Aprender a poner en perspectiva la vida Aprender a poner en perspectiva la vida

Conforme pasa el tiempo es normal mirar hacia atrás y cuestionarse por lo ocurrido en la vida. Hay que reconocer que todo ello crea una enseñanza.

Asesora: Gloria Hurtado Castañeda
Psicóloga, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

La vida ideal y perfecta no existe. Para todos, en mayor o menor medida, hay obstáculos por superar y golpes que hay que aprender a sortear. También hay quienes evalúan y se reconcilian con su pasado y valoran más lo positivo que lo negativo. Para la psicóloga Gloria Hurtado lo más importante es buscar el equilibrio y no idealizar la vida. “No se deben esconder ni sobredimensionar las situaciones buenas o malas. Debemos enfrentar la realidad, porque la vida es un colegio donde venimos a aprender. Si la manejas con las valoraciones de perfecto o imperfecto, te vas a estrellar”.

Las equivocaciones hacen parte de la cotidianidad y desde la crianza se inculcan como nefastas, cuando en realidad son una fuente de aprendizaje. Por eso, aunque en la adultez se presenta la nostalgia por los errores del pasado y ello causa intranquilidad, lo mejor es aceptarlos, reconocerlos y asumirlos, porque son los que han forjado a la persona. Desde la perspectiva de la psicóloga Hurtado el pasado siempre cumple su cometido al dejar lecciones. “Hay una frase que me encanta que leí una vez en un meme: ‘Si borras tus errores del pasado, borras tu sabiduría del presente’, por eso debemos cambiar el enfoque al evaluar las cosas que nos suceden”.

Hurtado plantea que hay quienes prefieren ponderar, renegar y compararse con los demás, y aunque la especialista reconoce que es complicado generar conciencia sobre el tema, es algo que debe ponerse sobre la mesa lo más pronto posible en la vida. “Muchas de las generaciones que llegan a una edad avanzada hoy en día no tienen ese aprendizaje”, indica. Añade que es común que idealicemos a las personas mayores y que consideramos que son “todas buenas y que están felices”. Es importante que las personas a su alrededor, y ellos mismos,  asuman y comprendan que en ocasiones se llega con una “maleta cargada de frustraciones y sensaciones”, y que es preciso tomar acción sobre ello.

El impacto familiar

Llegar a una edad avanzada implica plantearse dudas y frustraciones porque la vida no ha sido lo que se esperaba o no se logró lo que se querían. Es preciso revisar esas creencias porque hacen daño. “La educación tiene que cambiar para poder enseñarles a las generaciones que la vida es distinta y tiene sus desafíos, pero los que llegan a la vejez lo hacen con un lastre muy pesado. No es sencillo vivir con una persona llena de amargura, porque uno ve las fotos de los adultos amorosos y queridos, pero eso es solo una parte, la otra parte es que una persona mayor puede ser terca, obstinada, rígida e insegura”, explica la especialista.

Pero hay casos donde las frustraciones son mayores y generan amargura y conflictos internos. Ante este tipo de casos es necesario el diálogo que debe estar acompañado por un proceso interno donde la familia, si ella así lo decide, comprenda que la persona mayor no va a cambiar y que no se le debe llevar la contraria. Pero “aceptarlo no quiere decir que se vuelvan cómplices, porque de lo contrario genera un desgaste para todos”, añade Hurtado.

La edad no es impedimento para disfrutar la vida y hacer cosas diferentes. Los amigos son importantes y en una edad avanzada aún más, porque comparten experiencias y gustos; la compañía así significa un bálsamo. Además, para enriquecer esta etapa las actividades que se programen día a día son determinantes: leer, bailar, escuchar música. El aprendizaje es constante y las cosas se deben asumir como tal para estar en paz. Sentir dolor y tristeza es inevitable, pero si el enfoque es el adecuado, se podrá asumir como parte del crecimiento personal.

Vivir la vida de otra manera

Tenga presente estos consejos de la especialista para afrontar el día a día de forma diferente.

  • Cambiar el enfoque: asumir cualquier dificultad como aprendizaje que aporta sabiduría.
  • No temerle a la incertidumbre: la pandemia demostró que ante esta situación se activa la creatividad ante la imposibilidad de hacer planes.
  • Vivir el presente y estar en paz: que ni el futuro ni el pasado se vuelvan monstruos amenazantes.
  • Evitar amargarse: no estar cargado con las cosas del pasado.