Carbohidratos: ¿simples o complejos? Carbohidratos: ¿simples o complejos?

Los carbohidratos son la fuente principal de energía para el cuerpo y conforman uno de los tres grupos de macronutrientes que necesita toda dieta balanceada.

Junto a las proteínas y las grasas, los carbohidratos completan las necesidades alimenticias del organismo. Son indispensables para el correcto funcionamiento del cerebro y los pulmones.

Y así como son de importantes para el organismo es igualmente clave saber medir la cantidad justa de los mismos dentro de la dieta diaria, e identificar cuáles son los que mayor aporte nutricional ofrecen. Hay que empezar, entonces, por diferenciar los dos grandes grupos de carbohidratos que existen: complejos y simples.

Todos los carbohidratos se convierten en glucosa dentro del organismo. Según explica la nutricionista Clara Lucía Valderrama, los complejos tienen una vía de absorción más larga, por lo que la energía que producen sobre el cuerpo no es tan inmediata pero sí se mantiene a largo plazo con un aporte más significativo de nutrientes. Los simples, por su parte, tienen un efecto mucho más rápido, pero tienden a acumularse y transformarse en grasa.

Los primeros son básicamente los cereales integrales como el arroz, el trigo, la cebada y el maíz, además de las legumbres y vegetales que producen fécula, que se caracterizan por suministrar vitaminas, minerales y fibras. Los segundos son azúcares simples con poco valor nutricional, por lo que lo recomendado es limitar su consumo a pequeñas cantidades. En este último grupo se encuentran el azúcar de mesa, la harina refinada, los chocolates, pasteles, dulces y galletas, así como los refrescos o bebidas azucaradas.

Por todo lo anterior, es importante privilegiar los carbohidratos complejos sobre los simples. Recuerde que por ser harinas o azúcares no quiere decir que haya que eliminarlos de la dieta. Por el contrario, son fundamentales para aportarle la energía necesaria al cuerpo.

Estos son los recomendados para que incluya en su dieta:

  • Legumbres: lentejas, alubias y frijoles.
  • Verduras: espinacas, judías, brócoli, calabacines.
  • Cereales: avena, arroz, panes y pastas integrales.

Los carbohidratos proveen más del 60% de la cantidad de energía que necesita el organismo.