La decisión consciente de vivir sola La decisión consciente de vivir sola

Hoy muchas mujeres toman esta opción desde una óptica positiva, con la aspiración de reencontrarse con ellas mismas y ampliar su abanico de motivaciones en la vida.

Asesor Jaime Adams Dueñas
Médico psiquiatra, adscrito a Coomeva Medicina Prepagada

Algunos relacionan la soledad con angustia, depresión y aislamiento. Para otros, sin embargo, es una oportunidad para crecer. Y con esta última percepción se quedan muchas mujeres que toman la opción de la soledad voluntaria, teniendo en su mente que esto no las priva de generar conexiones emocionales y de llevar una existencia plena.

La determinación, eso sí, debe ser consciente, analizada desde la autonomía bien encausada, considera Jaime Adams Dueñas, médico psiquiatra. “Lo hacen con el fin de dirigir su vida. Es una elección que toman porque quieren encontrarse consigo mismas”.

Y, ¿cómo tomar la decisión sin angustia? Complementa Adams Dueñas que cuando se emprende este camino con la idea de tomar el control de su existencia, hay un impacto de bienestar, de felicidad, porque se desea experimentar y encontrar nuevas formas de progresar. El psiquiatra habla de los efectos positivos en ese proceso de vivir sola: el primero es el de la libertad, lo que le permite, en la intimidad de su hogar, ser más creativa poniendo en práctica acciones que siempre ha deseado, como manejar sus finanzas o emprender un desafío profesional; y el segundo, de gran importancia, el desarrollo del yo, pues a veces la mujer siente presiones desde el exterior acerca de lo que debe hacer y esta situación de soledad elegida le facilita ser ella misma. Hay mujeres, agrega, que inclusive le dan un tinte espiritual a la decisión, al abrir la reflexión para encontrar el sentido de sus vidas.

Enfrentar las viejas ideas

Para algunas, lo más complejo del proceso es asumir ese qué dirán de familiares, amigos o la sociedad sobre esta forma de vida que eligieron, fuera de las ideas convencionales. Explica Adams Dueñas que, por lo general, son mujeres de 30, 40 o 50 años las que se inclinan hacia esta decisión. Su estado de madurez les permite estar seguras de que esto es lo que desean y transmitir el mensaje a los demás con convicción.

Inclusive, continúa el psiquiatra, para muchos jóvenes hoy, tampoco es una prioridad casarse ni tener hijos e insiste en que si es algo consciente y responsable será una existencia que se oriente adecuadamente.

Recomienda que los padres, en especial los más tradicionales, escuchen los argumentos de sus hijas con el fin de entender su necesidad de contar con su propio espacio para desarrollarse y hallar su identidad. “Los hijos se van de la casa muy temprano ahora porque buscan sus propias experiencias. Si quieren, por ejemplo, hacer una carrera que no hay en donde viven, deben ir a otra ciudad, eso implica una separación, pero buena porque van a progresar”.

Recogerse, reconfortarse en sí misma, regresar a casa después de un día de estrés y de estar en contacto con muchas personas y encontrar en el hogar un oasis: estos son solo algunos motivos que reafirman en la mujer que optó por este estilo de vida que hizo lo correcto y que es una determinación que en realidad la hace feliz •

Técnicas para disfrutar de la propia compañía

  • Emprender actividades que usualmente no practica, como leer un libro o desarrollar algún talento o gusto que la entretenga y le aporte conocimientos.
  • Hacer yoga, meditar o adelantar rutinas físicas en las que es mejor encontrarse sola para poder concentrarse y estar con ella misma, y darle bienestar a cuerpo y mente.
  • Invitar a los amigos y la familia para ser anfitriona y compartir con los demás el gusto por su espacio. Experimentar la alegría de vivir sola, pero sin dejar de estar conectada.

¿Cuándo es aislamiento?

La soledad, afirma el médico psiquiatra, se asocia con la depresión cuando la situación no se da voluntariamente. Si hay un duelo o una pérdida de un empleo, por ejemplo, la persona puede aislarse. Cuando la soledad tiene efectos negativos puede llevar a enfermedades mentales y físicas, y se debe buscar ayuda profesional. “Es bueno estar solo, pero en unas condiciones óptimas. Si es una persona que tiene conflictos, temores, hay que trabajarlo para que pueda soportar esa soledad”.

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