La tarea de ser coherente La tarea de ser coherente

La tarea de ser coherente

Armonía en salud 5 October, 2017 Ana María López de Mesa 0


En la esencia de la condición humana está la conciliación entre ser y hacer. La clave está en evaluar las decisiones y actuar en consecuencia.

 Asesora: Carolina Carvajal. Psicóloga

Es famosa la frase del monólogo de Hamlet: “Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma/ sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades/ y oponiéndose a ella, encontrar el fin?”. William Shakespeare, en el corazón de la tragedia, le estaba apuntando a la identidad misma: podemos ser nosotros mismos hasta el final o renunciar a la esencia y rendirnos en los brazos del destino. La literatura se ha ocupado con gran solvencia sobre el tema de la congruencia: ser y hacer o la gran contradicción de querer y no poder.

Encontrar coherencia entre el ser y el hacer es mucho más difícil de lo que se cree. Por eso vemos cada escándalo de corrupción en la política, o familias destruidas por la infidelidad, o relaciones de pareja tóxicas que ni se terminan ni continúan en salud y honestidad. Todo esto nace en la incapacidad de ser honestos con el ser propio y con los demás.

La psicóloga Carolina Carvajal dice que los seres humanos tomamos decisiones a nivel racional y emocional. Luego ejecutamos esas decisiones, después de hacer un balance apropiado, ese es el deber ser, así deben ser las cosas. “Si tomamos una decisión en el nivel racional pero desde lo emocional hacemos lo contrario, el resultado va a ser la frustración”.

Uno de los problemas más comunes para encontrar esa armonía entre la razón y el sentimiento es la presión social y familiar, ¿cuántas personas han renunciado a vivir su vida para vivir una ajena?

Además, están en juego problemas como la falta de autoestima y la búsqueda de reconocimiento, que empujan a muchos a tomar decisiones para agradar a los demás: padres, hijos, cónyuges. “Efectivamente, cuando no estamos conformes con un decisión, ese actuar va a generar displacer, frustración, molestia y no vamos a sentirnos plenos”.

Vivir en armonía

Las decisiones son las que nos definen, así que la clave entre ser y hacer radica en evaluar lo que se hará: “En qué medida lo que yo tengo que hacer me va a favorecer o me va a generar malestar. Ese es el gran dilema al que nos enfrentamos cada día, muchas veces uno se decide por cosas que le dan un placer momentáneo, pero luego retumban en la conciencia, hacen un mal. Ahí las personas saben que no están siendo coherentes”. Lea también: 5 claves para lograr equilibrio emocional

La experta encuentra que los problemas más arraigados sobre la falta de coherencia entre el ser y el hacer están en las relaciones amorosas: cuando son caóticas o cuando todo se empieza a resquebrajar. “Muchas personas se encuentran con una relación que les hace daño pero sienten que no pueden dejarla, ahí hay falta de coherencia. En el amor no debe haber necesidad, el amor debe ser libre. Cualquier relación dependiente puede volverse patológica, por ejemplo, yo siento mucho placer y gozo y, al mismo tiempo, siento malestar, displacer, entonces hay que evaluar qué es lo más conveniente para mi salud mental; cuando estás en una relación tóxica y cortas, a la larga te vas a sentir mejor. Alejarse de esa persona va a ser coherente. Este tipo de decisiones se tienen que tomar con convicción”.

Disonancia cognitiva, así se le conoce al mal de nuestra generación, cuando se toman decisiones pero el actuar va en contravía. O, de manera más técnica: “El concepto de disonancia cognitiva, en psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias”. Para vencer esto, Carvajal recomienda tomar decisiones que pesan por un proceso de razonamiento: “En qué me va a beneficiar y cómo me voy a sentir. Lo importante es asumir las decisiones”.

La bisagra para encontrar un sosiego entre el ser y el hacer, podemos concluir, es tomar buenas decisiones en las que se concilie la razón y la emoción, decisiones que redunden en bienestar holístico. Hay que recordar a Hamlet: “Ser o no ser, esa es la cuestión”.

 Lo que se siente y se piensa tiene que ver con el ser de la persona (identidad, creencias y valores), lo que dice y lo que hace con las acciones que realiza.

 


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