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Después de un evento cardiovascular, el ejercicio y seguir las recomendaciones de los especialistas son claves para el proceso de rehabilitación.

Asesor: Domingo Caraballo – Médico fisiatra

La rehabilitación después de pasar por un evento cardiovascular es una tarea conjunta entre el personal médico, el paciente y la familia. Los primeros tienen labores clínicas asignadas; el segundo debe seguir las recomendaciones de los especialistas y responder con voluntad al cambio de sus hábitos, esto le permitirá retornar a sus actividades cotidianas con prontitud. Por su parte, los terceros, con su apoyo y acompañamiento, son los encargados de velar porque su allegado acate lo sugerido y sean ese soporte emocional que aporta a su bienestar mental.

De acuerdo con el médico fisiatra Domingo Caraballo, especialista en prevención de enfermedades cardiovasculares, “las personas que acuden a los servicios de rehabilitación cardiaca y pruebas de esfuerzo llegan en mayor proporción por infartos de miocardio, cirugías y fallas cardiacas, bypass coronarios y por la obstrucción de alguna arteria que conduce a un cateterismo, entre otras causas que se vuelven comunes”. No obstante, factores de riesgo como la hipertensión arterial, el sedentarismo, el estrés, la baja actividad física o los trasplantes cardíacos también hacen parte de la lista.

Para darle atención a cada caso, se han establecido dos vías de rehabilitación: la prevención primaria, que se realiza con personas que presentan factores de riesgo frente a una enfermedad cardiovascular, pero que no la han padecido. La prevención secundaria, que se desarrolla con pacientes que sufrieron alguna falla y se mantienen bajo un control o tratamiento para evitar que el evento se repita.

La educación es el camino

El primer paso en la recuperación del paciente comienza por una explicación clara y precisa que le permita comprender las causas de su enfermedad, los riesgos, tratamientos y lo que puede volver a ocurrir si no se corrigen algunos hábitos en su estilo de vida. Vale la pena resaltar que para obtener efectos positivos en la parte emocional es importante que esta información se le transmita en un tono optimista.

En esa etapa, el acompañamiento familiar es fundamental, ya que tanto pacientes como allegados suelen tener muchos temores sobre el futuro de su salud; no obstante, lo ideal es que entre todos creen una red de apoyo, se informen y empiecen a despejar las dudas sobre si podrá volver a trabajar, si su vida estará en riesgo o cuáles cuidados deben darle en casa al paciente.

“Algunos pacientes vuelven a casa y sus familiares no los dejan hacer nada, pero mientras más rápido recupere sus hábitos cotidianos, mucho mejor”, indica el doctor Caraballo.

Durante su evaluación se revisan aspectos sobre los hábitos de vida: alimentación, actividad física; si padece o ha padecido estrés, ansiedad o depresión, y por supuesto, si hay antecedentes familiares. Aquí es fundamental brindar información precisa y que todos los miembros del núcleo familiar estén al tanto.

Moverse es la clave

La recomendación inicial del doctor Caraballo es empezar, tan pronto como se pueda, a realizar actividad física. Después del evento cardiovascular, el reposo puede darse los tres días siguientes a cuando ocurra, pero luego es necesario caminar, montar en bicicleta, en elíptica, caminadora y combinar estos movimientos con ejercicios de fortalecimiento, equilibrio y coordinación en rutinas que se desarrollen con disciplina y compromiso.

El ritmo y la intensidad de la actividad dependerá del estado de cada paciente y el dictamen de los especialistas durante la evaluación. Esto se puede hacer siempre que no exista una contraindicación que surja durante la atención del evento.

En la rehabilitación se recurre a la atención de especialistas en fisioterapia, psicología y nutrición. En ocasiones, los eventos están relacionados con causas como estrés, ansiedad o depresión, por esta razón las asesorías con otros especialistas complementan el tratamiento y se le da una mirada general a la intervención, según sea el caso.

“Psicológicamente es clave que la persona se sienta tranquila, que no piense que la enfermedad le va a volver a ocurrir, que no crea que se va a morir o que su vida no volverá a ser igual. En la recuperación les ayudamos a relajarse, a disfrutar más de cada momento”, comenta el especialista.

También intervienen nutricionistas que le enseñarán a comer de manera cardiosaludable, con alimentos que no afecten al corazón; más control con las grasas, los lípidos, el colesterol y los triglicéridos. En definitiva, dice el médico fisiatra, el objetivo es recuperar el placer de vivir y disfrutar con plenitud, porque cada instante cuenta, pero es un proceso que necesita paciencia.

Dejar de fumar es clave, así como seguir las recomendaciones por parte del equipo médico. El acompañamiento de familiares cuenta.

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