El amor nunca se olvida El amor nunca se olvida

El afecto para el adulto mayor con demencia es indispensable, se basa no solo en las palabras y el tacto, también en los comportamientos y en la manera de cuidarlo.

 Asesoras: María Eugenia Narváez – Gerontóloga
Sandra Viviana Vélez – Gerontóloga, especialista en Cuidados Paliativos

Lo que nos vincula a los diferentes grupos sociales es el afecto. En la vejez es fundamental, pues con los años el ser humano empieza a sentirse desplazado de su entorno social y se aísla con facilidad, lo que se incrementa cuando hay enfermedades cognitivas. La gerontóloga María Eugenia Narváez Betancur afirma que “la compañía de quienes también envejecemos al lado del adulto mayor, es indispensable para no perder lo que todos necesitamos: el afecto”.

Enfermedades asociadas con la edad tienen que ver con la pérdida progresiva de la memoria, entre ellas están la demencia o el alzheimer. La gerontóloga Sandra Viviana Vélez, especialista en Cuidados Paliativos y fundadora del Hogar Buenaventura, explica que, “se piensa que las manifestaciones de cariño no son necesarias en los adultos con demencia o con problemas neurológicos severos. Sin embargo, son muy importantes, pues se ha comprobado que cada vez que se les demuestra amor, perciben paz, y eso ayuda en su proceso de tratamiento”.

Manifestaciones de amor

Las caricias, el beso tierno, el masaje, el cambio de un pañal a tiempo y con buena actitud cuando es necesario, son algunas de las muestras de cariño más simples. Acompañarlos a hacer sus vueltas, que la familia se siente con ellos a comer y a conversar en la mesa, decirles palabras dulces y con un tono de voz que no sea irritante, ponerles la música que siempre les ha gustado, leer para ellos, tomarles de la mano o darles un abrazo, y todo el lenguaje no verbal que se pueda usar de manera positiva, ayuda en fortalecer su vínculo con la sociedad.

Según la doctora María Eugenia Narváez, una de las principales carencias afectivas que sienten los ancianos es cuando se les quita la importancia dentro de su familia, por ejemplo, para la toma de decisiones. Esto significa que el afecto no solo es el mimo o el lenguaje bonito, sino la misma forma como nos comportamos con el adulto mayor. Sumado a ello, cuando la sociedad empieza a señalarlo como no productivo, esto hace que aparezcan patologías como la depresión que, además, es común cuando existen enfermedades como la demencia o el alzhéimer.

El amor y la empatía son las mejores herramientas que se pueden tener en familia cuando algunos miembros ya no se pueden conectar con la realidad.

Actuar a tiempo

Es hacer algo para evitarle sufrimiento a la persona, pues estas enfermedades son progresivas e incurables. El primer acto de amor en este caso, es detectar que algo pasa, por ejemplo, que la persona se vuelve irascible con cualquier cosa, o que repite información con mucha frecuencia. Se debe consultar con un profesional y determinar si existe la presencia de la enfermedad, para poder empezar a hacer adecuaciones, como crear la red de cuidadores y organizar sus horarios, asegurar puertas y ventanas, ponerle un brazalete con la información básica, quitar los espejos y cuadros donde pueda reflejarse para que no se asuste porque no se reconoce, abolir nocheros por si se cae de la cama, asegurar los breques de la luz, guardar cuchillos, poner pisos antideslizantes, informar a los vecinos y a los porteros sobre la problemática, son algunas de las recomendaciones de la doctora Sandra Vélez. Después de un diagnóstico claro, institucionalizar a un anciano debe ser una decisión basada en el amor, en la información sobre su condición de salud y pensando siempre en su bienestar, más que el de la familia •

Por hacer

  • Buscar ayuda profesional cuando se empiezan a detectar síntomas, para tener un diagnóstico claro y pertinente.
  • En familia, reunir información clara y práctica sobre la enfermedad: implicaciones, consecuencias y cuidados.
  • Hacer adecuaciones locativas en toda la casa, pensando en el paciente.
  • “Conectarnos a su realidad desde la empatía con su historia de vida es el punto clave de las manifestaciones de cariño”, dice la gerontóloga Sandra Viviana Vélez.

Por evitar

  • Exponerlo a lugares ruidosos o con mucha gente. Eso le ocasiona angustia.
  • Sacarlo de su entorno o cambiarlo, a menos que él se sienta seguro. Por ejemplo, llevarlo de vacaciones o cambiarle los muebles de lugar en el cuarto. Eso puede descompensarlo.
  • Obligarlo a que tenga una memoria reciente, o a que reconozca a alguien de la familia. Puede volverse agresivo.
  • Dejarlo solo, inclusive al dormir en la noche, pues podría levantarse y lastimarse o salir de la casa y perderse.