Cuidado con la depresión infantil Cuidado con la depresión infantil

Cuidado con la depresión infantil

8 September, 2015 María Alejandra Tavera


Es normal que los menores sientan tristeza o frustración por alguna situación, sin embargo, es necesario estar atentos cuando el estado de ánimo del niño se vea afectado por más de dos semanas.

La pérdida de alguno de los padres, problemas en el colegio, defectos físicos o la separación de los papás, son algunas de las causas que pueden provocar un estado de depresión en los niños, sus síntomas varían según la edad y la intensidad de la situación y son diferentes a los que presentan los adultos.

Para saber si el niño está simplemente triste o experimenta un cuadro de depresión, que en la mayoría de los casos debe ser tratado por un especialista, los padres deben evaluar los siguientes comportamientos:

Síntomas de la depresión infantil:

– El niño deja de realizar sus actividades rutinarias (jugar, ver televisión).

– Pasa todo el día triste, como ausente, sin importar si hay una celebración, un evento académico o familiar que antes lo alegraba.

– Padres, familiares, amigos y profesores notan cambios en el comportamiento del menor.

– Pierde el apetito y tiene alteraciones en el sueño.

– Ideas o intentos autodestructivos, es decir, cuando en el menor se observan signos no verbales de violencia contra sí mismo.

– Tiene baja autoestima y se aísla socialmente.

Es fundamental que los padres tengan una relación de confianza con sus hijos. No deben ignorar sus actitudes, sus preguntas, sus silencios. Esto les permitirá dar un primer diagnóstico para decidir cuándo se trata de un sentimiento pasajero y cuándo es necesario buscar ayuda especializada para tratar a los más pequeños. El médico debe realizar exámenes físicos, cognitivos y de comportamiento para determinar el tratamiento a seguir.

Sesiones de terapia y de apoyo y, en algunos casos medicamentos son necesarios para la recuperación del niño que debe estar en constante evaluación por parte de los padres y educadores. Un menor que sufre de depresión y no recibe tratamiento puede llegar incluso a atentar contra su vida y más adelante convertirse en un adulto agresivo y manipulador.