Los cambios que llegan con la adolescencia Los cambios que llegan con la adolescencia

Transformaciones físicas y de comportamiento son propias de esta etapa, una fase en la que los jóvenes  se enfrentan a un mundo por explorar.

Asesora Claudia María Moreno Gómez
Psicóloga clínica y de familia

Que es el más bajito del salón, el más alto, que por qué se viste de esa manera, que se expresa mal… los comentarios de este tipo son frecuentes en la adolescencia, una etapa marcada por los cambios físicos, comportamentales y las críticas frecuentes entre los mismos pares. Para muchos jóvenes estas situaciones pueden convertirse en un tormento o quizás en la oportunidad de reafirmar su confianza y autoestima. A estas últimas son a las que se deben sacar un mayor provecho.

Una de las claves para enfrentar esta fase surge en el núcleo familiar y se establece mucho antes de que la pubertad aparezca, señala la psicóloga clínica y de familia, Claudia María Moreno Gómez.

“La única forma para que una persona pueda sobrellevar las críticas de los demás es que desde la crianza sus padres le garanticen que la autoestima o el concepto propio permanezcan estables, lo suficiente como para que pueda confiar en sí mismo, a pesar de lo que puedan decir los demás”, sugiere Moreno Gómez.

La especialista considera que otro punto importante es entender que en esta etapa es normal que surjan comentarios respecto a los cambios físicos o de comportamiento: “Hay algunos cambios que son evidentes, hay chicos a los que se les daña la piel, que se engordan fácil, son más bajitos que los demás, y esto los puede afectar”.

Enfrentar los comentarios

Un punto de partida está en las conversaciones familiares, en las que los jóvenes tengan el derecho a decir cuando algo no les gusta y se les respete su decisión. Esto los estimula y les da valor para enfrentarse a otras personas que irán conociendo con el tiempo, y a quienes podrán decirles cuando no les gusta una situación.
Otra manera de llamar la autoestima es resaltando los atributos que le hagan contrapeso a los defectos. “Puede que sea el más bajo de la clase pero también el más simpático o agradable, y entonces esto pasa a ser lo más importante por lo que lo reconocen los demás”, dice la psicóloga.
Por eso, añade la especialista, es que por ningún motivo los padres deben permitir que se rompa el canal de comunicación con sus hijos, pues sucede que los jóvenes deciden callar y no contar cuando algo les incomoda. En ese sentido, hay que darles la libertad de que expresen lo que sienten, sin que piensen que se van a ganar un regaño o una crítica.
Por esto hay que evitar decirles expresiones como: “no sea bobo”, “sea machito”, “no se deje”, “cómo te estás peinando de feo” o “como estás de gorda”. “Comentarios que pueden parecer bobadas, e incluso decirse con inocencia, pero que para ellos tienen un alto significado”, explica Moreno Gómez. En este caso es fundamental medir las consecuencias de todo lo que se dice, se hace y se enseña en casa, pues la clave es brindarles a los jóvenes herramientas para vivir y que les permitan relacionarse de manera saludable con el mundo que les rodea.

De 10 a 14 años de edad, en las niñas, y de 12 a 16, en los niños, ocurren los cambios físicos y cognitivos que llegan con la adolescencia.

¿Les afectan las burlas?

La psicóloga Claudia María Moreno Gómez les da a los padres pautas para identificar cuándo sus hijos o parientes pueden estar sufriendo con los comentarios que les hacen los demás:

  • Tienen tendencia al aislamiento. “No es gratuito que el joven se encierre en un cuarto con frecuencia, no tenga deseos de participar en actividades sociales, quizás porque sus amigos lo dejaron en ridículo, pero tampoco comenta sobre su situación a los demás”, dice.
  • Son personas con cambios repentinos de actitudes.
  • Modifican su vocabulario y forma de vestir repentinamente.
  • Consumen ciertos tipos de drogas.

Lo que dice el cuerpo

La transformación física puede comenzar desde temprana edad, a partir de los ocho años, pero se hacen más evidente entre los 12 y 18 años. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos describe así los cambios principales en el aspecto físico:

  • En las niñas comienzan a brotar los senos, crece el vello en las zonas púbicas, la axila, las piernas, e inician los períodos menstruales.
  • En los niños crece el escroto y los testículos, aparece el vello en las zonas púbicas, las piernas, las axilas, el pecho y el rostro. Les cambia la voz.

En la parte psicológica, toda esa serie de transformaciones los lleva a adquirir mayor independencia y por ello suelen separarse más de sus padres o mayores. Sienten más atracción por otras personas de su misma edad y comienzan a tener sentimientos sexuales. Es normal que mientras toman seguridad y confianza en su cuerpo sientan temores, pero eviten expresarlos a un adulto y, en cambio, los compartan con sus amigos más cercanos.

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