Procrastinar: el mal hábito de aplazar tareas Procrastinar: el mal hábito de aplazar tareas

Procrastinar: el mal hábito de aplazar tareas

Antes de 6 April, 2017 Isabel Vallejo 0


Cada vez es más difícil concentrarnos en una sola actividad. Concretar y planear hacen parte de las acciones que promueven el equilibrio y la buena salud.

Asesora Viviana Carrasquilla Urshela 
Psicóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Procrastinar es el verbo que mejor conjuga la modernidad. Es nuevo y para muchos aún desconocido. Se trata de esa actitud expandida de aplazar las obligaciones para obtener un placer más inmediato. Sucede en los límites de alguna entrega: entonces se abre el navegador de internet, se busca Youtube —ese espacio virtual tan disímil y múltiple—, o se busca Facebook, se revisan varios medios, se envían correos que a esta hora no tienen importancia. Así se conjuga el verbo procrastinar.

La definición que hace la Real Academia de la Lengua Española es concisa y filosa: “Diferir, aplazar”. No dice nada más, no se necesita. Podríamos añadir más: perder el tiempo a sabiendas de que es necesario terminar algún trabajo o presentar un informe.

La psicóloga Viviana Carrasquilla Urshela lo define como un comportamiento de aplazar una actividad que es considerada importante, evitando la terminación, remplazándola por otras actividades innecesarias. “Esto termina en una frustración y sensación de fracaso; esto genera un círculo vicioso y trae baja autoestima, depresión y ansiedad. Esto puede afectar la salud”.

Todos sabemos lo que se siente cuando llega el final del día y no se hizo de lo que se debía. Hay que correr para poder terminar lo que apenas está empezado. Llega la ansiedad y el arrepentimiento.

“Procrastinar no es un hábito nuevo, es un comportamiento que existe hace mucho tiempo. A partir de la revolución industrial, y con la modernidad se desarrolla la industria y se relaciona con la productividad y sus efectos, entonces se le pone un nombre y se identifica. El problema se nota porque afecta la productividad, que es tan importante”, dice Carrasquilla, al asegurar que varios estudios demuestran que este es un hábito más frecuente en hombres que en mujeres y tiende a disminuir con la edad, aunque la presión por la productividad puede hacer que con el pasar de los años, las nuevas generaciones procrastinen más y más.

Ya han analizado algunos sociólogos, cómo esta generación se refugia en la inmediatez, no quiere esperar, “y por eso busca un reforzador positivo rápido, algo que traiga satisfacción ya. La procrastinación tiene que ver con actividades importantes que tienen un placer a largo plazo, y por eso se hacen actividades pequeñas e innecesarias, pero que quitan ese espacio de concentración para la actividad realmente importante”.

Según la psicología, este hábito se estudia desde el enfoque psicodinámico —el miedo al fracaso, a no encontrar el éxito, relacionado con las relaciones disfuncionales con la figuras de autoridad—, el motivacional —no estar atraído por la tarea que se nos ha designado—, el cognitivo —pensamiento repetitivos y negativos que se dan en medio de la actividad— y el conductual —comportamiento que nos llevan a evitar terminar una tarea.

Todos, también, nos hemos visto fijándonos nuevos propósitos que se pierden en las tentaciones de internet, en el último gran partido de fútbol de alguna liga extranjera. La experta, finalmente, aconseja trabajar en la autoestima, sentirse seguro de esa actividad, convencerse de que se puede lograr el éxito, fabricar una rutina que sea agradable y que esté llena de pequeñas actividades con un reforzador positivo, y en el momento en el que se decida iniciar una actividad importante, únicamente centrarse en ella, desconectarse enteramente. Para esto, sabemos, se necesita mucho dominio propio.

13% de la población es susceptible de tener procrastinación crónica, según reporte de la U. Complutense de Madrid.


Sin comentarios

Sé el primero en comentar!

Your email address will not be published. Required fields are marked *