Claves para sobrevivir a la falta de contacto físico Claves para sobrevivir a la falta de contacto físico

Que el distanciamiento social no afecte su mente. Aquí algunos consejos para mantener el bienestar emocional sin tener que tocar el cuerpo del otro.

Los abrazos, los besos y hasta los apretones de manos han quedado relegados a un segundo plano. La crisis sanitaria global desatada por el covid-19 ha propiciado un nuevo orden social donde el contacto físico es mal visto e incluso prohibido.

Meses después de haber iniciado una cuarentena obligatoria en muchos países del mundo, los efectos de ese distanciamiento social empiezan a reflejarse en la salud mental de muchos. Según el español Sergio García, psicólogo y colaborador del portal EFE Salud, “el tacto es el sentido más primitivo, el más elemental, al nacer los bebés necesitan la piel contra piel de los padres como recurso de estabilidad, de conocimiento de sí mismos”.

Por su parte, Mabel Burin, directora del programa de Estudios de Género y Subjetividad, y del programa postdoctoral en Estudios de Género, en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Argentina (UCES), explicó en entrevista concedida al diario Página12 que la falta de contacto “puede producir síntomas psicosomáticos de todo tipo, especialmente en las personas más inclinadas a esta modalidad de interacción, tal como los niños, las mujeres, les adolescentes y la gente mayor”.

De acuerdo con la experta, esos síntomas psicosomáticos pueden expresarse como alergias de todo tipo, manifestaciones respiratorias, y estados de ansiedad que lleven a agitación psicomotriz, insomnio o hasta aumento de los vínculos violentos. No obstante, advierte que debido a que nunca antes el mundo ha tenido experiencias de aislamientos sociales similares, es difícil saber cómo revertir los efectos del mismo.

Sin embargo, Burin refiere algunas estrategias preventivas para sobrellevar de forma más sana el encierro y la falta de contacto físico:

  • Mantener un buen humor, siendo moderadamente optimista frente al futuro.
  • Evocar buenos momentos vividos y, de ser posible, repetirlos mediante fotografías o videos.
  • Afianzar el contacto no presencial con amigos, familiares y vecinos, o hasta intentar conocer gente nueva con alternativas tecnológicas.
  • Acudir al arte, la palabra escrita o la actividad física para evitar que decaiga el entusiasmo por vivir.

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