Sexualidad: una conversación que no debe esperar Sexualidad: una conversación que no debe esperar

Abordar la sexualidad sin misterio, por parte de los padres y el entorno familiar, ayudará a que los niños puedan relacionarse mejor a lo largo de sus vidas.

Gloria Hurtado Castañeda, psicóloga y experta en sexualidad, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Luego del largo viaje que una cigüeña emprendía con un encargo que transportaba en su pico desde París, el animal abandonaba de repente a un pequeño ser en la ventana o en el portón de una casa. Esa historia, que está mejor recreada en las películas o en otras culturas, se usaba para explicarles a los hijos de dónde venían los bebés.

Pero la realidad señala que en nuestra cultura ese mito no se repitió con tanta frecuencia porque la información explícita que los padres en casa dieron a nuestros abuelos, padres o a nosotros mismos sobre sexualidad fue poca o nula; limitada por algunos prejuicios culturales o por la falta de conciencia sobre la importancia de que estos temas se discutieran en el hogar.

Y sí. Hay que aceptarlo. Aunque la sexualidad es inherente al ser humano, como lo recalca la psicóloga Gloria Hurtado Castañeda, para algunos padres resulta incómodo hablar sobre el asunto con los hijos y prefieren callar.

“Con el dolor del alma hay que decir que los padres no son buenos educadores sexuales y les están dejando la responsabilidad a los profesores en la escuela”, asegura la especialista.

Sin embargo, el diálogo, la información adecuada y orientada en casa puede no solo resolver las inquietudes, sino también evitar que se generen problemas que afecten la vida de los niños cuando estos sean adultos.

¿Cómo conversarlo?

Antes de aventurarse a revelar lo que el papá o la mamá pueden considerar como los más grandes secretos del origen de la vida, la reproducción y nuestra relación con nuestro cuerpo, la psicóloga Hurtado considera que es primordial que tengan claridad sobre la diferencia de dos conceptos: la sexualidad y la genitalidad. El primero, según ella, “está impregnado en la vida familiar y en la vida cotidiana. Así que, queramos o no, siempre estamos educando a los niños en este sentido. Todo el tiempo estamos dándoles indicaciones sobre cómo ser hombres o cómo ser mujeres”, destaca. El segundo, es el aspecto corporal de la sexualidad en razón del sexo, que es solo una parte de la sexualidad.

Con base en lo planteado, la mejor forma de educar sobre sexualidad está en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Las actitudes en el hogar y la forma en que se establece el relacionamiento son determinantes para que la definición de la sexualidad del menor se desarrolle en un ambiente sano. (Le puede interesar: Relaciones sexuales con conciencia).

“La sexualidad está llena de símbolos que el niño interpreta, por lo que los padres deben ser cuidadosos. Por ejemplo, no es bueno besar a los niños en la boca ni acostumbrarlos a que estén presentes en momentos íntimos, como cuando los padres realizan sus necesidades fisiológicas”, explica la especialista, para quien es fundamental que en el manejo de la norma en casa siempre haya límites relacionados con respetar la intimidad.

El diálogo, que es la mejor estrategia para encarar las preguntas que los niños tienen sobre sus aspectos genitales, se da también en la convivencia. La psicología recomienda que este se dé de manera natural y dependiendo de la edad del menor. Cuando se es más pequeño se puede hacer a través del juego y, si es el caso, consultar a un especialista que oriente a los mayores sobre la forma en que se deben abordar las diferentes inquietudes.

De igual forma, es esencial que el padre y la madre se pongan de acuerdo sobre el cómo brindar a sus hijos la información demandada y que nunca se contradigan. La psicóloga también recalca que jamás se puede mentir, así que relatar cuentos sobre cigüeñas o dejar que el silencio sea el que eduque en cada hogar no es la mejor manera de ayudar al desarrollo de la sexualidad de los niños.

RECUADRO

Aspectos para abordar la genitalidad

  • Cuando los pequeños descubren las diferencias en sus genitales frente a una persona de sexo opuesto, explique que los niños tienen pene y las niñas vagina, en lugar de decir que el uno tiene y el otro no.
  • Tenga en cuenta el desarrollo cognitivo del menor y háblele en su lenguaje. No le entregue información que no pueda comprender o lo confunda.
  • No ignore las preguntas de los niños. Trate de responderlas con naturalidad y consulte información que le permita orientarlos mejor.

“El mejor lugar para educar sobre sexualidad es la casa. Nadie reemplaza la información que, de corazón, se dice en el hogar”, psicóloga Gloria Hurtado Castañeda.

 


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