto al orden y hace pareja con una persona muy desorganizada, con seguridad habrá problemas. Allí se debe negociar, dando paso a la flexibilidad, donde el uno podría apalancarse en el otro. Se recomienda valorar la importancia de lo que crea el conflicto y analizar si vale o no la pena la discusión, por ejemplo, una costumbre de uno de los cónyuges que incomoda al otro, siempre y cuando, no se convierta en una resignación frente a los actos del otro que me incomodan; lo importante es evaluar si ese detalle le pone o le quita a la relación o se puede dejar de lado.

  “Cuando los hombres y las mujeres aprenden a respetarse y aceptar sus diferencias, el amor tiene la posibilidad de seguir adelante”, dice —y con razón— John Gray, en el bestseller Los hombres son de Marte. Las mujeres son de Venus •

SE CONSTRUYE ENTRE DOS

  • Saber que la relación se edifica paso a paso, día a día, y que apunte a ser como los buenos vinos, mejor con los años.
  • Tener presente que el otro necesita ser escuchado y que no es bueno creer que uno se las sabe todas.
  • Encontrar posibilidades para mejorar la relación.
  • Que no termine la capacidad de asombro. Sorprender al otro y dejarse sorprender.
  • Ampliar la conexión mental y el entendimiento con el #otro sin necesidad, a veces, de usar la palabra.
  • Tomar conciencia de la relación, hacer balances y encontrar estrategias de mejoramiento.
  • Seguir enamorados y continuar alimentando esas cosas que los unieron la primera vez.

Sin comentarios

Sé el primero en comentar!

Your email address will not be published. Required fields are marked *