Uñas de manos y pies libres de molestias Uñas de manos y pies libres de molestias

Están expuestas a situaciones riesgosas que las hacen vulnerables a padecer varias enfermedades.

Asesoras María Isabel Arredondo Ossa
Dermatóloga del Hospital Pablo Tobón Uribe
Nathalie Morales Restrepo
Dermatóloga de la Universidad CES

Las uñas de las manos están en contacto con múltiples objetos y sustancias. Las de los pies con la humedad, el calor del calzado y el roce con este, lo que hace que se puedan presentar alteraciones en ellas. Las más comunes son la onicomicosis (infecciones por hongos), onicocriptosis (uñas encarnadas), paroniquias (inflamación del borde de la uña), líneas de Beau, leuconiquia (manchas blancas), onicosquisis (descamación de la uña), uñas frágiles o uñas con pigmentación oscura, lo que podría indicar tumores. La recomendación es consultar al médico para que determine el tratamiento a seguir en cada caso y así evitar una afección mayor, daños posteriores o pérdida de una uña.

La onicomicosis

La mayoría de veces se produce en los pies, especialmente en el dedo mayor. Se origina por la humedad y el calor al que están expuestos, lo que los constituye en sitios ideales para la aparición de hongos, también se pueden presentar pequeños golpes directos en la uña que hacen que una parte de esta se desprenda y, en la cavidad que queda, pueda anidar un hongo. Mabel Alexandra Rosero, enfermera capacitada en podología, afirma que “cuando el paciente tiene onicomicosis, se le debe hacer un examen de KOH para determinar si la enfermedad es por un hongo y después realizar un cultivo para saber el tipo de hongo que causa la patología”. Antes del procedimiento se deben suspender cremas, quitar esmaltes y evitar talcos o perfumes.

Los síntomas más comunes son leuconiquia (manchas blancas en la uña), cromoniquia (coloración amarilla, morada, negra o verde) e hiperqueratosis (uña gruesa).

Para prevenirla es preciso lavar y secar bien las manos y los pies, no compartir cortaúñas o cortacutículas, llevar los instrumentos esterilizados y esmaltes si la persona se va a realizar el manicure o pedicure.

Uña encarnada

Se da, principalmente en los pies, específicamente en el dedo mayor porque este roza más con el zapato. Sus síntomas son inflamación, dolor, sangrado, segregación purulenta y dificultad para caminar y para ponerse el calzado.

Se produce por corte inadecuado de la uña, por uso de zapatos apretados o estrechos en la punta, golpes repetitivos en los deportistas, problemas biomecánicos (la presión que se utiliza al caminar, la parte postural), uña gruesa o alteración en la parte ósea (juanete, dedos en garra o hiperflexión) y que hacen que haya más presión con el zapato y la uña tenga más posibilidades de encarnarse. Mabel Rosero explica que “la uña se debe cortar en forma recta, limar los extremos y nunca profundizar en los laterales”.

Paroniquias

Se manifiesta en las manos la mayoría de veces. Sus signos de alarma son ampolla dolorosa y secreción de materia purulenta alrededor de la uña. Se produce porque se retira la cutícula o la parte lateral de la uña. Para prevenirla, lavar y secar bien las manos y no hacer cortes profundos en la cutícula o en los laterales. La especialista recomienda no usar uñas acrílicas ni esmaltes oscuros porque se pueden pigmentar.

Onicosquisis

Es el debilitamiento de las uñas, sobre todo, de las manos. Se fisuran (descamación) por el excesivo contacto con el agua o déficit de vitaminas. Usar guantes al realizar labores de casa y utilizar esmaltes que fortalezcan la lámina ungueal es la sugerencia de María Isabel Arredondo.

Líneas y fragilidad

La dermatóloga Nathalie Morales expresa que “las líneas de Beau en las uñas se producen por trauma por el calzado, enfermedades sistémicas o dermatológicas, infecciones virales y medicamentos que generan una alteración transitoria de la matriz de la uña (la parte que está debajo de la piel, es donde inicia la uña)”. La fragilidad de estas se asocia a exceso de humedad o a déficit de hierro o vitaminas.

Recomendación

Las uñas deben durar máximo ocho días con el esmalte, dejarlas descansar entre ocho a quince días y volverlas a maquillar, pero si la persona está en tratamiento, no puede pintarse las uñas porque la capa del esmalte hace que el medicamento no actúe con efectividad.


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