Terapia de parejas, ¿la salvación? Terapia de parejas, ¿la salvación?

Cada vez más parejas se separan por múltiples causas, con lo cual este tipo de intervenciones se convierte en un salvavidas para algunas.

Asesora: Tatiana Peña Ríos, psicóloga clínica.

Igual que ocurre con los asuntos de salud, la terapia de pareja debe ser una herramienta preventiva más que curativa. Tatiana Peña Ríos, psicóloga clínica, aconseja acudir a este tipo de orientación “en el momento en que se identifique que hay una piedra en el zapato que esté impidiendo que la relación fluya. Para unos será el manejo de las emociones, para otros la comunicación o la forma en que se interactúa con los respectivos grupos familiares. Incluso, si hay un patrón de comportamiento repetido es el momento para identificar que hay algo que no está funcionando como debe ser. Si la pareja tiene un patrón común no hay que buscar las razones en el otro sino en el interior de cada persona”.

Señala la especialista que, en general, el 85 % de las parejas que acuden a terapia lo hacen por problemas de comunicación, por dificultades para resolver los conflictos, “porque se sacan los trapitos al sol de hace 50 años. Hay que enseñar a las personas a comunicarse, a hablar desde ellos, a escuchar desde el otro”. Entre otras razones se cuentan la violencia, el maltrato físico, psicológico, la infidelidad y hasta el modo en que se aborda la educación de los hijos.

Ellos son más receptivos

Si bien no siempre son los hombres quienes toman la iniciativa para la consulta, sí suelen ser más receptivos frente al proceso, por lo menos, así lo indica la experiencia de la psicóloga. “Por lo general, son las mujeres quienes solicitan la atención inicial, pero uno observa que encuentra más receptividad en ellos, porque casi siempre la mujer solicita la cita pensando que es el otro el que tiene que generar un cambio. En general, observo en mis terapias que algunas de ellas se van del tratamiento mientras que ellos continúan. Sin embargo, también hay casos en que los dos permanecen hasta el final”, agrega.

Está claro que una terapia de pareja ideal es aquella en la que la decisión de tomarla es conjunta. “De las cosas más importantes en este tipo de intervención es saber que en una pareja son dos y cada uno tiene un 50 % de responsabilidad”, dice. Pero, ¿cómo lograr que la terapia en pareja sea exitosa? Además del compromiso de ambos, la psicóloga enfatiza en la importancia de que los dos acepten que tienen un problema, quieren superarlo y responsabilizarse de ello, a la vez, que sugiere definir unas condiciones mínimas durante los espacios terapéuticos: escuchar al otro cuando habla, no interrumpir, pedir la palabra, evitar los gritos y maltratos, tener el foco de lo que se va a tratar.

“Personalmente y dependiendo de la situación, otra sugerencia es no guardar secretos de ninguno de los miembros de la pareja, sobre todo, si eso es uno de los motivos que afecta la relación”.

¿Solo para matrimonios?

La terapia de pareja no es un asunto que se reduzca a quienes ya tienen una unión marital. Tatiana Peña señala que este tipo de intervenciones también resulta saludable para quienes sostienen un noviazgo e indica que para acudir a una de ellas tampoco es necesario tener un problema.

“En nuestro medio estamos acostumbrados a que, en general, los temas de salud son temas de intervención y no de prevención. Todos, como personas y parejas, tenemos aspectos por revisar, podemos buscar ayuda profesional sin, aparentemente, tener un problema, pues entre otras cosas, nuestra función como terapeutas es brindar herramientas para que en determinada situación las personas vean las cosas desde otra perspectiva, somos negociadores de conflictos, somos mediadores de una situación”, puntualiza.

Por tanto, ir al psicólogo no es “para locos”, es necesario acudir a ellos para cuidar de las emociones que, al igual que el cuerpo, necesitan ser fortalecidas para mantener el equilibrio.

Una mejor vida en pareja

  • Aprender a controlar las propias emociones y saber qué hacer con las del otro.
  • Sanar los aspectos que, en la historia individual, han sido confusos, así se logra más transparencia en la relación.
  • Enfatizar en el conocimiento interior, “mientras más me conozco más fácil será identificar cuál será mi comportamiento frente a ciertos aspectos, pues con frecuencia la pareja nos confronta con cosas que no nos gustan”, explica la psicóloga.
  • Ser comprensivos y entender las diferencias.
  • Mantener las costumbres de pareja y los espacios personales, sobre todo, cuando hay hijos para no caer en la rutina.

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