Llorar: terapia para sacar la tristeza Llorar: terapia para sacar la tristeza

Llorar: terapia para sacar la tristeza

CON TU MENTE 3 February, 2017 Isabel Vallejo


Las personas tienen diferentes maneras de reaccionar frente a una emoción. Ante sensaciones de angustia, miedo o tristeza, el llanto es una manera de exteriorizarlas.

Asesora Katherine Montañez Robledo
Psicóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Llorar no es una manifestación tan negativa como se muestra. El llanto es la posibilidad de liberarse de sucesos tristes, dolorosos, que la persona no logra sacar de sí de otras maneras. Es un tema muy personal, pues algunos lo hacen públicamente si lo requieren. Otros prefieren hacerlo a solas.

Es un asunto que depende mucho de cada individuo y así lo explica Katherine Montañez Robledo, psicóloga especialista en Psicología Clínica y que adelanta estudios de especialización en Neuropsicología, quien comenta que las distintas manifestaciones de los estados de ánimo, son propios de cada persona.

“El llanto, la tristeza, la angustia o el miedo, no se pueden ver como algo aislado del ser humano, ya que es tal vez una de las condiciones más características. Estas son algunas de las formas en las que se puede manifestar la reacción frente a un estímulo determinado, el cual puede incidir directamente en una respuesta de tipo fisiológico, ya que lo más normal es que el cuerpo responda frente a ese estímulo”, dice.

Y llorar es una manera de hacerlo, es una de las formas en que se exteriorizan estas emociones.

Sea el llanto u otra expresión, la profesional destaca que es fundamental manifestar y permitir aflorar estos sentimientos, “es necesario aprender a manejar, controlar y autorregular las emociones, así como su mecanismo de exteriorización.  De la misma manera, es importante considerar que en algunas situaciones específicas como por ejemplo, un proceso de duelo por la muerte de un ser querido, una separación o cualquier pérdida significativa, es completamente normal expresar ese sentimiento de dolor a través del llanto, sin importar el género, la edad, ni demás factores”.

Agrega que es necesario tener ese espacio, “es poder tomarse ese momento de desahogo con el que puede lograr una descarga psicológica y de pensamientos que puede tener en ese momento”.

Acompañado o a solas

Un proverbio dice que “las penas compartidas son más llevaderas”, sin embargo, esta es una cuestión que depende mucho de la persona. Llorar acompañado puede ser una alternativa válida, pero otros prefieren hacerlo a solas, sin alguien que esté a su lado. “Es muy relativo, ya que a nivel psicológico cada persona se considera un universo diferente; los psicólogos estudiamos la teoría pero en el trabajo clínico debemos adaptarla a cada paciente, porque cada uno tiene vivencias y experiencias diferentes.

Llorar solo o acompañado depende de la necesidad y la personalidad de cada individuo, entonces este debe decidir por su comodidad. Hay personas que prefieren estar solos, porque sienten mayor tranquilidad para desahogarse y poner los pensamientos a fluir y prefieren evitar la interferencia de otros pidiendo la calma”, comparte Montañez Robledo.

Las manifestaciones a través del llorar no deben estar separadas por el género. Así sea hombre o mujer, las lágrimas pueden ser la forma en que se le da salida a los sentimientos de tristeza, dolor o similares. El estigma o señalamientos deben quedar a un lado.

Comenta la psicóloga que “estamos en una sociedad donde nos han enseñado que los hombres no pueden llorar. Es una situación algo incómoda porque las emociones son una condición humana, no son propias de un género. Entonces, poner al hombre en esa posición social y cultural de que no puede llorar porque demuestra una debilidad, es generar una situación en la que tampoco se van a sentir cómodos cuando tengan la necesidad de hacerlo”.

La profesional agrega que es fundamental permitir que afloren las emociones y por eso, si no es con el llanto, deben buscarse otras expresiones. “Hay personas a las que se les ha cohibido la acción de llorar, eso genera una inconformidad que los lleva a aprender a hacerlo de otra manera y por eso reemplazan el llanto con irascibilidad, inconformidad, ansiedad, angustia, etc. Lo importante, en estos casos, siempre será aprenderlo a hacer de otra forma”, concluye.

Cuando se vuelve una patología

La psicóloga Katherine Montañez Robledo detalla que es fundamental tener presentes los criterios de cuándo es normal una manifestación emotiva o cuándo va en ruta de ser una patología. “Siempre que se dé una situación que genera un estado emocional de tristeza, de angustia, como por ejemplo la pérdida de un ser querido, será normal estar triste; perder el interés por actividades cotidianas; evadir responsabilidades como ir a trabajar y hacer las demás labores; perder el apetito; tener dificultades para dormir, porque se está en un periodo de duelo. Pero, cuando el estado de ánimo supera la voluntad y es de constante tristeza, melancolía y además crea ciertos niveles de incapacidad en el individuo en sus principales esferas como la familiar, social o laboral, entonces, es importante consultar inicialmente a un psicólogo clínico pues podría ser un cuadro patológico que necesitará un proceso de evaluación, diagnóstico y un plan de intervención”, dice.

Ver también:

El poder de una sonrisa