VIH: Conviviendo en positivo con tu pareja VIH: Conviviendo en positivo con tu pareja

La medicina actual brinda posibilidades  para que las personas que viven con VIH puedan disfrutar de una vida sexual plena con su pareja.

Nuestra sociedad conoce sus retos, los problemas que afronta, cuando estos llegan a las telenovelas, antes de eso están vedados, casi ocultos. En estos guiones aparecen, ya con más frecuencia, personajes que resultan infectados con el virus del sida, aunque la manera de presentarlo es a través de un drama en el que se debate cómo el personaje afrontará de ahora en adelante la vida. En la vida real, los avances de la ciencia médica han posibilitado que cualquier persona que adquiera la enfermedad, si es diagnosticada a tiempo, pueda vivir plenamente, incluso su vida sexual.

Los médicos le han llamado parejas discordantes al encuentro de una pareja donde hay un seropositivo y un seronegativo. Las hay en relaciones heterosexuales, homosexuales o bisexuales, y es relativamente frecuente que llegue hasta el consultorio de un médico para saber cómo pueden seguir con su vida. Algunos deciden romper toda la relación, otros continuar con la convivencia y olvidarse del sexo, y quedan quienes buscan alternativas para no alterar la cotidianidad.

La médica infectóloga María Angélica Maya explica que sí puede existir sexo seguro en una pareja discordante, aunque se deben aplicar dos premisas: hacer una terapia con antirretrovirales y usar siempre preservativo de manera correcta.

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“El tratamiento del VIH logra que la cantidad de virus en la sangre se disminuya y en gran proporción. Está demostrado que cuando esa cantidad es muy baja, se disminuye el riesgo de transmisión. La cuantificación del virus en sangre se llama carga viral. Si la carga viral está bajita y se usa condón, el riesgo de infección baja considerablemente. Así, el sistema de salud le ofrece al paciente con una pareja seronegativa tratamiento antirretroviral, y el gobierno les aprueba un número de condones por mes”, explica la médica infectóloga.
Hay que recordar que antes que algún seropositivo entre en una relación debe informarle a la pareja que es portador de la enfermedad, de lo contrario caerá en un delito que estipula la Ley. Al estar informado, en común acuerdo, deciden cuál es el camino que quieren tomar.

“He tenido pacientes que siguen su vida sexual común y corriente, y otros que deciden tener la vida juntos, pero sin sexo. Cuando la persona se da cuenta de que es positivo, entra en shock, algunos caen en negación y otros más en depresión, sin embargo, hay alternativas para seguir una buena vida. El tratamiento antirretroviral inhibe la carga viral, es decir la baja a lo mínimo, en más o menos 48 semanas a un año, pero se debe tomar toda la vida. El paciente debe entender que empieza una convivencia con la enfermedad”, dice la doctora Maya.

Uno de los puntos clave a tener en cuenta —según la especialista— es el uso del condón: “El condón debe usarse durante toda la relación sexual, en algunos casos no se usa en los juegos sexuales, lo que permite que compartan secreciones y se infecten; o se usan lubricantes que pueden poner poroso el preservativo e, incluso, hay quieres reutilizan el condón, de esa manera el riesgo de contagio es muy alto”.

Otro de los mitos que existe entre los ciudadanos es que la enfermedad solo está activa cuando se manifiesta, pero en realidad esta empieza desde el mismo momento de la infección.

“Un día tienes relaciones sexuales con alguien que tiene VIH y te infecta, desde ese día las células van a ser atacadas por el virus, estas células se llaman CD4 y son muy importantes para evitar infecciones. El asunto es que la manifestación de esa anomalía se puede demorar muchos años, porque estas células se tienen que disminuir en gran medida, el cuerpo puede tener unas 1.200 células/mm3 y empieza a ser más vulnerable a infecciones generalmente cuando bajan a unas 350 células/mm3”.

Nunca está de más recordar que hay que hacerse la prueba del VIH de manera periódica, sobre todo si se han tenido relaciones sexuales de riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a finales de 2014, 14,9 millones de personas estaban recibiendo terapia antirretrovírica en todo el mundo, lo que representa el 40 por ciento de los 36,9 millones de personas que viven con el VIH/sida en el mundo. Con las terapias aplicadas en las etapas tempranas de la infección, es posible que las personas tengan una vida plena. Es importante, en este contexto, cuidar padecimientos asociados como el estrés, las adicciones o problemas sicológicos que puedan afectar la calidad de vida de cada paciente.


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