Identifique la causa del insomnio Identifique la causa del insomnio

Dificultad para dormir o despertares nocturnos sin lograr el descanso esperado pueden ser una pesadilla si no se corrigen a tiempo.

Asesor Alejandro Villarraga – Neurólogo clínico

Dormir plácidamente en las noches, las siete horas indicadas, o cuando se lo propone, no parece un hábito tan fácil para al menos el 59 % de los colombianos y el 50 % de la población mundial. Los trastornos del sueño resultan comunes, siendo el insomnio, una de las pesadillas más comunes del buen descanso. Alejandro Villarraga, neurólogo clínico y líder del Instituto de Neurociencias de la Clínica Las Américas en Medellín, indica que este se puede presentar de dos formas: cuando la persona no puede dormir y cuando se despierta en las noches.

“Los seres humanos somos diurnos por naturaleza, pues somos una especie diseñada para funcionar de día, nuestros antepasados dedicaban esta jornada a la caza para garantizar su subsistencia y en las noches se resguardaban de los depredadores que los rondaban, aprovechando ese tiempo para descansar y recuperar energías para seguir sus actividades al día siguiente”.

Por tanto, dormir es una necesidad fisiológica, pues el cerebro como tal tiene la necesidad de retirarse de los estímulos; del ruido, de la luz, con el propósito de restaurar procesos, consolidar la memoria y la información recibida durante el día durante las distintas fases del sueño.

Adoptar una higiene del sueño es clave y consultar a tiempo a un especialista, sobre todo, si la falta de reposo le hace pasar a una persona extenuantes jornadas, padecer irritabilidad y tener malas relaciones interpersonales.

Cómo enfrentarlo

Lo primero que hay que identificar es la causa real del insomnio, pues de acuerdo con el neurólogo, el origen no siempre está relacionado directamente al sueño sino a otras patologías como vejiga hiperactiva, apnea, problemas respiratorios o psiquiátricos. A través de la realización de una polisomnografía, un estudio en el que el paciente pasa una noche en la clínica conectado a unos electrodos en su cuero cabelludo para registrar la actividad cerebral y a unos sensores que miden sus movimientos respiratorios, ronquidos, el nivel de oxígeno en la sangre, por ejemplo, es posible establecer un diagnóstico y determinar el proceso a seguir.

También está la formulación de melatonina para suplir la ausencia de esta sustancia que el cerebro secreta durante el día, aunque lo recomendado es consultar al especialista antes de consumirla. El tratamiento puede integrar medicamentos, medicina alternativa y procesos terapéuticos.

Conocer la clasificación del insomnio

El neurólogo clínico Alejandro Villarraga afirma que existen cuatro tipos de insomnio:

  1. De conciliación: se divide en primarios y secundarios. Los primeros no tienen causas, simplemente no es posible conciliar el sueño con rapidez. En los secundarios, los factores asociados son la actividad física, el estrés, las alteraciones psiquiátricas o el estar experimentando alguna sensación de dolor o sufrimiento que impiden el descanso.
  2. De mantenimiento: por lo general tiene que ver con situaciones emocionales o de mala respiración, con episodios de ronquidos vinculados, en especial, al sobrepeso.
  3. También se presenta por el Síndrome de las Piernas Inquietas, que suele conectarse con sensaciones de ansiedad, como cuando alguien se prepara para un viaje anhelado y no puede dejar de ver el despertador esperando a que sea la hora de levantarse.
  4. De reconciliación: en estos casos la persona se despierta y difícilmente logra acostarse de nuevo. Suele ocurrir por reacciones metabólicas o situaciones emocionales.
  5. De sueño fragmentado: ocurre cuando el individuo se despierta varias veces en la noche por causas fisiológicas, pero logra volver a dormirse.

Dormir con calidad

La Asociación Colombiana de Medicina del Sueño Colombiana (Acmes) da las siguientes pautas para vincular la higiene del sueño en el día a día.

  • Acostarse y levantarse preferiblemente a la misma hora.
  • Descansar en un cuarto oscuro, cómodo y silencioso. No deben haber equipos electrónicos, esto incluye el celular.
  • No acostarse con hambre ni muy lleno.
  • Si se realiza ejercicio, ir a la cama al menos dos horas después de hacer la rutina.
  • Evitar las bebidas oscuras: el café, el té, el chocolate y los energizantes.
  • Si no se logra conciliar el sueño después de acostarse, pararse de la cama y relajarse. Luego, volver a intentar conciliar el sueño.

Otras alteraciones del sueño

Apnea Obstructiva del Sueño (AOS): se da cuando los músculos superiores de la garganta se relajan demasiado mientras se está durmiendo, lo que restringe el paso de oxigeno. Esto produce un despertar y una interrupción del ciclo del sueño, lo que hace que la persona se despierte frecuentemente. Las personas no se acuerdan, generalmente, de estos episodios. Síntomas: ahogos, ronquidos fuertes y frecuentes. Factores de riesgo: quienes tienen obesidad con riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Síndrome de Piernas Inquietas (SPI): se caracteriza por el movimiento frecuente de las extremidades al momento de estar dormido. Ocasiona que la persona se despierte y se pare de la cama para relajarse, por lo tanto, tiene dificultad para conciliar el sueño. Síntomas: dificultad para quedarse dormido debido a la sensación de inquietud, movimiento sin control de las piernas. Factores de riesgo: tener familiares que padecen el síndrome, estar embarazada, tener trastornos alimenticios, insuficiencia renal, diabetes y anemia.

Parasomnias: comportamientos anormales o no usuales durante el sueño, incluyen el sonambulismo (caminar dormido), la somniloquia (hablar dormido), el bruxismo (desgaste de los dientes), mioclonías del sueño (no hay control muscular), sexomnia (tener relaciones sexuales mientras se duerme), pesadillas (terrores nocturnos), entre otros. Factores de riesgo: predominan antes de los 18 años.

Narcolepsia: es la somnolencia extrema durante el día. Síntomas: parálisis del sueño y alucinaciones, en algunos casos. Factores de riesgo: es un trastorno heredado, aunque puede presentarlo cualquier persona, sin relación con una edad específica •


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