Mis primeras gafas Mis primeras gafas

Mis primeras gafas

CON TU CUERPO 28 July, 2015 María Alejandra Tavera


Adquirir por primera vez unas gafas puede ser una tarea difícil. Para hacerlo es necesario no olvidar que el objetivo es lograr una visión óptima.

Asesor Miguel Cuevas- Oftalmólogo

“Para usar gafas por primera vez, es importante ser juicioso con los detalles. No es un asunto cualquiera y requiere atención.”

Las gafas son ideales para tener una buena visión.  No se trata solamente de una herramienta que mejora la calidad de vida sino de un accesorio que otorga atractivos si se elige el marco adecuado para cada rostro. Permiten que quien las use desarrolle una capacidad visual superior y apoya un proceso de reafirmación de la propia personalidad.

Grandes, redondas, de colores o de pasta. Las opciones son muchas. Encontrar las gafas perfectas no es sencillo. Si este proceso se realiza de forma adecuada se garantiza la motivación de la autoconfianza y la transformación de la vista, sentido que entrega una perspectiva única del entorno.

Para usar gafas por primera vez es importante ser juicioso con los detalles. No es un asunto cualquiera y requiere atención y disposición. Asesorarse del especialista de confianza es vital en esta selección.

“La decisión tiene que guiarse por el bienestar y la seguridad personal. Unas gafas pueden cambiar la vida de alguien. Son una oportunidad para ver mejor y de una forma más confiada”, señala el oftalmólogo Miguel Cuevas.

Realizar esta búsqueda en compañía de alguien cercano ayudará a lograr una mejor adaptación. La opinión de alguien más, posibilita tomar una decisión basada en la tranquilidad y credibilidad.

No es un asunto que tomará unos cuantos minutos. ¡Paciencia! Lo importante es permitir que quien use las gafas las involucre en su rutina, conozca cómo usarlas y guardarlas bien; y las convierta en protagonistas de una postura confortable frente a la vida.

Sí hay diferencias

Un oftalmólogo es un médico cirujano que realizó una especialización relacionada con el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de los ojos. Recomienda medicinas o el uso de gafas. Puede operar si es necesario. El optómetra u optometrista solo tiene la potestad de recetar anteojos, algunos fármacos simples, lentes de contacto y ayudas especiales para la visión.

¿Qué se debe tener en cuenta?

  1. Material: Es necesario verificar el material que mejor se adapte al estilo de vida y gustos de la persona. Se debe tener cuidado con monturas con un material muy pesado que pueden cansar a quien las usa.
  1. Color y estilo: Por moda no se puede sacrificar el bienestar de la visión. Se deben elegir unas gafas que otorguen comodidad y seguridad pero que permitan ver de forma adecuada todo el campo visual.
  1. Montura: Su forma debe ser distinta a la geometría del rostro, para resaltar los rasgos de la cara. Es preciso evitar que la atención de los demás se desvíe por la falta de armonía con la fisonomía.
  1. Eficiencia: Es vital determinar qué tipo de tecnología es más conveniente para desarrollar las lentes que el experto receta. Es decir, qué materiales o adaptaciones se requieren para mejorar la visión.
  1. Valor y respaldo: Vale la pena invertir en unas gafas que garanticen mayor tranquilidad para desempeñar las labores. Y hay que comprometerse con usarlas.

También para niños

Si las enfermedades de los ojos se atienden desde temprana edad, las oportunidades de corrección de la visión serán mayores. Miopía, astigmatismo, hipermetropía y estrabismo son algunas de las enfermedades visuales más comunes entre los pequeños. Si estas afecciones no son tratadas a tiempo pueden generar dificultades en el aprendizaje y problemas en la capacidad motora. Las gafas son uno de los tratamientos que el especialista sugiere para solucionarlos. Es clave acompañar a los niños en el proceso de adaptación a los anteojos para evitar que se sientan mal o sean motivo de bullying.

Para elegir las gafas indicadas es necesario involucrarlos en la fase de selección. Es decir, que el pequeño indique el color y la forma que más le guste y le permita estar cómodo.

Es necesario verificar que la montura sea flexible, liviana y que no se rompa fácilmente. No debe apretar la nariz ni la zona por encima de las orejas. Es recomendable que se use una cinta o cordón para sujetar las gafas y evitar que se caigan mientras ellos juegan.

Así mismo, es prudente llevar un plan de acoplamiento progresivo que permita que el pequeño comience a usar este accesorio durante una hora diaria y aumente paulatinamente su uso hasta que se acostumbre a llevarlas según lo propuesto por el especialista. Si el niño se las quita, reprenderlo con un regaño puede generar en él una actitud negativa hacia su uso. Es mejor explicarle por qué es bueno que las lleve puestas y mejorar su experiencia con frases positivas.


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