Dele la vuelta a la comida rápida Dele la vuelta a la comida rápida

Si para ser más práctico escoge una preparación rápida, mejor cocine, elija bien los ingredientes y evite productos procesados.

Asesora: Sandra Alfaro
Nutricionista y dietista, adscrita a Coomeva Medicina Prepagada

Si la comida fuera una historia, definitivamente la “comida chatarra” sería la villana. Y es que es común que este tipo de preparaciones (como las hamburguesas, perros calientes, pizzas, etc.) se tilden de dañinas. Pero, ¿de verdad esta comida es tan mala como se dice?

La nutricionista y dietista Sandra Alfaro explica que en parte hay un mito al respecto, pues se ha denominado así a una serie de preparaciones rápidas que reemplazan un almuerzo o cena, pero que podrían ser saludables con los ingredientes y porciones adecuadas.

Y debido a que esta comida se ha vuelto tan popular, también sus procesos se han industrializado. De manera que, en muchos casos, se utilizan productos con aglutinantes, preservantes, colorantes y saborizantes artificiales; suelen ser sustancias extrañas para el organismo que no le proporcionan los nutrientes que requiere. “De una hamburguesa real el cuerpo recibe proteínas, carbohidratos; así como vitaminas y minerales de los vegetales; y calcio si tiene un buen queso. Mientras que en una procesada los nutrientes ya no están o quedan muy pocos”, aclara Alfaro.

“Algunas sustancias industrializadas forman xenobióticos en el organismo, este no los reconoce y se tornan en disruptores endocrinos, es decir que alteran el ritmo hormonal del cuerpo. Así, pueden ser factores de inflamación y favorecer la aparición de enfermedades”, agrega.

¿Gusto o costumbre?

Si bien hay platillos menos recomendados, ¿por qué gustan tanto? En el caso del azúcar, por ejemplo, “al ingerirla, un aminoácido llamado triptófano penetra en la barrera hematoencefálica, que es la que protege al sistema nervioso de sustancias nocivas y estimula la liberación de serotonina”, dice la nutricionista.

Igualmente, la especialista destaca el glutamato monosódico, una sustancia presente en alimentos procesados (principalmente en lo que contenga edulcorantes artificiales), que puede dar la sensación de querer consumirla de nuevo. “Por eso hay que leer muy bien las etiquetas de los alimentos”, aconseja, con el fin de evitar estos componentes.

Más alimentos vivos

Estos son los que vienen de la tierra, con todos los nutrientes: papa, plátano, maíz… En general las frutas y los vegetales, también los granos y la carne. Aportan vitaminas y minerales. En contraposición, los alimentos muertos son los procesados, que ya no tienen las propiedades naturales.

“Deberíamos preferir alimentos vivos, muy importantes en relación con la pandemia pues ayudan a que el sistema inmune esté en equilibrio. Así mismo, contribuyen a que se den las reacciones bioquímicas necesarias en el organismo. Para que nuestras células, tejidos, órganos y sistemas permanezcan con vitalidad, necesitamos alimentos vivos, agua, aire, luz solar, descanso, gestionar el estrés y hacer ejercicio”, señala la nutricionista Sandra Alfaro.

Sumado a lo anterior, la nutricionista reitera que para alimentarse saludablemente hay que tomar conciencia de todo lo que ingresa al cuerpo, en busca de ese equilibrio y esto hay que enseñarlo desde la infancia. “El cuerpo es ciencia, es biología pura. Se trata de buscar estrategias para preparar comidas más saludables, con paciencia y amor por nosotros mismos”, concluye. Una enseñanza que se puede compartir en casa.

Es fundamental incluir más alimentos vivos en la dieta, aprender a seleccionar y leer bien las etiquetas.

Rápida, pero saludable

La practicidad es uno de los argumentos  para preferir comidas rápidas. Sin embargo, la nutricionista Sandra Alfaro brinda algunos tips para darle la vuelta y hacer comidas ligeras, inteligentes, usando productos más naturales.

  • Hamburguesa: con carne pura, adobada con ajo, cebolla y especias naturales o a base de lentejas. En un pan saludable (con semillas, usando grasa como aceite de oliva), con verduras como tomate, lechuga, aguacate y salsas caseras.
  • Pizza: en un pan árabe (bien elaborado), con un buen queso, champiñones, pollo y verduras al gusto.
  • Perros calientes: armar las salchichas en una bolsita biológica, con pollo molido o carne pura molida, gelatina sin sabor, cilantro, ajo, cebolla o especias al gusto. En un pan saludable y con salsas caseras.
  • Salsa de tomate casera: hervir los tomates, retirar las cáscaras y licuar con orégano y otras especias.
  • Mayonesa casera: licuar huevos con aceite de oliva, sal, limón, ajo y especias, hasta obtener la textura.