El hígado, más frágil de lo que se cree El hígado, más frágil de lo que se cree

Cada vez hay más casos de hígado graso, por esto se recomienda evitar el consumo de bebidas alcohólicas y la ingesta de tratamientos herbales sin supervisión. 

Asesor JUAN CARLOS RESTREPO – Hepatólogo.

No es gratuito que los boxeadores, cuando la pelea arrecia, dirijan golpes contundentes al hígado. Es un órgano vital y cuando duele puede doblegar a los más grandes cuerpos. Sin embargo, los mayores daños no los recibe de afuera, vienen directo por la alimentación, por descuidos como el exceso de grasa, de alcohol, de azúcares, de sales.

El hígado es el órgano más grande del cuerpo, más complejo y más activo. Sus funciones son vitales para que el cuerpo siga andando. Entre ellas están la filtración de sangre que le llega por el tracto digestivo, protege de las infecciones y ayuda a eliminar la sangre bilirrubina, fruto de la descomposición de células rojas. Ya se conoce la vieja y pegajosa canción de Juan Luis Guerra, La bilirrubina, claro que a nadie se le sube por el amor sino por no cuidar el hígado.

Los daños a este órgano vienen por actividades que a veces se nos vuelven cotidianas. Primero por el uso excesivo de alcohol, lo que daña y destruye las células del hígado, lo que termina deteriorando sus funciones, acumulándose grasa en el mismo —lo que se conoce como hígado graso—, se inflama y termine en cirrosis, que no son más que cicatrices, que pueden ocasionar la muerte.

La segunda razón es la automedicación. Algunos pensarán que solo se trata de tomar una pastillita para el dolor de cabeza o para el malestar general, aunque aquí pueden entrar suplementos vitamínicos, herbales o para bajar de peso, todos esos que están tan de moda y que se usan sin supervisión de un médico independiente que no tenga en ellos el objetivo de un negocio. El hábito de ingerir este tipo de “medicamentos” puede llevar a una falla hepática o a una intoxicación seria del hígado.

Según Juan Carlos Restrepo, hepatólogo, profesor y coordinador del Grupo de Trasplante de Hígado de la Universidad de Antioquia, para cuidar el hígado hay que evitar “la ingesta de bebidas alcohólicas, productos herbales no licenciados, la automedicación y el excelso de harinas, azúcares y grasas”. Restrepo aclara que hay personas que pareciera que pueden abusar de las grasas o los azúcares, pero tarde o temprano el organismo termina rechazando tales abusos y cada vez es más común encontrar jóvenes que sufren de hígado graso.

“Si a alguien le diagnostican un mal como hígado graso debe asistir al hepatólogo para que se le indique si hay o no inflamación del órgano y de esa manera buscar las causas, porque pueden variar de paciente a paciente. He visto casos de personas que no tomaban bebidas alcohólicas, pero quizá su dieta se inclinaba a los fritos, esto termina en una indisposición. Hay que recordar que todos los cuerpos son distintos y que algunos están más dispuestos a enfermarse que otros”, dijo Restrepo.

Uno de los riesgos más grandes con el hígado graso o la cirrosis es caer en un cáncer, que en la mayoría de los casos es devastador y actúa con rapidez. Hay otras enfermedades como la hepatitis A, B y C, que se debe al consumo de alimentos contaminados, obesidad, reacciones alérgicas o por transmisión sexual.
Entre las recomendaciones dadas por los expertos, están el consumo de cinco raciones de fruta y verdura al día —siempre fresca y bien lavada—, agua, una dieta balanceada y evitar el sobrepeso •

45% de alcohol tienen los licores fuertes. El vino oscila entre 12 y 15%. Los hombres no deben superar las dos copas diarias.