Parejas en armonía  con sus familias Parejas en armonía  con sus familias

Parejas en armonía con sus familias

A dúo 3 April, 2017 Isabel Vallejo 0


Casarse no solamente es con el prometido sino con el grupo familiar al que pertenece. La clave está en construir la relación aceptando la historia de vida del otro.

Asesora: Rosa Guevara
Psicóloga y sexóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada.

Al establecer una unión de pareja es saludable cuando las dos personas dimensionan que ninguno es una versión individual de sí mismo, y cuando comprenden que cada uno tiene una historia familiar que lo acompaña.

“Las parejas no están conformadas por dos medias naranjas, la integran dos naranjas completas en una misma canasta. Esto le permite a cada miembro asumir su propia historia, que es la esencia de su comportamiento”, dice la psicóloga y sexóloga Rosa Guevara.

En términos coloquiales, agrega la profesional, cada individuo es un combo completo y, sí y solo sí, lo vemos como parte de algo más grande y se elige así quererla (o) es que puede conformarse un enlace sano. Vea también Haga de los conflictos familiares una oportunidad.

Entonces, “¿casarse no solamente es con el prometido, sino con la familia?”. A lo que Guevara responde: “Al final, una persona se enamora de alguien que pertenece a todo un sistema y ha sido educado y formado con los valores y costumbres de sus padres”.

Planteado así, entonces, es fundamental que las dos personas próximas a ir al altar tengan claras sus prioridades en cuanto a su aspecto familiar, que dancen al mismo ritmo, que fluyan naturalmente y que eviten nadar contra la corriente. Lo que significa aceptar a los papás, hermanos, abuelos del novio (a), enriqueciéndose de las relaciones y aprendiendo a respetar todo lo que la persona es. “Siempre se van a tener criterios o conceptos con respecto a la familia del otro que creemos que son o no adecuados. Cada quien está en libertad de tener un concepto o sentimiento al respecto”, explica.

Punto de equilibrio

Es un hecho, por tanto, que no existen familias más conflictivas, como tampoco más disfuncionales, parejas perfectas o infelices, solo seres humanos con características e identidades propias. Ver también Soporte emocional en familia.

“El equilibrio de una relación y sus respectivas familias puede estar en ponernos de acuerdo en la diferencia. En aceptar que somos dos personas con características propias, que eligen construir un nuevo sistema de pareja y familia. Todo en la vida es dual y no puede la pareja ser diferente. El matrimonio no es una camisa de fuerza ni un espacio de limitaciones”, indica Guevara.

Siguiendo estos consejos, estas frases no se escucharían: “cada vez que te escucho hablar me parece oír a tu madre en lugar de a ti misma”; “nuestra pareja la forman tres personas en vez de dos”; “nos ahorraríamos muchos problemas si me hicieras caso a mí en lugar de tus hermanos” y “siento que tus padres invaden continuamente nuestro espacio”. La idea es trabajar por evitar que este diálogo amenace la estabilidad y la armonía del futuro hogar, en el que ambos deciden vivir una unión libre, cómoda y constructiva. Ver también La fe que infunde la familia.

Un verdadero compromiso

El hindú Swami Prajnanpad define en su libro Una vida feliz, un amor feliz, cinco criterios para reconocer el valor profundo de una pareja. Estos son:

1. Que la relación sea fácil, que fluya sin demasiado esfuerzo.

2. Que se trate de dos naturalezas no demasiado incompatibles, no demasiado diferentes.

3. Que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros y que se sientan como tal, acompañados.

4. Que tengan fe y confianza plena en el otro.


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