Actúe frente a un infarto cerebral Actúe frente a un infarto cerebral

Prevenir este evento es tan sencillo como adoptar hábitos de vida saludable.

Asesor: Alfredo Villa. Neurólogo vascular, adscrito a Coomeva Medicina Prepagada.

En el accidente cerebrovascular, ACV, el cuatro es un número que jamás se debe olvidar. Son cuatro las señales de alerta que permiten identificarlo para actuar a tiempo y, solo, en las cuatro horas y media siguientes al inicio de los síntomas, si se busca atención médica es posible disminuir las secuelas que de él se pueden derivar.

En Colombia se calcula que el 38% de los pacientes no reconoce los síntomas de un ACV y en solo el 40% de los casos se acude a una línea de emergencia. Este bajo índice de sospecha hace que la mortalidad por ACV sea mayor, por lo tanto, para disminuirla la Asociación Colombiana de Neurología (ACN) se une a la iniciativa de las organizaciones a nivel mundial que promueven el término FAST (Ver recuadro ¿Qué es FAST?) para identificar los síntomas y salvar vidas.

Al respecto, el neurólogo vascular Luis Alfredo Villa agrega que todos estos síntomas se presentan de forma súbita y el paciente puede experimentar solo uno o dos de ellos. “Una persona puede estar bien y de un momento a otro presentar problemas en su funcionalidad, bien sea en el equilibrio, en la marcha, en la visión, en el lenguaje o se queda paralizada de un lado, todos estos son indicios muy claros de que hay un accidente cerebrovascular”.

Por su parte, las cuatro horas y media siguientes a la presencia de estas señales son críticas para buscar atención médica, pues advierte Villa que después de ese tiempo no hay nada que hacer por el paciente y las consecuencias son irreversibles: pérdida de la visión, del lenguaje y del movimiento en un lado del cuerpo o inhabilidad total.

¿Qué es un ACV?
Es un conjunto de enfermedades que afectan los vasos sanguíneos que suministran la sangre al cerebro y puede presentarse por dos razones: el taponamiento de una arteria, también conocido como trombosis, o por el rompimiento de un vaso, lo que se llama popularmente, derrame cerebral. El ACV se presenta cuando se priva a una parte del cerebro del flujo sanguíneo, ocasionando la muerte de las células nerviosas o neuronas.

“El 85% de los accidentes cerebrovasculares son por causa de trombosis, es decir, un coágulo que sale de un vaso sanguíneo, del corazón o de la misma sangre e interrumpe el flujo sanguíneo hacia el cerebro y puede taponar un vaso grande, mediano o pequeño. El 15% de los casos ocurre por derrames”, explica Villa.

Según la ACN, en el país se presenta un nuevo episodio de accidente cerebrovascular en 90 de cada 100 mil habitantes por año, siendo las mujeres y los mayores de 60 años la población más afectada. Sin embargo, el ACV puede presentarse en cualquier persona y edad. También revelan las estadísticas que, de cada 10 personas que lo han sufrido o han tenido una amenaza de padecerlo, una lo puede repetir al primer mes, entre una y dos al primer año; y entre tres y cinco personas, en los siguientes cinco años.

Está claro que el tratamiento del accidente cerebrovascular constituye una urgencia médica vital y compleja, cuyo éxito, entendido como la recuperación de la funcionalidad y la disminución de las secuelas, dependen de que el paciente reciba atención oportuna y acceda al tratamiento trombolítico, que permitirá “destapar” la arteria con una sustancia especial que fragmenta el trombo o con un dispositivo de uso intravascular que permite atrapar, extraer o aspirar, mecánicamente, el trombo.

Sí se puede prevenir
Las estadísticas son contundentes. Según la Asociación Colombiana de Neurología, 25 de cada 100 personas que sufren un accidente cerebrovascular mueren durante el episodio agudo. Una de cada seis personas puede sufrir uno de estos eventos a lo largo de su vida. En el mundo, se estima que cada dos segundos alguien lo padece, cada seis segundos muere una persona como consecuencia de ello y, en Colombia, cerca de 45 mil personas tienen un episodio cada año.

Así las cosas, la pregunta es: ¿cómo evitar el accidente cerebrovascular? La mejor manera de lograrlo y disminuir el impacto en la calidad de vida del paciente es la modificación de los factores de riesgo o condiciones que aumentan la posibilidad de padecer esta enfermedad, como: la hipertensión arterial, diabetes, colesterol alto, sobrepeso, sedentarismo, enfermedades cardiacas, tabaquismo, abuso de licor y drogadicción. En resumen, la clave es llevar un estilo de vida saludable.

“Tenemos que afrontarlo y reconocer que el accidente cerebrovascular se puede tratar. Si tomamos conciencia sobre los síntomas de la enfermedad, los profesionales de la salud actuamos de manera inmediata y las autoridades de salud proporcionan las herramientas idóneas, será más fácil garantizar un mejor tratamiento y desenlace a nuestros pacientes”, afirma Carlos Eduardo Rivera Ordoñez, coordinador del comité de ACV de la ACN

¿Qué es fast? identifique los síntomas

1, FACE (cara): hay inmovilidad o inexpresividad de la mitad de la cara, incluso, se presenta dificultad para sonreír.

2, ARM (brazo): hay pérdida de la fuerza en esta parte del cuerpo o no se puede mantener en alto.

3, SPEECH (habla): la persona habla raro o con dificultad.

4, TIME (tiempo): es necesario actuar y acudir de inmediato

 

Cómo actuar ante un ACV

  • Identificar la hora de inicio de los síntomas.
  • La persona que llame o acuda al servicio de urgencias con el paciente, debe conocer su historia clínica y en lo posible, haber estado con él, durante el evento agudo
  • Conocer los hospitales “amigos del cerebro” (considerados así los de atención de tercer nivel de complejidad) de la ciudad.

Otros síntomas claves

  • Debilidad o adormecimiento súbito de un lado del cuerpo.
  • Dificultad repentina para caminar, mareo intenso, caída o incoordinación.
  • Pérdida súbita de la visión por un ojo.
  • Dolor de cabeza intenso, calificado como el “peor de su vida”.
  • Alteración de la conciencia con pérdida del conocimiento.

La presión alta es el principal factor de riesgo para los accidentes cerebrovasculares. Otros son frecuencia cardíaca irregular, diabetes y antecedentes familiares de la enfermedad.