Control a los suplementos Control a los suplementos

Control a los suplementos

Antes de 1 August, 2016 María Alejandra Tavera


Si la dieta es completa, y no hay contraindicaciones, no son necesarios. Cuide los excesos.

María Elena Giraldo Marín Nutricionista-dietista, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada.

En esta sociedad, en la que todo el mundo va de afán, en la que parece no haber momentos adecuados para comer y en la que en poco tiempo se quieren conseguir resultados excepcionales con el ejercicio, hay que tener cuidado con el uso de suplementos dietarios, sobre todo, en aquellos que tienen la idea de que estos remplazarán una equilibrada alimentación.

La nutricionista María Elena Giraldo Marín considera que si la persona está sana, en unas condiciones adecuadas y se alimenta bien, no requiere de estos suplementos. “Es importante hacer énfasis en esto, porque ahora la gente está dada a tomar de todo, sin fijarse en las dosis ni en las cantidades”.

Los suplementos dietarios son sustancias que se distribuyen en diferentes formas y presentaciones, como tabletas, cápsulas y polvos, que tienen como finalidad aportar uno o varios nutrientes que, por diversos motivos, las personas no pueden consumir en cantidades suficientes. “Son sustancias que van a contribuir a que la dieta sea completa, de acuerdo con cada caso. Es algo muy individual”, agrega.

Y hace énfasis en este último aspecto, pues no se trata de empezar a consumir lo que se “cree” es lo adecuado o el producto que alguien le recomendó. Cada persona, aclara la nutricionista, tiene una necesidad. Por eso, ante alguna duda con respecto a la salud, lo primero es consultar al médico para que, con la ayuda de exámenes de laboratorio, revise si hay o no deficiencias, determine las causas de las mismas y si hay necesidad de suplementar la alimentación. “Si encuentro que por intolerancia a la lactosa, por un problema de hígado o por una alergia a determinado alimento, por ejemplo, no se están recibiendo las cantidades adecuadas, pues es ahí dónde vamos a buscar las alternativas”, indica.

 

Correcta nutrición

La primera opción para tratar las deficiencias nutricionales parte de revisar la alimentación y todos los aspectos que la rodean, desde el estado de salud hasta los entornos social, emocional y laboral del paciente, así como tener en cuenta etapas de la vida como el embarazo o la lactancia.

La persona debe estar atenta a su cuerpo, evaluar si hay cansancio, si está perdiendo peso o masa muscular, “se revisa el consumo, porque se tiene ahora la tendencia a suprimir harinas y grasas y aumentar la proteína. Cuando se habla de balance y adecuación, nos referimos a  incluir todos los nutrientes, cada uno en cantidades adecuadas, teniendo en cuenta edad, sexo, actividad física, entre otros aspectos”, indica la especialistas.

Los carbohidratos, advierte, no pueden faltar en la dieta, “son el respaldo energético principal y hoy a todo el mundo le dio por quitarlos. Llevo treinta años diseñando dietas y cada día me convenzo más de que una dieta sin ellos no es la adecuada. Si comes mucha proteína y no pones carbohidratos, vas a tener pérdida de la primera”.

También alerta con respecto a una situación que se ha venido generalizando. “Muchas veces caemos en el facilismo. Es más fácil tomarme una malteada que hacerme una carne, una ensalada, unas papas al horno. Es más rico comerse eso que tomarse un frasco de píldoras. ¿Qué se gana la gente con mucho dinero, un trabajo muy bueno y una salud deteriorada por no haber sacado diez minutos para comer? Se pierde la parte placentera del consumo de los alimentos. Las malteadas, mejor dejarlas para casos muy especiales”.

El exceso de los suplementos puede producir toxicidad. Ingerirlos en dosis muy altas puede ocasionar fatiga, sueño, cansancio y náuseas, por eso, “hay que aprender a leer muy bien las etiquetas y tener en cuenta que sea por recomendación médica”.

Con algunas vitaminas, este exceso no presenta mayores problemas porque se eliminan por la orina, “lo que estaríamos botando es plata; si con media pastilla de complejo B tengo para qué me tomo tres”. Pero, en ciertos casos, la intoxicación puede afectar el riñón o traer problemas de tiroides, en la piel y visuales. “Una alimentación sana y equilibrada, que tiene todos los nutrientes, está completa. Es cierto que no todo el mundo sigue dietas sanas, pero es mejor ir con cuidado, no exagerarse y no botar la salud ni la plata”, concluyó •  

 

Consideraciones para casos específicos

Niños

En este caso, pediatra y nutricionista trabajan de la mano para descartar que haya un problema de salud que lo lleve a la pérdida del apetito. “En el mercado hay sustancias que son ricas en zinc y en otros estimulantes del apetito, pero si el niño consume fruta, verdura y productos de origen animal, pues de ahí obtendrá lo que requiere. Si no lo conseguimos porque, definitivamente, el niño no quiere comer, será el pediatra el que indique cómo administrarle el suplemento”, asegura la nutricionista María Elena Giraldo Marín.

 

Adultos mayores

Por problemas de masticación, a veces por falta de dientes; digestivos o por cirugías y otras enfermedades, hay suplementos que se requieren. “En esos casos sí se recomienda porque tenemos que cuidarlos para que no se vayan a desnutrir”.

 

Mujeres con menopausia

Con el médico, evaluar si hay necesidad de hacer ajustes y remitir a los nutricionistas para tratar, desde la dieta, de realizar el complemento que se requiere. “Se da una situación: si alguien va a cumplir 40, lo primero que hace es comprar el calcio. No. Hay que revisar que haya un poco de todo en su dieta, lácteos, carnes, harinas, frutas, verduras, cereales y grasas, empezar a consumir más fibra, frutos secos, semillas”.

 

Embarazadas

En ellas son importantes el hierro y el ácido fólico, entre otros nutrientes, porque, manifiesta la especialista, “sabemos que son sustancias que intervienen en la formación de las estructuras del bebé”.

 

3  meses es el tiempo estipulado por el invima para emitir el registro de un suplemento dietario cuando este cumple con los requisitos sanitarios.