Con mesura, el vino tiene sus bondades Con mesura, el vino tiene sus bondades

Algunos componentes de esta bebida resultan favorables para la salud cardiovascular. Conozca sus efectos.

Asesor: Juan Fernando Agudelo
Médico internista, cardiólogo y electrofisiólogo

Que “uno al año no hace daño”, sostiene el coloquial dicho. Pero cuando se trata de vino, principalmente tinto, aplica siempre y cuando sea con moderación y usted no cuente con restricciones para su consumo. Como lo describe la Clínica Mayo, la clave está en los componentes antioxidantes de esta bebida; es decir, los que permiten combatir las causas del envejecimiento, como los taninos, que son fenoles presentes en la piel y semillas de las uvas; y el resveratrol, un polifenol abundante en estas partes de la vid. Los taninos y polifenoles son compuestos orgánicos sintetizados por las plantas.

¿Pero cómo actúan en el sistema cardiovascular? El cardiólogo y electrofisiólogo Juan Fernando Agudelo de la Clínica Cardiovid explica que con el paso del tiempo comienza a acumularse grasa en las arterias del corazón y a endurecerse, lo que se denomina aterosclerosis. “Cuando una de estas placas se fractura forma un coágulo que bloquea la circulación y ahí ocurre el infarto. Las sustancias antioxidantes del vino, presentes también en otros alimentos, mitigan la oxidación que sufren esas placas. No la detienen, sino que disminuyen la velocidad en la que se degeneran y la probabilidad de que se fracturen y causen trombos”, comenta el especialista.

Atención a la medida

El cardiólogo aclara que lo que sirve del vino no es el alcohol, sino sus antioxidantes, “estudios han demostrado que una copa puede ser beneficiosa para el corazón. Pero tampoco es para quien no tenga la costumbre comience a consumirlo y se trata del vino, no de otros licores”. La Clínica Mayo advierte que sea máximo una copa al día (148 ml) para mujeres y hombres mayores de 65 años, y no más de dos para hombres menores de 65.

Tener en cuenta la cantidad es fundamental, pues superarla sí pone en riesgo la salud cardiovascular y de otros órganos, como el hígado y los riñones. Así mismo, el especialista agrega que el alcohol, y por lo tanto el vino, debe evitarse en caso de arritmias cardíacas, fibrilación auricular y otras condiciones como falla renal, diabetes, cardiopatía diabética, falla cardíaca, embarazo y menores de edad.

Ritual mediterráneo

Muy asociada a la salud digestiva y cardiovascular está la dieta mediterránea, que al igual que el vino, el cardiólogo la destaca por sus propiedades antioxidantes y la capacidad de estabilizar las placas arteriales. “Por ejemplo los frutos secos (maní, almendras, etc.), las ensaladas verdes, el aceite de oliva, los frutos rojos y varios tipos de pescado, todo eso acompañado con el vino, que lo ideal es que se tome con las comidas”, concluye Agudelo.

Como el vino tinto se fermenta por más tiempo con el bagazo de la uva, tiene más resveratrol que el vino blanco. Este y otros componentes también se encuentran en las uvas y su zumo.

El exceso de alcohol es perjudicial para la salud. ley 30 de 1986. Prohíbase el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad y mujeres embarazadas. Ley 124 de 1994.