Divertirse para evitar olvidos Divertirse para evitar olvidos

¿Contar la trama de una película le ayuda a la memoria? Sí, porque mejorar esta capacidad depende de otros factores. Claves para lograrlo.

Asesor: Julián Carvajal
Psicólogo, magíster en Neuropsicología

La memoria permite el sentido de continuidad en la vida y con el tiempo se reduce la retención de nueva información, aunque eventos pasados se recuerden detalladamente. En el blog de la Universidad Oberta de Cataluña, los especialistas indican que desde los 35 años, aproximadamente, comienzan ciertos cambios cognitivos de la mano de algunos olvidos o dificultades de atención, que no deberían afectar la cotidianidad.

Julián Carvajal, magíster en Neuropsicología y coordinador de la maestría en Neuropsicología Clínica de la Universidad CES, comenta que ante estos episodios es necesario analizar dos factores: “primero la frecuencia, a todos se nos olvidan las gafas, los documentos o el celular, el problema es cuando pasa varias veces a la semana, por ejemplo. Segundo, cuando impacta la vida y perjudica el rendimiento laboral, el manejo del dinero, de la medicación o los compromisos”.

Sin embargo, la pérdida de memoria no es sinónimo de Alzheimer. Carvajal afirma que la retentiva tiene que ver con el estado de ánimo, varias dolencias de base y hábitos como el tabaquismo o el alcohol. “Problemas de sueño, enfermedades como diabetes, hipertensión e hipotiroidismo contribuyen a deteriorar la memoria. También la depresión, trastornos de estrés o ansiedad, condiciones neurológicas o el inicio de una demencia, principalmente en adultos mayores”, agrega. Por lo tanto es importante mantenerla activa, para lo que el especialista sugiere incorporar o reforzar estas actividades, sobre todo en la adultez.

1. Entrenar

El ejercicio regular ha evidenciado beneficios en la prevención del desgaste cognitivo. La idea es que sean 150 minutos semanales, distribuidos, de intensidad moderada, según las recomendaciones médicas individuales.

2. Socializar

Es primordial contar con una buena red de apoyo y cultivar amistades, esto le aporta al estado de ánimo. Una opción es integrarse a un grupo de interés, como gimnasia, costura, cocina, oración, lectura o un cineclub.

3. Conversar

Unido a lo anterior, interactuar con los demás y sostener conversaciones también activa la agilidad mental, pues implica elaborar ideas, utilizar el lenguaje para comunicarse y, a su vez, concentración para escuchar.

4. Leer

Este hábito es elemental para la memoria, sumado a pasatiempos como sopas de letras, crucigramas y sudokus. Una clave es agregar ejercicios que exijan evocar, como nombrar lo que se hizo en el día, la ropa, la comida, etc.

5. Aprender

Contrario a los prejuicios que se puedan tener, nunca es tarde para hacerlo, además influye en la motivación y conectividad cerebral. No tienen que ser actividades académicas, pueden ser manuales, deportivas o artísticas.