Comprometerse con las metas propias Comprometerse con las metas propias

Ideas de éxito sanas y coherentes con la realidad personal ayudan al desarrollo de los objetivos individuales. La resiliencia cuenta.

Asesora: Ana María Carrillo
Psiquiatra

Remodelar la vivienda, aprender a nadar, hacer un doctorado, dejar el cigarrillo o dormir ocho horas diarias. La lista de asuntos por completar de una persona puede ser muy extensa, así mismo, varía según sus aspiraciones y posibilidades. Finalmente, cuando se tacha alguno de esos pendientes, esto se traduce en una victoria personal, sin importar cuál sea el logro alcanzado.

La palabra éxito tiene su origen en el latín exitus, que significa salida. El diccionario la define como el resultado feliz de un negocio o actuación. Sin embargo, en el imaginario colectivo este término todavía se puede relacionar con tener una casa propia, educación de primer nivel y una cuenta bancaria abundante, ideas impulsadas por una sociedad de consumo que a veces impone estándares complejos para algunas personas.

La psiquiatra Ana María Carrillo explica que “la gente asocia directamente el éxito con el dinero, la belleza y los reconocimientos. Pero es necesario salirnos de ese molde que afecta a tantos y los aleja de hacer lo que en realidad quieren. Entonces, si nos separamos de esas ideas nos podemos acercar a una definición de logro mucho más asequible”.

El escritor norteamericano Henry David Thoreau escribió en su libro Walden: “Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños y deseos para llevar la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado”. Esta obra la completó después de vivir más de dos años en un bosque, lejos de la sociedad. Ese era su mayor anhelo y así alcanzó su satisfacción.

Muchos lo señalarían de extraño o antisocial; etiquetas como estas son las que generan un efecto negativo en el desarrollo de los planes, y si una persona no tiene la suficiente fuerza emocional y capacidad personal, incluso podría abandonar sus objetivos. La sociedad no reconoce las pequeñas acciones como grandes victorias, “por eso es necesario que miremos las ideas que tenemos de éxito con otra lupa y reconocer a esas personas que van llenos de logros conquistados”, dice Carrillo. “Por ejemplo, una persona con obesidad que se propone alcanzar el peso adecuado para su salud, al lograrlo ha sido exitosa en alcanzar su meta. El profesor universitario que logra transmitir el conocimiento a sus alumnos es un maestro exitoso, aunque no sea el más reconocido ni premiado”, añade la especialista.

Superar los obstáculos

Es probable que el camino hacia el éxito sea complejo. Situaciones particulares, opiniones externas o falta de recursos van a poner un freno para ello. “La resiliencia es una de esas ayudas que podemos usar en medio de una dificultad. Hay quienes son resilientes por temperamento y por factores ambientales en etapas precoces de la vida, pero hay individuos que pueden adquirirla con trabajo interior y conciencia”, explica Carrillo. Una forma de iniciar ese reconocimiento es respondiendo las siguientes preguntas: “¿Cómo manejo los cambios? ¿Conozco mis límites? ¿Acepto mi lado vulnerable? ¿Cómo me protejo? ¿Qué hago para incrementar mis recursos personales: autoestima, bondad y determinación?”.

La falta de perseverar también puede complicar la llegada a la meta. “Y si no hay constancia lo primero que tengo que revisar es la motivación. Solo somos constantes si nos sentimos motivados, ya sea para terminar de leer un libro, hacer un viaje, aprender a cocinar o terminar una maestría”. Enfatiza Carrillo que si no hay evidencia de motivación es necesario hacer una pausa para reflexionar el porqué del proyecto emprendido. “Si me siento débil y veo que no puedo concretar algo es bueno mirar atrás y hacer un conteo de los pequeños logros conquistados y cuánto me costaron. Por ejemplo, pude ganar el semestre con unas notas muy buenas a pesar de que en mi casa tenía problemas”.

Las dificultades y miedos también llevan a alguien a retarse de forma personal, pensar con claridad para fijarse metas realistas y medibles y asumir ideas sanas de éxito. “Sano es aquello que no lesiona, no daña ni pone en riesgo tu vida ni tu salud mental, así la autoestima y relaciones interpersonales van a permanecer intactas en medio del proceso”.

 ¿Cómo crear sus propias ideas de éxito?

La psiquiatra Ana Carrillo responde a esa inquietud con estas recomendaciones.

  • Comenzar por erradicar lo que no es sano ni coherente, desaprender para volver a aprender.  Sacar de la mente los propósitos que no han sido beneficiosos ni auténticos.
  • Replantear proyectos o propósitos ajustados a su realidad, no a las expectativas de los otros, ni a las demandas sociales o las últimas tendencias. El objetivo es que se ajusten a lo que verdaderamente le apasiona.
  • Iniciar con pequeños propósitos, coherentes con lo quiere. Conseguirlos robustecen la autoconfianza y determinación.
  • Regular los pensamientos, sentimientos y acciones. Es clave darles un tiempo, postergarlos, escucharlos sin juzgar o etiquetar.
  • Trabajar las habilidades sociales. Una persona que   no se relaciona con su entorno tendrá menos recursos para enfrentar dificultades. Las redes de apoyo son indispensables.

Volver a lo esencial

El tiempo en casa durante el confinamiento llevó a muchas personas a cuestionarse sobre su tiempo invertido en el trabajo, el manejo del estrés y su capacidad de superar los obstáculos. Algunos se plantearon metas a corto plazo: hacer más ejercicio, completar un curso. Otros apenas podían separarse de su trabajo. Sin embargo, no todas las situaciones de crisis generan cambios, como explica la especialista Ana Carrillo. “Muchas personas atraviesan situaciones traumáticas que se supone deberían cambiar lo nuclear de sus creencias, pero en la práctica evidenciamos cómo muchas veces superan la crisis y vuelven otra vez a lo mismo”. Por eso es clave aferrarse a lo aprendido en medio de la experiencia y tomarlo como un impulso cuando se trata de emprender nuevos propósitos.