Cuando rechinar los dientes se convierte en un problema Cuando rechinar los dientes se convierte en un problema

Cuando rechinar los dientes se convierte en un problema

CON TU CUERPO 12 May, 2015 María Alejandra Tavera


Si bien el sueño debería ser un momento de descanso en un ambiente silencioso, esto sucede cada vez menos. El ruido no se debe a televisores encendidos o a ruidos molestos del vecino. Muchas veces las personas quiebran la paz de la noche rechinando los dientes y chasqueando la lengua mientras duermen. Suena gracioso pero no lo es, ya que puede tener consecuencias negativas para los afectados.

El bruxismo consiste en apretar y rechinar los dientes de forma involuntaria, muchas veces durante el sueño. Como resultado se produce un sonido tan poco agradable como el de una uña rasgando una pizarra. Otros muerden fuertemente, presionan con la lengua sobre las filas de dientes o mordisquean la parte interna de sus propias mejillas.

A la larga, esto deja secuelas: los dientes se desgastan y se achican y, sobre todo, se vuelven más sensibles. En el peor de los casos incluso puede alterarse el hueso de la mandíbula, se aflojan los dientes y finalmente se caen. Una presión muy fuerte sobre los dientes también puede partirlos.

Como los dientes se aprietan y rechinan con mucha fuerza, eso genera una presión increíble en la musculatura de la cara -sobre todo de la mandíbula- y también en la del cuello, los hombros e incluso más hacia abajo, contracturándola. Por otra parte, el músculo de la mandíbula es uno de los más fuertes del cuerpo.

Las contracturas suelen producir dolores de cabeza, zumbidos en los oídos e incluso problemas en la visión. Muchos de los afectados sólo pueden abrir bien grande la boca con mucho dolor y hasta crujidos ya que el bruximo también perjudica la articulación de la mandíbula.

El origen de este padecimiento puede estar en una mala posición de los dientes o de la mandíbula. También puede deberse a una relación desigual entre los músculos y los ligamentos como cuando, por ejemplo, se mastica sólo de un lado.

Sin embargo, la mayoría de las veces el bruxismo tiene que ver con las condiciones de vida. De día, las grandes cargas en el trabajo, los problemas de pareja y otras tensiones son más o menos controlables. El problema es qué sucede de noche, cuando durante el sueño se pierde el control sobre las tensiones. La mayoría de los dentistas recomienda el uso de un protector bucal, aunque es importante controlarlo cada seis meses ya que éste también sufre un desgaste.

Muchos médicos recomiendan además una psicoterapia para aliviar los dolores más agudos. El fin es reducir las tensiones y de esta forma, relajar la musculatura. Sin embargo, esto no elimina las causas. Por eso es importante aguzar los sentidos y tratar de darse cuenta si se aprietan los dientes también de día. En realidad, los dientes sólo deberían tocarse entre sí durante las comidas. El resto del día, si se está relajado, no deberían rozarse.

Los especialistas recomiendan preguntarse varias veces al día cómo se siente uno para tomar nota de los propios sentimientos y sensaciones en vez de reprimirlos. También es importante detectar qué genera tensión y en qué momentos. Una vez que se es consciente de esto, es más fácil pensar alternativas para lidiar con el estrés y la tensión en lugar de reprimirlos.

El rechinar también se puede evitar mediante algunos movimientos, como abrir y cerrar la boca varias veces al día para estirar la musculatura. Lo ideal es ir a un fisioterapeuta que le pueda indicar al afectado los mejores ejercicios para estirar y fortalecer los músculos en cuestión.

Fuente: Alexandra Bülow (agencia dpa)