Higiene oral en equilibrio Higiene oral en equilibrio

Cepillarse los dientes en exceso puede generar efectos inadecuados. Es importante recordar cuáles son las bases de una correcta salud bucal.

Asesora

Clara Isabel Borrero gutiérrez, Odontóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Cuando un odontólogo le pregunta cuántas veces al día se cepilla los dientes, generalmente, ¿qué responde? De niños aprendimos que lo esencial es lavarlos tres veces al día, sin embargo, con los años cambian los hábitos y algunos no siguen la regla al pie de la letra, mientras que para otros es esencial pasarse el cepillo después de ingerir cualquier alimento, multiplicando la periodicidad recomendada.

La odontóloga Clara Isabel Borrero recuerda que el objetivo de cepillar los dientes es retirar los residuos de los alimentos, “entonces podemos lavarlos hasta cinco veces al día si es necesario; el problema es con qué tipo de productos lo hacemos y la fuerza que utilizamos”. Por esto, es primordial tener en cuenta la duración del cepillado. Hay personas que se extienden hasta los tres o cuatro minutos. Borrero asegura que “pasar el cepillo sobre los dientes es suficiente para limpiar adecuadamente la superficie. Cepillarse por tanto tiempo, varias veces al día, podría producir un desgaste en el esmalte y ocasionar sensibilidad; en algunos casos esto expone la dentina, que es la capa que continúa cuando termina el esmalte”.

Esta capa tiene una tonalidad diferente a la del esmalte y si lo que el paciente busca es aclarar los dientes, solo va a conseguir que se vean más amarillos. “Por cepillarnos más el resultado no va a ser estéticamente el deseado”, complementa Borrero, aconseja usar un cronómetro para calcular el cepillado de dientes y  lengua por un minuto.

Lo anterior no significa que esté bien cepillarse una o dos veces al día. “Hay que retirar los residuos de alimentos de la boca, de lo contrario, se corre el riesgo de contraer problemas de encías, caries dental o halitosis”, enfatiza la odontóloga.

Encontrar la ruta

Es importante comprender que el método es tan importante como el tiempo. El uso del cepillo se asemeja al uso de un lápiz, está relacionado con la motricidad individual. “Las personas con mejor motricidad logran buenos movimientos y llegan a zonas de difícil acceso dentro de la boca”, agrega. Por esto es tan importante que los pacientes asistan al odontólogo y le pidan asesoría para lograr una técnica correcta de cepillado. El profesional adecuará el método de acuerdo con las habilidades y necesidades del paciente”.

Y en este proceso, ¿qué tan importante es la elección del cepillo y la crema dental? La odontóloga explica que el tamaño del cepillo y la dureza de las cerdas solo tiene relevancia cuando el paciente no consigue una adecuada higiene oral.

Sucede lo contrario con la selección de la crema. Muchas veces nos sentimos abrumados por la oferta, o impacientes por resultados inmediatos, y adquirimos las más complejas. “Existen cremas que ofrecen blanquear los dientes y proporcionar un aliento fresco y duradero; estas generalmente tienen ingredientes abrasivos y químicos que, en un gran número de pacientes, ocasiona sensibilidad dental. Por esta razón, la elección de la crema también debe ser asesorada por el odontólogo”, resalta Borrero.

Si bien la higiene dental tiene indicaciones específicas, es importante recordar que las enfermedades orales son de origen multifactorial, subraya Borrero. “Hay que tener presente otros factores que deben controlarse para mantener una buena salud oral, como la alimentación, el medio ambiente y la herencia”, concluye

 Antes y después del cepillado

Es fundamental preparar la boca con la seda dental y finalizar la rutina con un enjuague. Precisa Borrero que “la seda es la mejor herramienta contra la placa bacteriana y para controlar el mal aliento. El resultado de su uso frecuente son unos dientes y encías mucho más sanas, ya que la placa es la principal causa de la caries y la enfermedad periodontal”.

 “Con respecto al uso del enjuague bucal, comercialmente encontramos una gran variedad de productos, cada uno con aplicaciones específicas. Hay unos que sirven para prevenir la caries dental, otros que protegen las encías, otros que controlan los procesos infecciosos y que disminuyen la sensibilidad dental”, concluye Borrero.

Teniendo en cuenta esta variedad, es el odontólogo quien deben indicarle al paciente qué tipo de enjuague es el indicado para su perfil y necesidades.


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