Los amigos para siempre sí se eligen Los amigos para siempre sí se eligen

Los amigos para siempre sí se eligen

Tu generación 3 October, 2018 Maria Clara Restrepo E. 0


Los amigos que perduran pueden construirse en cualquier etapa de la vida, pero en definitiva es una decisión personal.

Asesores: Rosa Guevara Quintero – Psicóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada – Felipe Gutiérrez Vélez – Psicólogo

Ahora son más comunes los famosos “reencuentros” con los compañeros del colegio gracias a la tecnología y la posibilidad de contactar a esas personas, a quienes se les había perdido el rastro. Egresados del año 1985, del 2000, del 2009, se reúnen para compartir recuerdos y añorar tiempos pasados.

“Es en la infancia cuando se inicia el aprendizaje social, aparecen las primeras relaciones, más allá de las familiares, y se empiezan a compartir gustos, risas, recreos, se le encuentra un sentido a la amistad, se ponen en práctica las reglas, las normas y pueden encontrarse amigos para toda la vida”, explica el psicólogo Felipe Gutiérrez Vélez.

Personas sociables

Desde el nacimiento, los niños se rigen bajo los principios de placer y autenticidad. Solo quieren estar con quienes tengan intereses comunes, afinidades y se entiendan. “Además, está el principio de lo compartido: el menor no se sentirá bien con quienes quieren dominarlo, prefiere a sus iguales, a quienes ven el mundo parecido a él, por esto solo busca respuestas que le produzcan satisfacción”, indica la psicóloga Rosa Guevara Quintero.

Esto choca con la visión de los adultos, quienes quieren al lado de sus hijos a otros que les den algún beneficio: “Entonces hacemos una cosa que se llama programación. Preparamos al niño para que sus necesidades estén de acuerdo a las nuestras, queremos que tengan los amigos que a nosotros nos gustan, que tengan los mismos intereses, pero la amistad y la relación que se establece desde el niño es una conexión auténtica porque todavía no hace caso al control de la imposición”.

Sin embargo, las relaciones de amistad que tiene el pequeño a los dos, tres o cinco años, son distintas a las que construye un adolescente, una etapa en la que hay otras necesidades mediadas por el compromiso, el apoyo, la sinceridad y la camaradería, o condicionada por la competencia y el interés. “Dentro de la amistad confluyen muchos elementos, no siempre es buena desde lo moral, pero es necesaria para el desarrollo psicológico”, agrega.

Sea cual sea el valor, la amistad significa una relación afectiva vigente durante toda la vida, a través de las mismas o diferentes personas, y en escenarios como el colegio, la universidad, el trabajo, el deporte. De ahí, que cada ser humano la defina desde su postura, desde su experiencia y decida a lo largo de su camino, quienes son sus “amigos del alma”, compañeros, conocidos o allegados.

Los del colegio, en este caso, hacen parte de ese grupo que estuvo presente en la edificación de la personalidad, siendo los “reencuentros” la excusa para reconocerse en una versión más adulta.

Conexión desde la diferencia

La psicóloga Rosa Guevara Quintero señala que para que los menores se afiancen en la amistad es necesario dejarlos ser y sentir. “Muchas veces los padres les dicen a los niños que no se junten con los de cierta edad, religión o estrato. Hay que eliminar esos patrones, por eso tenemos niños solos, porque tienen unas barreras que se les imponen desde la casa. Deben ser espontáneos, en esa medida es necesario que los padres les permitan que tengan otros espacios para compartir con los amigos de la escuela o del colegio”.

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