Fundación Dieta Mediterránea. Deje a un lado las dietas extremas, mantenga un estilo de vida en el que la actividad física sea clave y concéntrese en llevar un patrón alimenticio equilibrado como el que plantea la dieta mediterránea teniendo en cuenta los siguientes pasos: Agua como bebida por excelencia Por encima de los jugos u otro tipo de bebidas, el agua es la mejor hidratación que puede recibir nuestro cuerpo. Lo importante es que entre las bebidas o caldos que ingieras garantices mínimo 1 litro y medio de agua consumida. Aceite de oliva, la grasa más saludable Es tal vez el alimento más importante de la dieta mediterránea. Sus propiedades cardioprotectoras (vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados) lo han afamado más allá de su tierra de origen volviéndose un elemento indispensable para acompañar ensaladas, cocinar aliemntos y preparar gran variedad de platos y recetas. Frutas y verduras 3 veces al día Estas deben estar presentes tanto en el almuerzo como en la comida de la noche en una cantidad aproximada de 2 raciones por cada una. Búscalas de distintos colores y texturas para que pruebes nuevas recetas y mezcles diferentes nutrientes y antioxidantes, procurando que una de las dos raciones sea cruda. El consumo sugerido es de 5 raciones diarias. Predominio de las carnes blancas Lo ideal es que en la semana consumas el doble de carne blanca por cada porción roja que se ingiera. Un promedio ideal puede ser 4 porciones blancas a la semana y 2 rojas. Lácteos Diariamente es indicado consumir 2 raciones de derivados lácteos como yogurt y quesos, preferiblemente bajos en grasa. Estos aportan proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas que representan grandes beneficios para la salud. Frutos secos y semillas diario Nueces, maní y arándanos aportan antioxidantes y grasas saludables importantes para la salud de nuestro organismo. La cantidad recomendada es un puñado de estos frutos en su dieta diaria.">

Incluir dentro de nuestro estilo de vida una dieta balanceada es fundamental para lograr ese estado físico y mental saludable que tanto deseamos.

Una de las dietas que más ha ganado protagonismo durante los últimos años y que científicamente ha sido validada por sus múltiples beneficios y efectos positivos en la salud humana es la dieta mediterránea, heredera de la tradición gastronómica y agropecuaria de España e Italia.

Esta se caracteriza especialmente por la incorporación de grasas sanas como el aceite de oliva y los frutos secos, la reducción del consumo de carnes rojas a cambio de las blancas y “la riqueza en micronutrientes que contiene, fruto de la utilización de verduras de temporada, hierbas aromáticas y condimentos”, según explica la Fundación Dieta Mediterránea.

Deje a un lado las dietas extremas, mantenga un estilo de vida en el que la actividad física sea clave y concéntrese en llevar un patrón alimenticio equilibrado como el que plantea la dieta mediterránea teniendo en cuenta los siguientes pasos:
Agua como bebida por excelencia
Por encima de los jugos u otro tipo de bebidas, el agua es la mejor hidratación que puede recibir nuestro cuerpo.
Lo importante es que entre las bebidas o caldos que ingieras garantices mínimo 1 litro y medio de agua consumida.

Aceite de oliva, la grasa más saludable
Es tal vez el alimento más importante de la dieta mediterránea. Sus propiedades cardioprotectoras (vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados) lo han afamado más allá de su tierra de origen volviéndose un elemento indispensable para acompañar ensaladas, cocinar aliemntos y preparar gran variedad de platos y recetas.

Frutas y verduras 3 veces al día
Estas deben estar presentes tanto en el almuerzo como en la comida de la noche en una cantidad aproximada de 2 raciones por cada una. Búscalas de distintos colores y texturas para que pruebes nuevas recetas y mezcles diferentes nutrientes y antioxidantes, procurando que una de las dos raciones sea cruda. El consumo sugerido es de 5 raciones diarias.

Predominio de las carnes blancas
Lo ideal es que en la semana consumas el doble de carne blanca por cada porción roja que se ingiera. Un promedio ideal puede ser 4 porciones blancas a la semana y 2 rojas.

Lácteos
Diariamente es indicado consumir 2 raciones de derivados lácteos como yogurt y quesos, preferiblemente bajos en grasa. Estos aportan proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas que representan grandes beneficios para la salud.

Frutos secos y semillas diario
Nueces, maní y arándanos aportan antioxidantes y grasas saludables importantes para la salud de nuestro organismo. La cantidad recomendada es un puñado de estos frutos en su dieta diaria.