Cuídese de la acidez estomacal Cuídese de la acidez estomacal

Si ha sentido alguna vez una sensación de ardor o dolor en el esófago, es porque ya ha experimentado la acidez. Le explicamos lo que debe tener en cuenta al respecto.

Cuando los ácidos del estómago fluyen hacia el cuello o la garganta, se genera una sensación de ardor incómoda en la parte baja del pecho. También se puede tener un sabor amargo o agrio en la parte posterior de la boca y los síntomas pueden ser incluso más fuertes si se está acostado o inclinado.

Esa sensación puede durar solo unos minutos o perdurar por horas. Según la Clínica Mayo, cuando esta afección se presenta de forma ocasional no suele ser causa de preocupación y se controla con cambios en el estilo de vida y medicamentos de venta libre. Sin embargo, si esta condición se vuelve frecuente o presentas síntomas adicionales como dolores intensos o presión en el pecho, dolor en el brazo o en el hueso maxilar, dificultad para respirar, para tragar o náuseas persistentes, debes acudir a un centro de salud.

Las causas pueden ir desde hábitos alimenticios como comer porciones excesivas, alimentos picantes o condimentados, beber alcohol, comer antes de dormir, entre otros. También puede producirse por factores como el sobrepeso, por fumar, por estrés o por vestir ropa muy ajustada.

La Clínica de Cleveland ofrece algunas recomendaciones para prevenir y manejar la acidez cuando ocurre:

  • Comer por lo menos tres o cuatro horas antes de acostarse. Esto le da al estómago la oportunidad de vaciarse y reduce las probabilidades de tener acidez.
  • Disminuir el tamaño de las porciones a la hora de la comida, o comer de cuatro a cinco pequeñas comidas al día en vez de tres grandes.
  • Escribir los alimentos que parece que causan la acidez a diario para evitarlos.
  • Evitar fumar; la nicotina puede debilitar el esfínter esofágico inferior, un músculo que controla la apertura entre el esófago y el estómago, y previene que los contenidos del estómago entren al esófago
  • Evitar el alcohol y hacer ejercicio, caminar, meditar, hacer estiramientos o respirar profundamente para aliviar el estrés.
  • Beber líquidos templados, como tés de hierbas
  • Vigilar cuándo ocurre la acidez y la actividad en específico que pueda haber desencadenado el incidente.

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