Asegúrese de que su bebé escuche bien Asegúrese de que su bebé escuche bien

Nacer o desarrollar problemas de audición puede ser un panorama complejo si no se trata a tiempo, por eso debe reconocer los signos de alarma.

Al nacer y durante los primeros años de vida, la audición es un sentido fundamental para el desarrollo de los niños que les ayuda a la exploración social temprana, el manejo de emociones y elaprendizaje cognitivo. Sin embargo, uno de cada mil bebés nace con este sentido reducido, lo que puede representar un retraso significativo en el aprendizaje y generar problemas a la hora de hablar o aprender el idioma.

Si se detecta dentro de los primeros tres meses de vida, es una anomalía que se puede tratar. Por lo general, antes de recibir el alta médica, a los niños cuando nacen se les realiza una prueba de audición que, de acuerdo con el portal Kids Health, en algunos casos “el problema no se manifiesta hasta una etapa posterior de la niñez. De modo que es importante evaluar la audición de los niños periódicamente durante el crecimiento”.

No obstante, el tratamiento ante la pérdida de la audición puede ser más efectivo si se inicia antes que el pequeño cumpla seis meses. Por lo general se utilizan audífonos especializados según las necesidades del niño para amplificar el sonido y superar el problema.

Evalúe la pérdida de la audición y conozca sus síntomas

Observar la comunicación corporal de un bebé es clave para reconocer si tiene problemas de audición. Comportamientos como mover los ojos, girar la cabeza o agitar las manos ante estímulos sonoros pueden ser signos positivos. Según Kids Health, estos son otros logros que debe alcanzar un niño en su primer año de vida:

  • La mayoría de los lactantes recién nacidos se sobresaltan o “asustan” ante los ruidos fuertes y repentinos.
  • A los tres meses, un bebé por lo general reconoce la voz de los padres.
  • A los seis meses, por lo general un lactante puede mirar o girar la cabeza hacia el lugar desde donde proviene un sonido.
  • Es frecuente que, a los 12 meses, un niño pueda imitar algunos sonidos y decir unas pocas palabras, como “mamá” o “adiós”.

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