A su cerebro también le gustan los likes A su cerebro también le gustan los likes

Le explicamos cómo se procesan este tipo de interacciones de las redes sociales y por qué, en ciertos casos, pueden desencadenar dependencia.

Asesora: Jenny Johanna Cabrejo
Psicóloga y neuropsicóloga clínica, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Para beneficiar la salud mental de sus usuarios, Facebook e Instagram ahora permiten la desactivación del conteo de reacciones, como los “me gusta”. Mediante un comunicado ambas plataformas expresaron su intención de empoderar a las personas para que tengan una mejor experiencia y, a su vez, amplíen su autoconciencia.

Esta decisión desató opiniones de todo tipo y procedencia, positivas y negativas. Por ejemplo, la emprendedora e influencer estadounidense Christina Galbato escribió para CNN Business Perspective que así los creadores de contenido se pueden concentrar en generar conversaciones con sus seguidores y no exclusivamente en los ‘me gusta’. “Es un llamado para que las plataformas sociales asuman el impacto que sus aplicaciones tienen para la salud mental de su público”, dijo.

Por su parte, el sociólogo estadounidense Steve Rose, consultor en dependencias, explica en su sitio web que los likes afectan el cerebro de forma similar a cuando se consumen ciertas sustancias químicas. Finalmente, lo que simbolizan los ‘me gusta’, o los comentarios positivos, es ganancia de aprobación y reputación. De esta manera, hay una búsqueda por tener más. Por lo tanto, el uso compulsivo de las redes sociales también se clasifica como una adicción.

Así mismo, la psicóloga y neuropsicóloga clínica Jenny Johanna Cabrejo, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada, señala que la interacción en redes sociales puede llegar a ser una conducta adictiva porque ante ese estímulo reforzador (como los likes) se activan los centros de recompensa del cerebro. “Recibir estas reacciones es como conseguir un dulce cada vez que se realiza un comportamiento positivo. Entonces cuando esto se vuelve necesario y no se obtiene, la conducta se modifica e incluso, se generan estados de ansiedad. Algo equivalente a un síndrome de abstinencia”, comenta.

15 % crecieron los trastornos de ansiedad en el mundo con el uso de redes sociales: Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de México.

El papel de la dopamina

Sumado a lo anterior, la neuropsicóloga destaca el papel de la dopamina, un neurotransmisor clave en todo el proceso: en ciertos casos, su incremento produce activación y placer. Igualmente, en su portal Steve Rose afirma que, como tal, la adicción resulta de un error de predicción en el cerebro. “Cuando el núcleo accumbens (grupo de neuronas del encéfalo) se estimula más de lo esperado, el área tegmental ventral (neuronas cerca de la línea media del mesencéfalo) libera dopamina, que fomenta el aprendizaje (…) Lo que pone a las personas en riesgo de actuaciones compulsivas”, refiere.

Sin embargo, Cabrejo aclara que esto no necesariamente implica que se desencadene una adicción. “Todos los cerebros son diferentes y algunas personas necesitan más constante ese refuerzo de atención y reconocimiento externo. Esto también depende de sus sistemas de vínculos y relaciones”, cuenta.

¿Pero siente que le da más importancia a los likes de la que debería? Para que esta, o en general cualquier práctica, sea problemática, debe cumplir cuatro criterios y no necesariamente deben presentarse todos: “desviación, es decir, sobrepasar los principios o el sistema familiar; disfunción, que implica abandonar las actividades cotidianas o necesarias; la frecuencia, es decir que sea muy recurrente; y peligrosidad, cuando ponen en riesgo la vida o integridad propia o de los demás”, añade la psicóloga.

Otros aspectos también se derivan de ese conteo de corazones y manitos arriba, como afectar la autoestima ante la comparación con pares y la frustración frente a no cumplir con estándares; así como el aumento del estrés y la ansiedad. En contraposición, es fundamental un uso responsable de las redes sociales y aprovechar sus grandes beneficios, como crear comunidades alrededor de temas de interés, compartir y consumir contenido de valor o mantener contacto con los seres queridos, incluso en la distancia.

En cuanto a si activar o desactivar los likes, se trata de una decisión personal, pero pese a que muchas figuras públicas lo han aplicado, la recomendación de la neuropsicóloga es que “eliminarlos radicalmente puede disparar la ansiedad y contribuir al síndrome de abstinencia, incluso a que esa conducta se arraigue o vuelva con más fuerza. Mejor ir disminuyendo la frecuencia o ingresar a la red sin darles la atención a estas interacciones”, concluye.

Vivir de las redes

¿Qué pasa entonces con quienes desarrollan su marca personal o carrera a partir de las redes sociales, como los influenciadores? La psicóloga Jenny Johanna Cabrejo señala que, en este caso, normalmente se entiende como un negocio. “Aquí aparte de un refuerzo positivo hay uno económico. Pero es funcional si se concibe como un negocio en el que hay límites, normas y es manejable. La conducta nociva comienza cuando se desvanecen esos límites y estas herramientas se perciben como algo indispensable para vivir”, retrata la neuropsicóloga.