Aprenda a decir no Aprenda a decir no

Aprenda a decir no

Armonía en salud 1 June, 2015 María Alejandra Tavera


Si le cuesta dar respuestas negativas, empiece a pensar en usted, en sus prioridades, para vivir de una mejor manera.

Asesor José Froilán Hoyos, psicólogo clínico

Le ha sucedido que dice sí, cuando no quería? Siente vergüenza ante la posibilidad de decir no? Se siente culpable y por eso dice sí? Estas situaciones a veces hacen parte de la cotidianidad en los diversos entornos en los que nos desenvolvemos. La dificultad de decir no, a veces proviene de la educación

tradicional en la que los padres no le enseñaron a los niños a expresarlo y los educaron para que fueran sumisos, entonces al llegar a la adultez, dar respuestas negativas se convierte en un problema. En la actualidad, se le da mucha importancia a la imagen personal y a la opinión de los demás, entonces para quedar bien se dice que sí a todo, desdibujándose la personalidad del sujeto en la medida en que se vive en función de los otros (en complacerlos siempre) aunque eso implique infelicidad e insatisfacción.

Socialmente a veces se dice sí para propiciar un buen ambiente, por querer evitar problemas o para no perder una amistad, lo cual puede ser un comportamiento cómodo e incluso práctico en el momento, pero si se vuelve hábito, puede desembocar en la represión del individuo y en su falta de autenticidad.

Sobre el perfil de las personas que se les dificulta decir no, el psicólogo clínico José Froilán Hoyos, afirmó: “se caracterizan por tener una baja autoestima, son irresponsables consigo mismos, asumen las cargas de los demás, se sienten responsables de la respuesta que el otro espera, sienten que hacen parte de la historia del otro, son generosos con las otras personas y egoístas consigo mismos”.

Así para tener una mejor calidad de vida es importante darse la oportunidad de decir no puedo, no me sirve o no quiero, de esta manera se evitan frustraciones y sentirse frágil, inseguro o manipulado. ¿Cómo decir no? Responder negativamente se debe hacer con asertividad, o sea, con la capacidad de expresar sentimientos positivos y negativos de manera sincera y directa sin ser agresivo, pero sin volverse sumiso. Es una actitud agradable, pero definida y segura, con acento pausado y tranquilo, pero firme. Al comunicarnos, se puede ser agresivo, sumiso o asertivo. A corto plazo, los agresivos obtienen lo que quieren y los sumisos no se meten en problemas, pero a largo plazo, los agresivos son evitados y los sumisos no son tomados en cuenta. En tanto que los asertivos, como a veces su opinión confronta la de los otros, a corto plazo puede que no tengan beneficios, pero a largo plazo, son respetados.

Sobre la asertividad, José Froilán Hoyos aseguró que: “una persona asertiva sabe diferenciar cuando decir no y cuando decir sí, no se compromete en lo que no puede o no quiere”. Cuando las personas no saben dar respuestas negativas o no son asertivos, y esto les genera conflictos, deben buscar ayuda profesional

Tips para aprender a decir no
Decir no es un derecho y puede ejercerlo sin sentirse culpable. Quiérase, valórese, crea en usted, cuídese. Tenga en cuenta sus prioridades, valores, deseos, creencias, necesidades, derechos y espacios. Fortalézcase como persona, tenga un plan de vida. Encuentre el equilibrio que permita ser tolerante y comprensivo con los demás y a la vez con usted. Es imposible que todo el mundo lo quiera. Diferencie su historia personal de la de los demás. No asuma cargas de los otros. Mida hasta donde puede comprometerse, contrólese. Sea asertivo. No se deje chantajear por nadie. Tómese un tiempo para pensar y dar su respuesta. Si el interlocutor es insistente, diga no con voz firme y sosteniendo la mirada, repítalo ante sus múltiples peticiones, de esta manera el otro desiste de su discurso.