La esencial presencia del padre La esencial presencia del padre

La esencial presencia del padre

CON TU MENTE 1 June, 2016 María Alejandra Echeverry 0


El padre como símbolo de autoridad es cuestión del pasado. El de hoy conoce tan bien a sus hijos que incluso aprende de ellos.

ASESORAS
TERESA ÁNGEL, Psicóloga.
LUZ AMPARO SALAZAR, Psicóloga.

Madre sólo hay una, dice el refrán que ha pasado de boca en boca por tantas generaciones de colombianos. Y qué del padre, ¿cuál es su papel en la crianza, en la formación de los hijos? Su ausencia puede ser determinante, dejar un desbarajuste difícil de enmendar y del que poco se ha hablado.

Hay que empezar diciendo que el rol del padre no es el mismo del de hace veinte años. Lejos ha quedado el gruñón, el que solo se encargaba de proveer, el distante y frío que veía en un beso o un abrazo una señal de debilidad o poca hombría.

Luego de la liberación femenina, que en nuestro país todavía camina de a poco, empezó la ruptura de la sociedad machista y patriarcal en el que el padre salía a la calle para conseguir el sustento y la madre se quedaba en la casa cuidando de los niños, ocupándose de los oficios del día a día. Así, los hombres empezaron a compartir algunas de esas responsabilidades que se consideraron femeninas. Se volvió común verlos cambiar pañales, hacer teteros, cocinar, barrer, trapear mientras la mujer salía a su trabajo para traer dinero a la casa.

Para la psicóloga Teresa Ángel, las nuevas estructuras familiares, en las que pueden haber dos mujeres y un hijo, dos hombres y un hijo, el papel protagonista del padre como figura de autoridad se ha trastocado: “El padre en la historia venía siendo el proveedor dentro de una cultura patriarcal y machista; el que mandaba, imponía la norma incluso a las mismas mujeres. La mujer llega hoy a un cargo laboral donde tiene funciones directivas, de autoridad y es más propositiva”.

Así tenemos a un padre comprometido sentimentalmente, que toma posturas afectivas y se hace cercano de los hijos, no como el de otrora que había que mirar con distancia, con un respeto que rayaba en el miedo. Este padre moderno habla, entiende, no impone reglas sino que dialoga con sus hijos para entender y encontrar caminos diferentes a los problemas de, por ejemplo, la adolescencia.

8 días hábiles de licencia remunerada de paternidad le da la Ley maría o la ley 755 de 2002 a los padres de familia para que disfruten de su hijo recién nacido.

“Dentro de este rasgo, ya llegamos a un papá que siendo más cercano, más comprometido, resulta siendo castigado de alguna manera —hablando de los buenos padres— cuando hay una separación, porque la mayoría de las veces se les da más prioridad a las mujeres, a los padres se les imponen trabas, incluso se usa a los hijos para intimidarlos”, dice Ángel.

revista-salud-coomeva-esencia-del-padre-2Con estos nuevos padres, los que se mantienen en el modelo antiguo están en el ojo del huracán. Un niño que vea en otra familia a un padre comprometido, amoroso, que dialoga y comprende, no entenderá por qué en su casa su padre es maltratador, o abandona, o se olvida de compartir por estar pegado de las labores.

“El padre hoy en día tiene el deber de afirmar a los hijos, de sostenerlos en el amor y la compresión. Cualquier forma de abandono, como los adictos al trabajo y que mantienen de reunión en reunión, o nunca se despegan del celular porque es muy importante, le están mandando una mala señal a los niños, les están dejando un vacío emocional que difícilmente se puede llenar”, dice la psicóloga Luz Amparo Salazar.

En el caso de las separaciones, hay que tratar de que sean lo menos traumáticas posible, que no se dé una mala imagen a los hijos, pues luego puede ser proyectada sobre uno de sus padres. “Hay que entender que al final quien queda en medio es el niño, hay que hacerle las cosas más fáciles, mantener la cordialidad, separar las emociones difíciles que quedan entre los adultos por el bien del menor”, dice Salazar.

Aunque existen estos nuevos padres, que de lo comprometidos pueden hacer palidecer a más de una madre, también existe el revés, el bemol. “Hay familias vulneradas por la agresividad y la violencia; en ese esquema tenemos a las mujeres maltratadas en sus derechos, en las que quedan huellas psicológicas que a su vez dejan huellas en los hijos. Esto puede generar niños inseguros, temerosos de la vida o que pueden repetir el ejemplo que recibieron en casa. Aún son muchos los padres que no responden con sus obligaciones económicas, mucho menos sentimentales, a los que no les interesa el acompañamiento”.

Hay que celebrar a esos padres comprometidos con la crianza de los niños, quienes se meten en el cambio de pañales, la preparación de teteros, que no le temen a consentir, abrazar y besar. Eso sí: cuando aparezcan los problemas entre parejas, hay que pensar que lo mejor es darle buen curso a la relación, sea cual sea el futuro, pues hay un hijo que está en medio de los dos.


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